Como si viajamos a nuestra infancia y nos vemos en esos grandes salones de maquinitas.
Cada uno se fanatizaba con alguno o varios de esos desafíos.
Y en cada uno, a través de insistencia y perseverancia, crecíamos en todo sentido.
Y la vida, si la tratamos como un juego, se trata de subir de nivel.
De superar obstáculos y metas.
De animarnos a salir de la fantasiosa zona de confort.
De comprender que no se trata de una competencia, sino de una tarea personal.
De darnos la oportunidad que merecemos.
Porque para cada puerta existe una llave y esa será la salida más productiva.
Invirtiendo en nosotros, desde tiempo y fe, hasta lo que sea, con tal de continuar.
El camino no debe ser liso, llano o como una eterna meseta.
Y en este ritual de jugar, dejar que el niño interior haga sus planes.
Permitirnos ilusionarnos un rato, puede ser muy agradable.
Que la mente y los pensamientos no se estanquen y se vuelvan rígidos.
Planificar y visualizar hacia dónde vamos.
Porque en la vida real, la pantalla es nuestra mirada.
Y no nos regalan vidas si perdemos.
La única que tenemos, es para darle sentido y divertirnos.
Creyendo en nosotros y en las acciones, porque es la mejor manera de trascender.
💜
#MarianoSantoro 羊
