martes, 29 de septiembre de 2020

Mensajes

 

El mar de soledad, te encontró cuando estabas buscándote.

Demasiadas palabras acumuladas con diferentes destinatarios.

Escribir, cumplió su tarea terapéutica.

Y las cartas fluían desde las entrañas.

Lanzarlas sin rumbo, pero sabiendo que ya vaciaste tu mochila emocional.

La libertad de expresar sentimientos estaba haciendo efecto.

Y la reflexión vino después de la acción.

Pensamientos despejados en un cielo deseado.

Cada nube que se cruzaba, tenía su propio nombre.

Y sí, han sido varias las personas que se cruzaron en tu vida.

Las huellas, se confundieron con marcas y algunas, con heridas.

La sanación era lenta, como las horas en la playa de la adolescencia.

Cuando quisiste formar familia, la arena tapaba la visión de ver la estabilidad necesaria.

Tus pelos al viento, celebraban la tranquilidad del corazón.

Las manos se aferraron a cada botella con su respectivo contenido.

Y tu propia contención, llegó al abrazarte a la vida.

Era un nuevo comienzo, luego de interminables finales.

Los puntos que cerrarían las historias, ya tenían tu sello y tu firma.

Has dejado tu pensar en las hojas y quedaron algunas en blanco, para escribir la próxima historia.

MARIANO SANTORO

domingo, 27 de septiembre de 2020

Imaginación real

 

Y en un instante, la vida te pone en pausa.
Quizás para darle más importancia a lo que estabas llamando vida.
Todos tenemos nuestras noches oscuras, pero aprendimos a darle valor a la luz.
Y ese espejo que nos refleja su propia realidad, nos muestra lo que imaginamos.
Mucho de lo que fabricamos durante el descanso, puede cumplirse como el mejor deseo.
Pararnos ante nuestra realidad, la de un amplio espacio en el que podemos tomar decisiones para saber hacia dónde dirigirnos.
Un campo abierto donde podemos sembrar ilusiones.
Un cielo gigante para maravillarnos y agradecer.
Árboles llenos de historias y ramas que se extienden hasta abrazarnos.
Las sombras que acompañan y la luz interna que sirve como linterna emocional.
Latir en cada sentir.
Y el marco que ponemos para bordear todo lo que nos sucede.
Nosotros somos los artistas que a través de la imaginación, llenamos cada minuto con lo que queremos.
Y sólo se cumplirá, lo que salga desde el corazón.
Esos anhelos tan fuertes que el destino los escucha y el universo los trae para ponerlos ahí cerca.
Caminar es continuar rumbo hacia lo que soñamos.
Y el despertar de cada pensamiento, nos saluda cómplice de intuir lo que va a pasar.
Ambos nos sonreímos y esperamos.
La imaginación real es amar cada segundo, porque es el cuadro de nuestra vida.
MARIANO SANTORO

sábado, 26 de septiembre de 2020

Sanando

 

Aquí estoy, sanando, porque aprendí a desatarme de lo que me estaba agotando. 

Aprendí a aferrarme a lo que realmente deseo y me hace bien.

Lo demás, sólo son sogas que hacen daño.

Mi manos han tomado fuerza, luego de contener caricias.

Quise abrazar a cuerpos invisibles, hasta que comprendí que la realidad es más interesante que vivir en sueños ajenos.

Valorarme para darle mejor sentido a mi existencia.

Enroscar mis brazos en quien quiero y entregarme en esencia.

De tanto dar vueltas, giraba en un laberinto.

Pero siempre hice mis pequeños aportes.

Semillitas de autoestima que hoy ven sus frutos.

Hoy veo lo que me ataba y me felicito por haberme sacado los velos de la visión.

Ya se habían transformado en yeso.

Y toda esa dureza de impotencia ante lo que recibía y me dolía, sirvió para comenzar a quebrar prejuicios y mandatos.

Las manos que quiero agarrar, son las de alguien que sepa brindar las suyas para ayudar y amar.

Sí, estoy sanando, porque todo lleva un proceso y hay que ser paciente.

Mi corazón latiente, quiere y anhela dar lo mejor.

Las melodías surgen desde algún pasado inocente.

Y algunas canciones toman más valor en este presente.

Estoy sanando, porque principalmente, me estoy amando.

MARIANO SANTORO

sábado, 19 de septiembre de 2020

Eternidad

La duración de un abrazo es el valor que le demos en nuestro corazón.

La importancia del afecto y la cercanía energética, que une y sella esos instantes.

La mirada que llega y sabe que se puede ver más allá de la vista.

La visión del alma, es lo que nos conecta.

Y no hay separación porque el amor de ese momento, puede durar todo el tiempo que deseemos.

La distancia física, no impide que el cariño perdure.

Y en esos abrazos, uno entrega una gran parte de su necesidad.

Los largos segundos que uno los hace interminables, hablan con el cuerpo.

La fuerza de los abrazos que se aferran a la otra persona.

La fusión entre el bien y el bienestar.

Los deseos y lo que queremos; anhelos y proyectos.

Toda relación, contiene un sabio aprendizaje.

La eternidad fluye de manera natural, cuando uno ha dado lo mejor de sí.

Y siempre podremos extrañar y eso es parte de la vida.

Aunque caminemos por calles solitarias, ese otro ser nos acompaña y vive en nosotros.

El amor que nos permite sonreír, más allá de las adversidades.

Y cada amanecer, nos abrazamos a esa nueva oportunidad en la que desayunamos gratitud.

La divinidad nos une y nos ofrece mensajes para descifrar y animarnos a jugar.

El niño interior, sabe de intensidad y de eternidad.

MARIANO SANTORO

 

miércoles, 9 de septiembre de 2020

Horas de amor

 

Un gran nueve de adoración, se fusiona con las hermosas horas compartidas.
El reloj sin tiempo, que me acompaña en cada despertar.
El cotidiano agradecer y todo se transforma en nueve.
La divinidad que me permite darle sentido a los días.
Y los mensajes que viajan desde el corazón y miman cada noche.
Las estrellas forman nombres y palabras clave, que sólo las decodifica el alma.
La perfección de Dios, ayuda a mantener el nueve que vive en mí.
El azar siempre ofrece su presente.
Los juegos mentales que se abren a nuevos pensamientos.
Los abrazos del afecto, hoy son hermosos recuerdos.
La ternura de la niñez, que hoy vive en el adulto que soy.
El eterno sentimiento que me motiva a sonreír.
Y el interesante espiral que nos conecta con los misterios espirituales.
Las palabras que toman valor y ahí juega nuevamente el tiempo.
Cuando el mensaje tiene un propósito, perdura y madura con los años.
Profetizar y lograr sanar heridas contemporáneas.
Sonrisas que saben de complicidad.
Todo se cruza y los números se divierten.
Y las horas de amor que se hacen piel.
MARIANO SANTORO

martes, 8 de septiembre de 2020

Historias

 

El sabor de las historias contadas por el protagonista.

La verdad desde el punto real y con el color de las emociones.

Un universo de preguntas por toda la experiencia.

El trabajo de investigar en épocas en que las historietas, tomaban poder entre los lectores. 

Examinar en mi memoria, los recuerdos infantiles y conectar en ese nivel. 

Ser testigo de situaciones que alegran el corazón. 

Y las fechas que se unen, porque todo se relaciona a nacer y todo lo que crece en el alma de las buenas personas. 

Conocer lugares y ambientes, escuchar atento y paciente. 

Registrar las palabras cuando la comunicación es fluida. 

Las sonrisas que traen remembranzas y las anécdotas se modernizan. 

Todo lo que uno relate, le suma el valor emocional y se revive esos momentos que dejaron huellas. 

Anotar en el cerebro, como antes se anotaba a una persona. 

Con los tiempos cambiados, pero luego, cada uno va armando las piezas. 

Y el viaje continúa, porque la sangre se hace presente y la guía está más latente en este presente tan complicado. 

Y el cuerpo se acomoda según los pensamientos que creamos. 

Y como el GRAN creador, que intercede y es el puente eterno que me da fuerza. 

Cruzarlo despacio y disfrutando del camino. 

Las calles recorridas, me contarán a su manera, los pasos que bien fueron dados. 

El empedrado, sabe de noches y el brillo se hace más intenso y ayuda para amanecer agradeciendo. 

MARIANO SANTORO

martes, 1 de septiembre de 2020

Tango personal

 

La glorieta está a la espera de bailarines.
Las plazas vacías, se llenan de recuerdos.
Los pensamientos, traen fechas especiales.
Y se cumplen promesas y rituales.
Se extraña el abrazo y las buenas charlas.
Y la música ciudadana, se fusiona con las experiencias.
Nacen historias y situaciones, crece la fortaleza interna.
El tango personal es el que se baila cada día a través de la fe.
La melodía del alma, suena a cada instante.
Fotos emblemáticas con palabras en sus detalles.
Calles empedradas que brillan con la llovizna.
No hay lágrimas, porque siempre recibí alegría.
Y los dolores, se transformaron en colores.
Se baila con el corazón y en sus latidos, le damos sentido.
Miradas cómplices que motivan y danzan con la esperanza.
Barrio que se alimenta con anécdotas.
Amigos que llaman y ya proyectan.
Hay mucho por compartir y por crear.
Y todo, siempre será en tu honor y por el inmenso amor que vive en mí.
MARIANO SANTORO