viernes, 8 de marzo de 2013

Tus preguntas tienen respuesta

Diariamente solemos preguntarnos una enorme cantidad de cosas: ya que no entendemos todo lo que nos sucede.
Las relaciones humanas en su mayoría, son complicadas y eso, también nos preocupa.
Son muchas las veces en las que se termina una relación por falta de diálogo.
Y cuando estamos dispuestos a hablar, a tratar de ver si se puede recuperar algo, del otro lado, hay un silencio enfermizo.
A todos nos ha pasado que decimos que el día anterior estaba todo bien, todo perfecto y terminamos amaneciendo con la noticia que esa perfección, solamente era una ficción de todo lo que veníamos viviendo.
Nos hemos entusiasmado; hemos hecho planes y al estar casi a punto de concretarlos, se derrumban como un castillo de cartas.

Ejemplos, hay muchísimos y preguntas, doblegan esos ejemplos y cada vez, nos inundamos en misterios no resueltos.
La cabeza llega a la noche con el cuerpo cansado, pero ésta, no deja de pensar.
No se entienden muchas cosas y al otro día, le seguimos sumando una energía que nos va tirando más y más abajo.
Las indecisiones toman control y ya ni sabemos qué es verdad.
Porque lo que vivimos hasta hace instantes, termina abruptamente.
No sabemos porqué en un trabajo deciden que ya es momento de retirarnos.
No entendemos qué les pasa a esos amigos que hemos compartido cantidades infinitas de momentos y hoy, hay un desierto de palabras.
No encontramos explicaciones a lo que pasa en el mundo y a la vez, nosotros somos nuestro propio mundo y está más complicado que el que vivimos.

Dudamos de si fuimos nosotros los culpables o si viene del exterior.
No sabemos a qué dedicarle insultos y todo el malestar acumulado.
Todo lo complicado, aparece con sus aliados de dudas y negatividad que nos hacen tambalear.
Ya ni siquiera vislumbramos el rumbo o el camino que teníamos planeado.
La visión se ve impedida de disfrutar de todo lo bueno que nos regala la vida, porque ya nos tiramos en contra de todo.
Preguntas increíbles que hacen una gran pared que se va edificando delante y de a poco, va haciendo un círculo para encerrarnos y ahogarnos.
Dudas y más nerviosismo.
Pero todo eso que nos pasa y lo vemos engrandecido; tiene solución.

Tus preguntas tienen respuesta y es la que cuando te permitís despejar toda la oscuridad, renace en vos esa luz que brilla con todo el poder de Dios y vive en vos.
Quizás hoy, o mañana o pasado, no llegue lo que tanto ansiás.
Porque no es cuestión de relojes, sino de que la respuesta llega, cuando somos merecedores de ellas.
Si nos quedamos con el traje de víctima y quejoso; vendrán más pruebas.
Si estamos seguros de quién somos y que merecemos una vida mejor; nuestro cielo se despeja y podemos ver y encontrar esas respuestas tan esperadas.
Decile no a la ansiedad y sí a la paciencia.
Esa enorme pared que te rodea; tiene la mejor salida para tu vida y está en vos, abrir esa puerta a la felicidad.

MARIANO SANTORO