viernes, 29 de abril de 2011

Para la felicidad necesitás un pasaporte

Hace mucho que no viajás con tu mente?
Sé que hay lugares que te gustaría conocer.
Has visitado sitios en miles de sueños y en muchas noches de tu vida.
Te imaginaste caminando por esas calles, paseando y disfrutando de cada lugar.
Paisajes que al verlos quedaste impresionada por completo.
Una absoluta parálisis te invadió al saber que existen esos lugares y mucho más cuando te enteraste que ahí, se puede ser feliz.
La felicidad es un lugar que vos podés crear.
Dentro de cada pensamiento está la felicidad.
Solo tenés que saber muy bien el camino para llegar.
Nadie te lo va a impedir; aunque se te crucen muchos obstáculos, vas a llegar; porque lo querés, porque lo ansiás y querés ser de una vez por todas feliz.
Querés estar en un lugar donde todo sea maravilloso; donde la gente tenga como ley el AMOR verdadero.
Donde la sinceridad, la honestidad, la confianza, el cariño, la demostración de afecto sea moneda corriente.
Donde cada cosa que veas, te provoque alegría.
Todo lo que te propongas lo podés conseguir.
Todo camino que transites, se iluminará con cada paso que des.
Si en tu rostro hay una sonrisa y deseos puros, lo vas a lograr.
En ese camino, en ese viaje hacia la felicidad encontrarás todo lo que viviste y recordarás momentos bellísimos de tu vida.
Recordarás calles, amigos y todo lo que has vivido y te han hecho la persona que hoy sos: Un bello ser.
Que cree que se puede.
Que sueña, que ríe y que sabe que hay más, mucho más en este gran viaje llamado vida.
No necesitás ninguna mochila, con tan solo tu cuerpo podés empezar el viaje.
En caso de hacerte falta algo, de alguna manera lo conseguirás, ya que de la mano de la fe todo es posible.
Juntá aire, cerrá los ojos, sonreí y empezá el viaje hacia la felicidad.
Somos muchos los que vamos hacia ese mismo lugar!
El único pasaporte que necesitás es tu corazón!
MARIANO SANTORO

domingo, 24 de abril de 2011

El verdadero poder de uno mismo

Entre varios aspectos que uno puede llegar a tener de positivos, uno de ellos es la personalidad.
El haber crecido de tal manera en la que no se trataba de sobresalir del resto, sino en ser creativo y diferenciarse de manera natural, cuando no es forzado, sino que es parte de nosotros.
Vamos creciendo y vemos que se nos presentan muchos problemas, sumados a la envidia de vernos libres ya que creen que ellos mismos no pueden serlo.
Todos tenemos poder; todos podemos dar alegría, amor y hacer que otra persona se sienta bien.
Nuestro abrazo, el saber escuchar, el saber que pueden confiar en nosotros, nos alimenta el alma.
No es poder mundano, ni banal.
Es poder hasta incluso curativo.
Uno sabe las cosas que nos hacen mal y quizás las hagamos y las repitamos de forma constante, pero esa inconsciencia, nos lleva a querer mejorar y cambiar.
Cuando uno exterioriza de la manera que sea, tanto hablando o por escrito, expresando que se equivocó en algo y hasta quizás sienta culpa por ello; no sé da cuenta que el sabio interno es quien nos dice que nos equivocamos.
Si uno hace algo equivocado y se da cuenta luego de realizarlo, es porque escogemos esa opción y la falta de conciencia no nos deja ver que es algo malo.
Todo tenemos sabiduría y lamentablemente le hacemos caso luego de haber hecho eso que nos hizo mal.
No es fácil poder discernir si es bueno o malo cuando vamos a hacer tal cosa, pero si en nosotros, en lo profundo de nuestro ser sabemos que vamos a equivocarnos, entramos en un masoquismo extremo.
Es probable que caigamos en varias trampas que nos ponga el destino o la misma gente que nos rodea.
Un alto porcentaje de gente que nos rodea no disfruta vernos felices, sino que les da bronca, ya que ellos mismos se imposibilitan a ser felices.
Todo está en nosotros.
Las respuestas a las propias preguntas están en nuestro ser.
La solución, el poder curativo y todo lo que sea de bienestar personal, tanto físico, emocional o espiritual; todo está en nosotros.
Somos seres de mucha luz que por momentos alumbramos muy poco.
Esa visión nublada es la que nos hace perder el camino que vemos y tenemos delante y creemos que tomando atajos, llegaremos.
Siempre se llega a algún sitio y no siempre ese destino es el que nos hará bien.
No permitamos que nos dañen.
Alejemos a la gente que nos ahoga, los que nos sacan el aire.
Respiremos aire puro y renovador.
Pongamos en nuestros pulmones aire de vida y de sanación.
Y cuando exhalemos, será amor puro.
No habrá maldad que nos frene, que se nos interponga a ser felices y a poder amar.
Miremos dentro nuestro y encontraremos mucha alegría y paz.
Y esa paz es la que nos fortalecerá para poder dar lo mejor de nosotros.
Ayudando, estando, amando.
MARIANO SANTORO

martes, 19 de abril de 2011

Las dos puertas de la vida

Siempre habrá gente que quiera hacernos mal; si es que nosotros lo permitimos.
La negatividad, la envidia, hasta incluso la falta de personalidad harán que otras personas nos traten de tirar abajo nuestros sueños e ideales.
En la vida tenemos el gran don de elegir; de optar entre diferentes cosas.
Cuando estamos fortalecidos a todo nivel, principalmente de manera espiritual, se nos hace más fácil esa elección.
Pero si permitimos que la debilidad, la soledad, la tristeza, la angustia, el maltrato ajeno y malintencionado, se apodere de nosotros, eso nos destrozará en varios aspectos.
No es tarea simple rodearse de gente y ser sociable, ya que siempre estaremos expuestos al contar sobre nosotros; como examinados a ver en qué momento nos vamos a equivocar.
Nadie tiene la absoluta verdad, solo Dios.
Alguno que otro puede tener algunos conocimientos de más que la gente que está a nuestro alrededor no conoce.
Pero nunca se debe competir con eso; solo se debe compartir.
Cuando nos sentimos mal, quizás por la falta de amor de otro ser, aparece el encierro emocional y vamos edificando muros de rencor y bronca por todo lo que ya nos han hecho.
Imaginate que hay 2 puertas justo enfrente tuyo.
En el lugar que vos misma te encerraste, por prejuicios, por dolor, por no querer volver a sufrir.
Una, es la puerta que te conduce a la felicidad.
La otra ... acaso tengo qué decirte adónde te lleva?
Valorá todo lo que tenés y no hablo solo de lo material y tus logros como persona para la sociedad.
Mirá tu interior y decime si de verdad querés seguir de esa manera.
Sé que necesitás un abrazo desde el alma.
Sé que te falta cariño.
Sé que necesitás alguien para poder contar tus cosas, para ser escuchada.
Sé que querés extrañar para así cuando se encuentren, haya una explosión tan fuerte en tu ser que el corazón quiera estallar de alegría.
Sé que tenés metas y proyectos por cumplir.
Sé que los tenés porque yo mismo los tengo.
Tenés vida y eso ya es mucho.
Sumale la FE.
Sumale el AMOR que vive en vos.
Sumale la ESPERANZA de que vas a lograrlo.
Sumale y vas a seguir sumando cosas positivas y vas a ir dejando la basura a un lado, la vas a ir desechando.
Si sumás, no restás.
Si querés ser feliz, andá en busca de ese camino.
Si querés querer a otro; quererte a vos misma; querer volver a ilusionarte; querer que una sonrisa viva eternamente en tu rostro; ya sabés qué puerta elegir.
Y te aseguro que detrás de esa puerta hay mucha gente esperándote porque quieren hacer ese mismo camino.
MARIANO SANTORO

viernes, 15 de abril de 2011

Focalizar cuando nos invade la maldad

Blanco y negro.
Bueno y malo.
Amor y odio.
En todos los aspectos de la vida existe un positivismo y la contraparte.
Está en nosotros y en ser sabios para poder optar por lo que mejor nos conviene.
Somos libres y esa libertad la valoramos muchísimo y a veces la confundimos con la falta de compañerismo.
Todo es difícil, tanto sea el ser libres y tener una determinada personalidad y la cuestión relacionada a una pareja.
Cuando el maltrato aparece, lo mejor es cortar todo lo antes posible; no se puede permitir que nos hagan daño; aunque podemos dar oportunidades si del otro lado hay verdadera sinceridad y sentimos que hay vientos de cambio en la proximidad.
La indiferencia nos duele, nos va destrozando internamente y nuestro cuerpo lo expresa.
Perdemos peso o aumentamos.
El rostro ya no muestra señales de felicidad.
Mucho de esto no lo vemos nosotros ya que la ceguera emocional nos cubre por completo, pero el entorno se da cuenta y nos lo hace saber.
El espejo que miramos está amaestrado para darnos lo que queremos, aunque ese espejo sea una ficción y solo vemos lo que queremos ver.
Al igual que cuando elegimos a un compañero de ruta.
Es la propia voluntad la que ordena.
Y en el amor no existen órdenes, sino que se hace todo y se brinda todo con el corazón.
La pureza sale desde el alma.
Focalizar es una tarea difícil cuando vemos que todo está nublado a nuestro alrededor.
Vemos sin mirar.
Queremos sin amar.
Permitimos sin ser libres de corazón.
Quizás no podamos ver a la distancia pero al igual que en la foto, lo más cerca que vemos son símbolos, son muestras del destino que nos dicen que el amor es lo mejor que tenemos los seres humanos.
Poder amar a alguien y que ese otro ser haga lo mismo para con nosotros.
Seamos libres y salgamos del encierro emocional que nos ata a situaciones degradantes.
No se mendiga amor; se obtiene con naturalidad y llega en el momento justo.
La clave del compartir es cuando todo se hace entre 2.
El amor real es lo que nos salva.
Tiremos el traje de víctima y usemos lo más puro y perfecto que tenemos, que es el ser que tiene un corazón sano y un alma que desea amar y ser amada.
La razón nos puede alejar del camino que deseamos, pero el corazón sabe perfectamente cuál es el camino que debemos seguir.
MARIANO SANTORO

martes, 12 de abril de 2011

Cuando la desesperación llega a nosotros

Hay noticias que nos descolocan.
Siempre hay algo que sucede cuando estamos retomando el camino.
Como si el lado negativo de las cosas toma poder y control sobre nosotros al vernos felices.
Cuando no sabemos muy bien qué hacer ante los problemas cotidianos que nos afectan hasta el alma.
Cuando nos sentimos absolutamente desnudos ya que sentimos que la piel es lo único que nos cubre y cada vez, se hace más débil.
La desnudez simboliza vacío emocional.
Cuando estamos así, sin cubrirnos, estamos desprotegidos de muchas cosas.
Nos agarramos de lo que tenemos a mano y nos enroscamos, nos ponemos como en posición fetal creyendo que así, estaremos mejor.
La debilidad está ganando la batalla.
Pero no podemos permitir que nos invada y sea reina de nuestro ser.
Esa jaula que creamos al enfrentarnos a malas experiencias, la vamos fortaleciendo de a poco.
Pero la llenamos de rencor, de bronca, incluso con odio.
Cuando creemos que vamos mejorando, es una ficción que nosotros mismos escribimos.
Con cargas negativas, no se fortalece nadie.
Obvio que la llave de esa jaula está en nuestro poder, pero eso es confuso, ya que ese poder es falso.
Nadie se fortalece de esa manera sino que se hace más duro.
Cuando llegamos casi al quiebre emocional, las salidas que se nos presentan son mala consejera y en ese camino de confusión nos embarcamos.
Mentiras propias.
La mente no logra visualizar nada positivo.
Y ahí, es donde debemos pedir ayuda.
Reconocer que solos no podemos salir del pozo es un buen comienzo.
No dejemos que la ansiedad nos enceguezca.
Creamos en la gente. Confiemos.
De a poco vas a ver que todo lo que creías perdido, va tomando forma y recuperarás tu destino.
MARIANO SANTORO

domingo, 10 de abril de 2011

Para esos pequeños momentos de soledad

Y la vida nos pone a prueba!
Muchas veces nos suceden cosas no esperadas y reaccionamos de manera muy rara.
Pero más allá de eso, sabemos que hay momentos en los que nos cuesta levantar.
La soledad se hace presente y por más llamados, mensajes o visitas que tengamos; está ahí!
Qué hay qué hacer?
Ocupar esos espacios es lo principal.
Casi a modo de una obligación, podríamos pensar en un hermoso momento de la niñez.
Eso marcará el rumbo de los próximos minutos, incluso de horas.
Instantes de inocencia, de libertad en la que podíamos hacer de todo sin sentir culpa.
Con el paso de los minutos, podemos variar de épocas.
Viajar hasta la adolescencia y seguir recordando.
Seguramente hay miles de recuerdos que se van apareciendo y quizás, muchos ya habían sido olvidados.
Momentos de amor, de felicidad.
Amigos, encuentros y muchas risas.
Con esto no se soluciona el estado de soledad, pero nos da valor para seguir, ya que tuvimos algo lindo.
Si fue poco o mucho, podría variar en el estado anímico, pero estuvieron y eso es lo que vale.
La vida vivida es un premio enorme.
Al igual que la foto, miremos las manos y permitámonos volar y ver cosas ya pasadas.
Esas nubes son los malos momentos que tuvimos que sortear a modo de obstáculos.
Nubarrones y tormentas que nos han dado miedo; pero ya pasaron y pudimos pasarlos.
Ese bote que vemos ahí es como nuestro cuerpo.
Se ve solitario y tambaleante, pero así somos nosotros.
Los 2 remos vendrían a ser nuestros brazos o piernas ya que sin el movimiento de ellas, no avanzamos.

Esa inestabilidad no tiene que perjudicarnos.
Todos somos y tenemos días así.
La sensibilidad es parte de cualquier ser humano, solo varía el porcentaje de uso.
A todos nos gustan que nos mimen o nos quieran y el primer paso es hacerlo con nosotros mismos.
Valorarnos como seres humanos, como personas dispuestas a todo con tal de ser felices y tener una hermosa vida.
Cuando vemos lo positivo a nuestro alrededor, nos contagiamos de esa energía y nos llenamos.
Cada pequeño agujero y sensación de vacío, la vamos llenando con amor.
Cuando logramos la paz mental le damos salud a nuestro cuerpo.
Ya no hay mal cuando lo sacamos de la mente.
Cuando le ponemos amor a todo lo que realizamos, nos fortalecemos.
Nunca veremos el mal si no le damos importancia.
Es obvio que siempre estará rondando y queriendo poseer nuestra mente y todo lo bueno que nos propongamos, pero ahí es en donde debemos ser fuertes y cargarnos de energía sana.
Estamos solos físicamente, pero a la vez estamos con nosotros mismos y al querenos, mimarnos y alegrarnos por estar vivos y ser libres de poder elegir cualquier cosa e intentar por todos los medios ser felices, ahí logramos una mejoría.
Se extraña tener a alguien al lado.
Se extraña oír palabras dulces.
Se extraña un buen abrazo.
Todo lo que se extraña es porque nos gusta.
Focalicemos todo lo que nos guste y vamos a creer que lo vamos a obtener muy pronto.
MARIANO SANTORO

lunes, 4 de abril de 2011

Resaltar la belleza es la clave

Son muchas las cosas que nos afean cada día.
Nos enfrentamos a situaciones no esperadas y nuestra cara se transforma.
No podemos disimular lo que sentimos o lo que nos hacen sentir.
Lo expresamos de todas las maneras posibles, aunque intentemos ocultarlo.
Son muchas las veces en la que nos enteramos que hablan mal de nosotros.
Pensamos que es envidia o que alguien habló sin siquiera conocernos.
Ese es otro momento que nos descoloca.
Hay mucha maldad a la vuelta de la esquina y debemos seguir pasando por esa esquina.
Jamás debemos permitir que nos maltraten, que nos hagan daño.
Y aunque es imposible parar que dejen de hablar de nosotros.
Ya lo dice el dicho que mientras hablen, sea mal o bien, estamos presente y nos dan importancia.
Hay mucha gente que no se permite vivir y desearían ser libres.
Los que no tienen vida, se preocupan hablando de otros.
Llenan espacios que su corazón escupe de tanta maldad que han recibido y quizás no es culpa de ellos el haber sufrido, pero tampoco nosotros al recibir ese castigo.
Culpa por venganza, jamás!
Venganza por maldad, menos!
No es tarea fácil tener la fuerza para poder frenar todo daño ocasionado, pero tener la voluntad de intentarlo es una obligación que debemos permitirnos.
Mirando la vida con los ojos del alma, nos fortalece, nos ilumina y ese brillo, nos embellece.
Llenando tan solo unos instantes nuestro corazón con palabras hermosas, con situaciones que nos alegren, nos dan felicidad.
Durante el día solemos ver, pero pocas veces nos detenemos a mirar y tenemos que hacerlo ya que encontraremos mensajes y contenidos que hasta quizás desconocíamos.
Cuando prestamos atención a lo bello que nos pone la vida delante, cuando nos paramos y sentimos que el mundo se detiene, vibramos de otra manera.
Nuestro cuerpo lo siente de otra forma y con cada pequeña cosa hermosa que le damos valor, aumentamos el nivel de lindura en nuestro ser.
Abracemos con ganas de verdad, sintiendo al otro e intercambiando energías positivas.
Disfrutemos de un beso cuando lo damos y nos lo dan.
Gocemos cuando vemos que a nuestro alrededor hay gente bella y no hablo del envase, sino de lo que realmente importa.
Rodearse con amor puro, nos purifica.
Elevemos el espíritu y dejemos que el destino lo transmita de la manera correcta.
MARIANO SANTORO