miércoles, 30 de agosto de 2017

Raíces que florecen

Sabias semillas que el corazón supo sembrar.
Tierra fértil y de esperanza en la que la paciencia, sabe acomodarse y relajarse.
Y la abundancia de la fe es la que produce los mejores frutos.
Y las raíces que florecen, le dan un nuevo sentido a la vida.
La maravilla de la naturaleza, nos vuelven más humanos.
Nos llenamos de energía sana y liberadora.
Expandimos el amor que vive en nosotros y se abren brazos afectuosos en esas ramas que crecen con fuerza.
Nos animamos a invertir en nosotros y en la tierra que pisamos y vivimos.
La mayor huella que se deja, es la interna y es la misma que nos sabrá guiar, si somos pacientes y respetuosos con los tiempos naturales.
Y la divinidad de la existencia, sabrá recibir nuestros abrazos.
Los deseos se transforman en palabras. 
Nuestros sueños, se hacen reales porque supimos fabricarlos desde lo más genuino de nuestro ser.
Le fuimos dando la tonalidad de lo que sentimos.
El color que nos muestra luminosidad.
La sintonía de nuestros actos con lo que desde la humildad, creemos que somos.
Y desde aquéllos días salvajes en que jugamos a ser adultos.
Y la adolescencia que permitió que las hormonas florezcan sin rumbo pero con la certeza que solas se irían acomodando.
Y la niñez que nos enseñó que se puede vivir sin culpas y sin miedos.
Bienvenidas las raíces que se unieron a todo lo que nos rodea, para poder compartir la vida que nos alimenta.
MARIANO SANTORO

martes, 29 de agosto de 2017

El pasado del futuro

Cartas añejadas de sentimientos sin vencimiento.
Textos que uno se animó a escribir en algún momento pasional.
Época en que decir lo que uno sentía, no era cotidiano.
Las verdades pueden hacerle daño al corazón y la esperanza de un camino acompañado, pueden desvanecerse.
Pétalos de flores que nunca terminaron de crecer.
Semillas de fe que se alimentaban con el más puro amor que vive en mi ser.
Y en momentos en que me animaba a viajar hacia el futuro que nunca llegaba, un desierto de soledad mostraba su pequeña sombra.
Planificación de instancias que no le daban la relevancia necesaria para tomar peso.
Y el valor de mi timidez, era enfrentarme a lo que ni siquiera estaba seguro de que podría suceder.
Incertidumbre común para poder salir de lo habitual.
Creyendo en que dando el mayor poder que vive en mi ser, obtendría respuestas de personas que ni sabían preguntar.
Y mi baúl de recuerdos bien sabe acumular diferentes pasajes de los paisajes en los que pude caminar.
Me remontan cual barrilete en una inmensa playa con olas que llegan y se van.
Y lo que sentía, no se iba, sino que se quedaba a mi lado, para hacerme fuerte.
Me abrigaba con el poder del mar y refrescaba emociones canalizando para no inundar mi ser.
Con algunas circunstancias perdidas, me encuentro en el pasado del futuro con fe, escribiendo mi felicidad.
La ganancia, es mental y es lo que me ayuda a continuar.
Muchas hojas en blanco que escribo en este Invierno, dan calor a mi esperanza.
Y una sonrisa en espiral, me confirma que todo lo escrito, queda en la memoria de mi propia existencia.
MARIANO SANTORO

lunes, 28 de agosto de 2017

No lo fuerces

Aunque no pertenezca al mundo de la ciencia, una de las grandes artes es la paciencia.
Saber aprovechar ese tiempo que no tiene una duración predeterminada, es lo que nos hace sabios.
Hay tiempos para cada una de las actividades de nuestra vida, si le sabemos dar el valor necesario.
Todo ocupa un lugar y está en nosotros darle mayor importancia a uno sobre otro.
Y si a la vez, nos animamos a estar tranquilos, a dejar que las cosas fluyan naturalmente, es la misma naturaleza que toma el camino anhelado.
No todo se encontrará como lo planeamos y está bien que así suceda, porque el destino nos sorprende a cada instante.
Pueden ser muchas las veces en que nos aferramos a situaciones y algunas, pueden llegar a ser conflictivas.
Sin darnos cuenta, vamos armando una cadena que nos ata.
La misma que nos pone un límite, ya que no podemos avanzar.
Creyendo en una falsa seguridad, sólo nos atamos a caprichos casi adolescentes.
La espera se extiende y se hace cada vez más larga y no es saludable estar pendiente de algo que quizás no suceda.
Lo que está pendiente, cuelga y hasta molesta.
Lo que tiene movimiento, tiene que ser nuestros latidos que marcarán nuevos rumbos.
Atarnos, puede ser un juego entretenido y pasar un buen momento con una pareja.
Pero cuando la relación no ha tenido el tiempo de madurar, nos atamos a algo que nos encierra cada vez más.
Y en el caso que hayamos estirado una relación, lo que tiene vencimiento, llega y se desintegra solo.
Mantener algo en nombre de viejos mandatos, no nos suma.
Y la libertad se vuelve un bien preciado.
Lo que estés pasando, no lo fuerces y libera tu propia cárcel emocional.
MARIANO SANTORO

sábado, 26 de agosto de 2017

Lo que no ves

A veces es necesario dejarse llevar por los sentimientos.
Por todo aquello que el cuerpo percibe y algo sobrenatural, también se suma a esa sensación.
Una buena mixtura de situaciones en las que el cuerpo, está como en carne viva.
Cuando hacemos ese fantástico viaje hacia el interior, nos predisponemos a la sorpresa.
Tal como un niño en su primera salida al mundo externo.
El adulto que somos, viaja a reencontrarse con momentos de su vida.
Los que muchos ya se han dado de baja y otros, quedaron a la espera de algo que sólo la fe puede entender.
Los sueños tienen un espacio muy importante y no sólo se alojan en la mente.
Saben acomodarse y amigarse con las ideas y proyectos.
Cuando vamos hacia lo interno, es como una gran cabaña en la que todo tiene su lugar y se eternizó cada momento.
Las experiencias bien saben ocupar un lugar primordial y están a la vista.
Esa misma visión que viaja en el tiempo y recuerda instantes.
La nueva mirada a algo sucedido en nuestro pasado, hoy toma otro valor, otra relevancia.
Inmensos mares que hemos navegado y que muchas veces, nos costó remar para salir airosos.
Hoy volvemos a remar y las aguas, no son las mismas, porque nosotros no somos los mismos.
Hoy creemos mucho más en lo que el cuerpo nos dice, que en voces ajenas.
Las vivencias de los otros, son tan sólo eso, de otros, con otras situaciones.
Los consejos, sólo se tienen en cuenta si salen de un corazón amigo y con la posibilidad de que nos acompañen en el trayecto.
Lo que no ves, lo siente tu corazón y él, es nuestro mejor guía.
MARIANO SANTORO

martes, 22 de agosto de 2017

Comienza a vivir

En algún lugar de tu pasado, te aferraste a una columna porque te sentías cansada.
Luego, sumaste otra a tu vida y sentiste un alivio al ver a tus 2 pilares.
La experiencia te permitió conocer personas que dejarían huellas, aunque estas no hayan sido las correctas y duraderas.
Y así continuaste sumando barrotes, ante las adversidades.
Y así fue como sin darte cuenta, creaste una jaula emocional.
Creíste protegerte, pero lograste encerrarte.
No es una tarea fácil ser vulnerable ante la insensibilidad ajena.
Las noches eran más complicadas de lo que imaginaste.
Los días, parecían no llegar y esa luz que necesitabas, recordaste que alguien te había dicho que sólo estaba en tu interior.
Y empezaste a hacer tu propio espacio para el mayor reencuentro de tu vida, que era contigo mismo.
Y la tranquilidad que sólo genera la paz interior, te abrazó al instante.
Y para la desprotección espiritual, se iluminó tu ser con todo el poder divino. 
La prisión de tus sentimientos, se fue soltando la presión de tus nervios.
Supiste alejarte de la ansiedad y fue la paciencia quien dejó abrir la puerta de tu cárcel.
Un inmenso calor en el centro de tu ser, te dio la valentía necesaria para levantarte y caminar.
El cielo fue tu gran aliado y se despejó de toda preocupación.
Sentiste la verdadera libertad.
Y tu fe fue la que construyó el puente que te llevaría a tus nuevos destinos.
Y tu niña interior, con su dulce vocecita, te dijo: "Ya es hora, comienza a vivir".
MARIANO SANTORO

sábado, 19 de agosto de 2017

Fe

La mayor certeza del ser humano es creer en lo que siente, lo que le dice su corazón.
Una de las mayores virtudes es poder ver y observar todo lo que sucede y lo que nos pasa interiormente.
Y cuando miramos en nuestro interior, encontramos la solución a aquéllas preguntas que muchas veces son parte de la ilusión.
El compromiso de nuestras acciones y llevar la mejor vida posible. 
Dando testimonios a través de nuestros pasos mientras avanzamos hacia el camino verdadero.
Las pruebas son parte de los exámenes necesarios para poder crecer.
La confianza en nosotros mismos es la llave que abrirá cada puerta.
La seguridad de no caer porque hay alguien superior que nos sostiene.
La promesa de que más allá de las circunstancias, seguiremos de pie.
La convicción de mis sentimientos es lo que me ayuda en cada lección por aprender.
La esperanza de que mis latidos, marcarán la mejor melodía.
Que el amor que tengo por la vida es mi mejor evidencia.
El juramento interno de querer ser mejor de lo que soy.
Y la humildad es la lealtad hacia nuestro mayor guía.
El valor de la palabra que no tiene precio.
La fidelidad que me pone en sintonía con mis emociones.
Y en cuanto aparezcan demasiadas curvas, será mi rectitud la que enderezará mi destino.
Ofrezco mi voto para elegirme en un acto de creencia personal.
Y me abrazo a la fe ante el Dios que me ilumina.
MARIANO SANTORO

jueves, 10 de agosto de 2017

Encuentra tu solución

Muchas habrán sido las veces en que cerramos las puertas que no nos condujeron hacia ningún lado.
Entrar en situaciones que después nos costaría demasiado trabajo, poder salir.
Y de eso se trata la vida, de entrar y salir de diferentes sitios.
Entrar en nuestra mente y salir airosos.
Salir de lugares tóxicos que enferman esa mente en la que a veces, nos refugiamos.
Puertas inmensamente gigantes que nosotros construímos para protegernos de miedos imaginarios.
Muros tan altos, que superaban nuestra fe.
Laberintos en los que hemos perdido hasta la esperanza.
Ladrillos que fuimos sumando en nombre de la protección.
Y alguna vez, imaginamos que ese espacio en el cual creímos sería nuestro refugio, también tenía ventanas.
Y con la inocencia que ofrece dejarse guiar por nuestro niño interior, saltamos esas ventanas.
Y nos sentimos realmente libres.
Ya no había ni ataduras, ni nada que sea obstáculo en nuestra mirada.
Corrimos para jugar y caminamos para encontrar.
Y la vida nos permitió cruzarnos con muchísimas llaves.
Esas llaves, salían desde lo profundo de la tierra y es probable que también hayan estado en lo más profundo de nuestro ser.
Observarlas nos dejó tener una nueva perspectiva de todo lo vivido.
Los secretos se aparecían al despejar aquéllos nublados pensamientos.
Y cada problema que hayamos tenido, se despejaba al oír la voz interior diciendo: "Encuentra tu solución; porque siempre está!".
MARIANO SANTORO