El sillón, ya estaba lo suficientemente hundido, no como el dueño, que aún mantenía sus esperanzas.
La luz externa, dejaba entrar algunas ilusiones.
La sombra de recuerdos incompletos, resaltaban.
Amigarse con la soledad es no depender de nadie.
Pero uno, quiere sentir esa necesidad de sentirse acompañado.
Porque también en las pequeñas discusiones, comienza el juego de ir cediendo hasta lograr la paz.
Comer solo, hasta atragantarse con las palabras no dichas a tiempo.
Pero esas broncas, salen corriendo y desaparecen enseguida.
Todos hemos compartido momentos divertidos con una pareja.
Y la sonrisa comienza a crecer, ya que el corazón hizo bien su tarea.
La protagonista, ha tenido varios nombres, porque las relaciones modernas, duran poco.
La estabilidad y firmeza, queremos creer que no sólo está en un antiguo sillón.
Hay días en que el ruido del silencio, se hace más fuerte.
Nos ponemos a revolver cosas y jugar a que nos toma por sorpresa.
Ya quedan pocas persianas viejas y en los ventanales, se ve más el vacío.
Alguien pasa y nos saluda y hacemos que lo conocemos.
Pero la memoria se focaliza en nuestro objetivo y hacia ahí, observamos.
Un extenso horizonte aromatizado por sentimientos.
Quizás mañana, alguien toque a mi puerta.
💜
#MarianoSantoro 羊
