
La angustia se hizo bronca; los celos se transformaron en dolor; la enfermedad en fe; las ganas en ser más humanos: la indiferencia en juego; las líneas se multiplicaron; los nervios ya son odio; las pruebas son un quilombo; el rencor nos hace sufrir; nos trastorna el querer ser únicos; la verdad ... quién sabe la verdad!!!
Salir a la calle y tener deseos de ser feliz, de que esa soledad y tristeza, solo sean palabras que de a poco desaparecen de nuestro diccionario. Nada es fácil, pero la recompensa es enorme. Si sos buena persona, en algún momento serás premiad@. Cruzá por debajo de escaleras, acariciá un gato negro, tirá azufre o vino. Lo que no te recomiendo es romper un espejo, está bueno mirarse antes de salir a la calle y ver que tenemos ganas de estar bien. Buena vida y esperemos nuestro premio.
MARIANO SANTORO