jueves, 13 de marzo de 2025

Tejiendo afecto

Cuenta una historia en la que había una persona muy solitaria.
La que se armó un gran paredón para autoprotegerse.
Diferentes circunstancias la llevaron al encierro emocional.
Un mundo rodeado de muñecas hablando en silencio con la protagonista.
Soledad no era su nombre pero si su estado.
El que se fue complicando con el paso del tiempo.
La confianza, ya había abandonado el lugar.
La tolerancia, creemos que sólo pasó a saludar en algún momento.
La paciencia era su vecina y solía espiar por la ventana hasta que la pared fue creciendo.
La oscuridad, estaba tapando los sueños que ella imaginó en su infancia.
Y entre tantos muebles y cajas, vio algo que le llamó la atención.
Unos pequeños elementos que le servirían para hacer algo nuevo.
Su abuela, dejó unas agujas y mucha lana de diferentes colores.
Las manecillas del reloj prestaron atención y comenzaron un ritmo parejo.
Y aunque no había ninguna clase de apuro, ya que no se trataba de presentar un examen.
Ella fue tejiendo afecto.
Le fue dando forma a un bello corazón.
El que sería quien abriría las puertas de la esperanza por lo que llegaría.
Esto es mucho más que un pasatiempo, es un gran paso al futuro.
💜
#MarianoSantoro