sábado, 30 de marzo de 2013

Sembrar tiempo, cosechar eternidad

He llegado al momento en que me permito elegir lo que deseo para mí.
En este instante, quiero sembrar tiempo, porque aún tengo mucho por hacer.
Con tiempo, me permitiré disfrutar de todo lo que amo.
De pasar más tiempo con las personas que quiero y dar lo mejor de mí.
Viviendo este presente, gran regalo de Dios, puedo sentir en mi interior que he pasado pruebas muy duras y que aunque aparezcan otras, podré superarlas.
He dado horas de mi vida a gente que no lo valoraba y hoy, me valoro a mí mismo, dando mi tiempo a quien lo merezca.
La valoración personal hace crecer la autoestima.
Me he enfrentado con muros y con montañas de mala energía y mi paciencia llegó al límite, al vencimiento donde o me dejaba devorar u optaba por seguir edificando mi ser.

Una vez comencé a mirar la naturaleza y vi que hay muchísimo verde esperanza por delante y mientras siga mejorando mi visión interna, descubriré las distintas gamas de colores que me regala el día a día y vivir la realidad.
Hace ya mucho que empecé a sembrar tiempo, porque de esa manera, cosecharé eternidad.
La eternidad que incluye mis huellas profundas en las personas que supieron escucharme y ser parte de mi vida y de momentos de alegría y de los otros.
Los que entendieron que la ironía y el humor, también pueden ser parte de una misma personalidad solidaria y audaz.
Adoro ser responsable de mis actos y ser extremadamente frontal.
Porque decir la verdad no se trata solamente de ganar ni de convencer; vencer se logra con los hechos y con tener una postura firme ante las circunstancias de la vida.

Muchas de las cosas por las cuales solemos arrepentirnos es por no tener una nueva oportunidad para solucionarlas y eso, también pertenece al tiempo que del otro lado no nos dan.
El tiempo es valioso y más si se lo utiliza de modo beneficioso.
Con el tiempo, podemos hasta tener la chance de ser pacientes y esperar sin la ansiedad y que llegue lo que anhelamos.
La vida se basa en tener hermosos momentos de felicidad y alegrías.
Toda tormenta pasada no significa que ya no aparecerá, pero ha servido para aprender cómo enfrentarla.
Cada problema tiene solución, salvo que le pongamos la traba desde el primer instante.
Si vemos lo negativo, toda respuesta y todo positivismo, lo aislamos y lo dejamos ahí, hasta casi sin percibir que siempre podemos optar por lo bueno para nosotros.

La vida tiene muchísimas opciones, puertas y caminos; pero no todas son para nosotros y para lo que queremos y necesitamos en nuestra vida.
Por eso, busquemos esos espacios para distraer la mente; abramos espacios mentales para encontrar ese verde natural que sirve para ver crecer lo que tanto deseamos desde el corazón.
Busquemos dentro del ser y tomemos las mejores semillas, las que nos hicieron tener los mejores valores y sembremos.
Estaremos sembrando tiempo y con la ayuda de Dios, cosecharemos eternidad para todo lo que amamos.

MARIANO SANTORO

martes, 26 de marzo de 2013

La tristeza te destroza

Un día te dejaste llevar por los impulsos y el camino fue el equivocado.
Creíste que esta vez sí te saldría bien lo que tenías en mente.
El no pensar, te hizo perder.
Hoy ya no sabés cómo retomar el rumbo.
En tu cuerpo, vas sintiendo cosas muy feas que querés sacarlas, pero ya son parte de tu piel.
Al igual que una planta o un árbol seco, ya no das frutos y las ramas están desquebrajadas, casi sin fuerzas.
La angustia de parecer quien querés ser y el esfuerzo te empuja cada vez más abajo.
No es una tarea fácil volver a encontrarte, porque ya no solo perdiste el camino que seguías, sino que estás en un laberinto personal.

Un espiral de emociones que van directo a las entrañas y el dolor, ya no se puede aguantar.
Y no se trata de pedir perdón cuando la culpa es parte del vestuario rutinario.
No se puede olvidar cuando los hechos se acumularon y se transformaron en cantidad.
La calidad de esos hechos, nunca existió.
La tristeza te destroza.
La ambición ha hecho mal y no existe blanqueador de almas cuando los pecados han sido muchos.
Porque el único salvador es Dios y él ve nuestras obras y como accionamos en cada día de nuestra vida.
La profundidad de lo ocurrido se mezcla con los dolores profundos.
Todas las preguntas posibles se aparecen y confunden la visión.
Ya casi no hay perspectiva a la vista, ya no se ve un horizonte.
Y comenzó la involución.

Todo lo expresado pasa y puede pasarle a cualquiera que se deje estar, que sienta que en la envidia encontrará la verdad; que en los celos, descubrirá que alguien se juegue por esa persona.
No somos fichas o números de azar para jugar a ver quién gana.
Las buenas personas somos mucho más que algo que se pueda expresar con calificaciones positivas.
La esencia y todo lo que nos permite acostarnos sin malestares, sin temores o culpas, es lo que nos da la fuerza para que en el siguiente despertar, nuestra luz nos siga iluminando el bello camino que estamos caminando.
Creer y vivir de la forma correcta, nos hace ser correctos.
Compartir, porque si competimos, nos creemos dueños de algo que solo se puede alquilar y es una fama pasajera.

Al ser verdaderos dueños de nuestra vida y de querer edificar un ser maravilloso, se logra con pasos tranquilos, con pensamientos positivos, con la habilidad de poder hacer realidad esos sueños que nos acompañaron en nuestro crecimiento.
Y crecer no es tener más edad, ya que una cifra no es lo que somos.
Esa confusión solo vive en la gente oscura.
Los que se sienten en la comodidad de hacer daño, ya que en plena luz, la verdad se hace extremadamente visible.
Y esa tristeza te sigue destrozando.
Siempre debemos preguntarnos si lo que vamos a hacer está bien; no escuchemos al impulso, al arrebato de las emociones.
Las respuestas viven y siempre estuvieron en nuestro corazón.
Lo mejor que alguien quiera buscar en el exterior, es el peor tiempo que pueda perder.
Y el tiempo de cada persona, es muy valioso.

Porque en la solidaridad real, se valora cada segundo de ese tiempo.
Y la recompensa, siempre será para sumar.

MARIANO SANTORO

martes, 19 de marzo de 2013

Mi destino

Mi destino es el camino que Dios ha elegido por mí anteriormente y yo, lo pude encontrar.
La solidaridad es parte de esta misión que me tocó y acepto con mi corazón.
Cada obra, acto y todo lo que salga del corazón, es por y para los demás, ya que al verlos felices, me reflejo en ellos y esa alegría, me incentiva y motiva a ir por mucho más.
Los retos de la vida, no deben ser temidos, ya que no existe miedo cuando uno ya conoce el camino y lo transita con su propio brillo.
No es necesario utilizar personas para que me ayuden a brillar; tengo mi propia fuente de energía en mi interior.
Las épocas cambian, las costumbren cambian y nosotros, crecemos.
Tiempos virtuales, realidades verdaderas.

Tengo la gran satisfacción de saber el verdadero significado de la amistad, ya que ella me alejó de la soledad y me da el poder de la comunión y estar unido a un inmenso grupo de personas humildes y sanas.
Las veces que veía un pequeño punto en mi horizonte, busqué la manera de comenzar a unir; porque no me quedaba con ese punto, sino que le sumaba los valores con los que fui criado.
Cada sentimiento verdadero y profundo que me daba la fortaleza para seguir, es lo que hoy cosecho.
He aprendido a sembrar hermosos corazones y por eso, hoy estoy lleno de amor.
La palabra correcta es:
Gracias!
Los momentos vividos son la gran experiencia de vida que me llena de alegría.
Todo camino ha sido creado con piedritas que uno las usa según su sabiduría.
Muchas veces he querido agarrar unas cuantas y arrojarlas al lugar que sea.
Las broncas acumuladas, nos llevan por mal camino y yo, siempre opté seguir el que es mi destino.
Puedo correrme un poquito pero sé cual es mi meta.
Mi corazón quiere sentir la felicidad de hacer lo que sienta.
Mi cuerpo en su totalidad es quien contiene ese hermoso motor de vida que me ayuda a seguir.
Y mi Dios, el que siempre está y me observa y me da ese guiño cómplice para que me quede tranquilo, que no tengo que temer lo que esté por venir.

Mi destino es ese que comencé a escribir cuando Dios me puso hojas en blanco por delante.
Aprendí a escribir y descubrirme, viajé por cada lugar de mi ser y luego, salía a vivir y encontrarme con el mundo real; fui sabiendo mezclar los condimentos para darle sabor a lo que estaba planificando, ya que se trataba de mi vida.
La escritura hizo leerme y saber que había algo en mí que era solidario.
Mi destino, es tan bello como la mejor imagen que uno haya soñado y se la encuentra en la realidad.
Todo es tan real, porque mi ser es sincero y honesto.
Disfruto de dar mis pasos, a veces son lentos y algunas veces me dan ganas de adelantarme; porque sé que ese horizonte, está tan cerca que me lleno de alegría por saber que estoy haciendo lo correcto.

MARIANO SANTORO

sábado, 16 de marzo de 2013

Rodeada de soledades

Una silla vacía es lo que puede marcarte de por vida.
La tristeza de una cita que nunca llegó; el instante que decidiste que ya no querías estar más sola y te preocupaste por encontrar más soledades.
Cuando tu mejor recuerdo es la foto de un paisaje; la soledad ya está intalada en vos.
Las mochilas que supiste llenar y los armarios llenos de historias que ni siquiera duraron 2 capítulos.
Cuando las lágrimas ya son parte de una alegría ficticia y que en cada amanecer, sentís la pesadez de una jornada que te empuja más y más abajo.
La cantidad de porqués y de muchas preguntas que nunca tuvieron su respuesta, te llenan de dudas y de temores.

Supiste rodearte de otros que son más de lo mismo y tienen una vida paralela a la tuya, creíste encontrar oportunidad e igualdades y las coincidencias, terminaron de apagarte.
Complicaciones apiladas que hicieron de tu cercanía, una gran pared y perdiste la visión.
Los que querían sumarse a tu vida, restaban mucho más que tu precioso tiempo y te consumían la energía.
Y había llegado un momento en que la ciudad era tu desierto personal.
Rodeada de soledades.
Gente caminando en círculos sin encontrar su rumbo, sin poseer la brújula de sus propios latidos, ya que estos, perdieron el ritmo y la velocidad necesaria para motivarse.
 
Quejas que cuestionan la existencia y no es ni vivencia o experiencia; es la decadencia por no saber que al estar mal, obtendrás más malestar si es que no te permites mirar detenidamente esa salida que está encerrada en tu propio ser.
En la balanza de lo que viviste, pesa más lo que sufriste.
Eso no se llama vida, eso tiene un nombre muy negativo que no es necesario saber.
Y nadie nace con manual de instrucciones y menos, para ser feliz, que esa es la materia que a muchos les cuesta aprobar.
Y la aprobación principal viene de vos misma; de aceptarte, de quererte y valorarte.
Es importante que sepas que tenés una luz en tu interior que te protege y que si vivís una hermosa vida de realidad, esa luz hará que camines con tu sombra.
Nada más triste que una persona que ni siquiera la sigue una sombra.
Desde lo más alto del cielo, está Dios que hace foco en vos, que quiere iluminarte y solo necesita que le abras la puerta de tu corazón.

Ya no habrá más soledades, ni tristezas.
Una nueva vida estará por nacer.
Y la tuya, la que nacerá para salvarte de vos misma y de todo lo que creías insuperable.
Edificá tu ser, reciclá lo que considerás necesario; armá tu propio espacio, tu lugar en el mundo y llenalo con amor,
La fe, hace milagros y tenés que creer en vos.
Ese es el primer paso hacia el camino verdadero.
Y estarás rodeada de la mejor compañía.
MARIANO SANTORO

miércoles, 13 de marzo de 2013

Pensarte

Pensarte,
porque me cuesta no tenerte
y el ya no hablarte no es agradable.
Sentirte,
es algo que recuerdo vagamente,
porque siempre he sido estable con mi mente.
Quererte,
siempre lo haré porque das vueltas y recorrés mis pensamientos
y soy sincero y te digo que no miento,
porque soñarte es algo recurrente.
Y no estás y no lloro,
porque llorarte es peor que perderte,
sé que estás y no físicamente.

Mirarte,
puedo lograrlo si cierro mis párpados y te veo en mi ser.
Y aunque me falten tus palabras,
esas que prestaba mucha atención,
las mismas que me alimentaban cada día,
las que esperaba al encontrarte,
ya que al verte, me paralizaba por tenerte.
No creo en la suerte y sé que algo te pasa,
estás ausente y no se trata de mí;
tu vida no tiene puertas,
porque un día las cerraste y creíste que encontrarías soluciones.
Y en tu ceguera, encontraste la triste espera,
de que nada llegaba y todo se alargaba.
Los tiempos, eran más que verbos y no conjugaban.
Y la mente, sin ser consciente, te acongojaba.

No querés ser quien fuiste, porque sentís que perdiste
y no se trata de oportunidades,
porque una de las verdades,
es que siempre estuviste.
Sos alma y sos cuerpo,
sos fuerte y escondés tu dulzura,
toda esa ternura, ya no tiene dueño,
porque alquilaste corazones para dormir,
cuando lo único que hiciste fue sufrir.
Ya no más soledades,
porque la noche se confunde con tus miedos.
Las cadenas te atan al pasado que no pudiste
y no sabés si querés recuperarlo,
a veces, te animás a mirarlo y te sorprende.
Sé que me ves y que me encontrás,

sin buscarme, sabés que estoy.
Y esa lejanía es lo que nos acerca,
la que sin saber del otro es lo que no siento fracaso,
porque aunque llegue el ocaso,
siempre tendré un amanecer
y sería un volver a nacer,
si lograra despertarte,
porque podría amarte y ser el que te devuelva la sonrisa,
esa que compartiste y supiste darme,
aprendí a sanarme, luego de tantas heridas
y muchas, han sido solo mías y no hubo culpables,
porque todo fue hecho con pasión,
como el maravilloso arte, de acariciarte, de soñarte.
Tocarte, era como extrañarte,
disfrutaba simplemente al mirarte.

Creía que era mágico, me creía en un cielo de amor,
luego de haber conocido el dolor,
llegaste y pude salvarte.
Y no fue una, dos o tres veces,
las que te pedí que me beses
y hoy esos tibios labios ya no están,
son parte del mar, son parte de mí.
Y en tu casa soñada, las ventanas cerradas,
son las que no dejan verte,
las persianas de tu mente,
las que logran confundirte
y si me dejaras pedirte,
mi deseo sería oírte,

porque una palabra, me dirá toda la verdad,
las que no tendrán ninguna maldad
y las que me dejarán libre.
Y esa libertad me abrirá el alma y podré amarte
y si suena que es muy fuerte,
peor es perderte,
por eso dejame pensarte
y viviré en el presente.
La luna nos podrá iluminar
y nos dejará volver a soñar.
Esto no es una carta ni un poema,
son palabras que no queman
y son parte de mi ser.
Hoy estoy y en ese mañana que imaginaste,
sabés que estaré para ayudarte.

MARIANO SANTORO

viernes, 8 de marzo de 2013

Tus preguntas tienen respuesta

Diariamente solemos preguntarnos una enorme cantidad de cosas: ya que no entendemos todo lo que nos sucede.
Las relaciones humanas en su mayoría, son complicadas y eso, también nos preocupa.
Son muchas las veces en las que se termina una relación por falta de diálogo.
Y cuando estamos dispuestos a hablar, a tratar de ver si se puede recuperar algo, del otro lado, hay un silencio enfermizo.
A todos nos ha pasado que decimos que el día anterior estaba todo bien, todo perfecto y terminamos amaneciendo con la noticia que esa perfección, solamente era una ficción de todo lo que veníamos viviendo.
Nos hemos entusiasmado; hemos hecho planes y al estar casi a punto de concretarlos, se derrumban como un castillo de cartas.

Ejemplos, hay muchísimos y preguntas, doblegan esos ejemplos y cada vez, nos inundamos en misterios no resueltos.
La cabeza llega a la noche con el cuerpo cansado, pero ésta, no deja de pensar.
No se entienden muchas cosas y al otro día, le seguimos sumando una energía que nos va tirando más y más abajo.
Las indecisiones toman control y ya ni sabemos qué es verdad.
Porque lo que vivimos hasta hace instantes, termina abruptamente.
No sabemos porqué en un trabajo deciden que ya es momento de retirarnos.
No entendemos qué les pasa a esos amigos que hemos compartido cantidades infinitas de momentos y hoy, hay un desierto de palabras.
No encontramos explicaciones a lo que pasa en el mundo y a la vez, nosotros somos nuestro propio mundo y está más complicado que el que vivimos.

Dudamos de si fuimos nosotros los culpables o si viene del exterior.
No sabemos a qué dedicarle insultos y todo el malestar acumulado.
Todo lo complicado, aparece con sus aliados de dudas y negatividad que nos hacen tambalear.
Ya ni siquiera vislumbramos el rumbo o el camino que teníamos planeado.
La visión se ve impedida de disfrutar de todo lo bueno que nos regala la vida, porque ya nos tiramos en contra de todo.
Preguntas increíbles que hacen una gran pared que se va edificando delante y de a poco, va haciendo un círculo para encerrarnos y ahogarnos.
Dudas y más nerviosismo.
Pero todo eso que nos pasa y lo vemos engrandecido; tiene solución.

Tus preguntas tienen respuesta y es la que cuando te permitís despejar toda la oscuridad, renace en vos esa luz que brilla con todo el poder de Dios y vive en vos.
Quizás hoy, o mañana o pasado, no llegue lo que tanto ansiás.
Porque no es cuestión de relojes, sino de que la respuesta llega, cuando somos merecedores de ellas.
Si nos quedamos con el traje de víctima y quejoso; vendrán más pruebas.
Si estamos seguros de quién somos y que merecemos una vida mejor; nuestro cielo se despeja y podemos ver y encontrar esas respuestas tan esperadas.
Decile no a la ansiedad y sí a la paciencia.
Esa enorme pared que te rodea; tiene la mejor salida para tu vida y está en vos, abrir esa puerta a la felicidad.

MARIANO SANTORO

domingo, 3 de marzo de 2013

Dosis de amor

Uno de los sentimientos más profundos que tiene el ser humano, es expresar amor; esa palabra que con el tiempo ha perdido la verdadera validez y el sentido; pero las personas de buen corazón saben muy bien de qué se trata.
Querer a alguien, sentir que esa persona nos hace falta y no para sostener algo tambaleante, sino que lo deseamos porque estamos convencidos que será productivo para nuestro crecimiento.
Todo es un gran aprendizaje y algunas personas, sumándolas a nuestra vida, nos hacen ser mejores, nos permiten sentirnos de una manera especial.
Tenerle cariño y dejar salir lo mejor de nosotros para ofrecerlo incondicionalmenete, sabiendo que a quien lo reciba le hará bien, nos satisface interiormente.
Todo lo que somos por fuera, es producto de nuestro interior; de lo que estamos viviendo en este presente que nos regala Dios.

Lo que nos une a otra persona es mucho más que la atracción física; no se trata de cosas materiales, sino que existe una conexión que nos deja ser quien en realidad somos.
Compartir momentos e historias; compartir risas y anhelos; compartir la vida, que se basa en instantes continuos.
Esos instantes en los que debemos hacer lo que el corazón nos diga, aunque aparezca ese gran defecto de la adolescencia que aún mantenemos y se llama timidez.
No debemos temer por expresar lo que sentimos, pero siempre que no nos llegue a afectar, ya que no todo resultado es acorde a nuestra voluntad.
La adultez, se basa en entender y comprender que no todo lo deseado, puede ser para nosotros.
Las personas no se adueñan de otras personas, sino que se amoldan, se adaptan y dan lo mejor de sí mismos para que esa unión haga un solo ser.

El hecho de estar con alguien, no determina que sea algo recíproco.
Cuando uno elige compartir su vida con alguien, entre ambos deciden y de ahí en más, comienzan a conjugar el verbo amar.
Lo siguiente, es comenzar a trabajar en esa palabra para que no se torne rutinaria o costumbrista.
Nadie ha dicho que sea tarea fácil y eso es lo que nos provoca la adrenalina de querer progresar y perfeccionar la relación.
Cada día, necesitamos una dosis de amor; comenzando con nosotros hasta lograr el efecto deseado y luego, ver los resultados.
El diálogo, imperdible e infaltable en cada relación, es lo que marcará y dejará esas huellas que a la larga, pueden llamarse relación.
El mejor remedio, la mejor vacuna, el mejor incentivo, es sin dudarlo, el amor.
Es lo que nos salva, lo que nos une y lo que nos alimenta cada día.
El amor es lo que nos da la superviviencia.

Expresar lo que no tiene palabras, con actos que salen naturalmente y desde las entrañas.
Si en la matemática del amor, el resultado no es 2, no sirve repetir historia!

MARIANO SANTORO