viernes, 24 de noviembre de 2017

La fuerza de la luz

Muchas veces hemos tenido bronca por determinada situación.
Acumulamos mucho más que dolor interno.
Los nervios se hicieron presente y el cuerpo, lo sintió durante un tiempo.
Buscar culpables no será nunca la manera adecuada.
Y no significa que tampoco lo seamos nosotros.
La dureza, no sólo está en los músculos.
La verdadera fuerza proviene de la luz interna.
Esa que la buscamos cuando estamos mal y sabemos que está.
La que pocas veces se valora, pero es incondicional.
Y si ejercemos nuestra humildad, esa misma luz podrá sacarnos de todo pozo, de todo dolor.
Y principalmente, de las peleas que nos genera nuestra mente.
Nuestras manos no son para golpear, sino para brindar la ayuda cuando alguien la necesita.
Y esas mismas manos son las que necesitan cariño y está en nosotros pedirlo o darnos en momentos de soledad.
La suciedad del cuerpo, crece y llega al alma y eso es lo que debemos impedir.
Porque todo barro, mancha mucho más que lo que somos físicamente, sino lo que somos como humanos.
Lo que debemos quebrar son los prejuicios y las barreras que nos impidan crecer.
El camino se transforma en un horizonte mucho más agradable cuando tenemos la fuerza de la luz.
La de continuar, más allá de las adversidades.
Porque en un momento de la vida, llega la mayor sorpresa y es esa luz la que nos premia.
MARIANO SANTORO