domingo, 27 de enero de 2013

En lo más profundo

Cuando nos sentimos en estado de enamoramiento, cada pestañeo es como cada latido del corazón.
Ver la realidad que tanto nos alegra y a la vez, nuestro ser nos moviliza sensaciones hiper agradables.
Sentirnos amados es la vuelta de todo lo que damos.
En lo más profundo de nuestro corazón, recibimos golpecitos de felicidad.
Plenitud que desea ser eterna.
Liberar cada emoción y que fluya, porque al amar, no hay temores, solo hay placer y satisfacción que se siente en el alma.
La vivencia es la ciencia de hacer que todo sea real.

Un mundo que es posible verlo, comprobarlo y disfrutarlo.
Accionar, ya que al hacerlo generamos energía que se hace electricidad.
La misma que nos permite brillar e iluminarnos exteriormente.
Lo que se siente en lo más profundo, la piel se encarga de mostrarlo.
Mirarnos por dentro, bucear en lo más profundo del ser y encontrar las maravillas de Dios.
En ese viaje, crecen los deseos de seguir y de querer descubrir los misterios del amor.
Todo lo que conocimos se transforma en miniaturas de una gran escenografía llamada vida.

Donde los personajes toman vida y comienzan a vivir lo que tanto anhelaban.
Recorrer hasta agotarse, porque sabemos que se renovarán las energías y mutarán a positivismo.
Correr la gran carrera de la vida porque ganamos sabiduría y experiencia.
Cuando no podemos decirlo, porque al sentirlo, no hay palabras para expresarlo.
Cuando podemos vivirlo, porque en cada latido, inventamos un nuevo lenguaje.
Ese lenguaje se expresa con amor.
No son palabras, son sensaciones.

Cuando lo que se quiebra, no se rompe, ya que por dentro, aparece lo más preciado de nuestro ser.
Esa perla escondida en nuestro corazón.
Ese brillo natural que nos convierte en vulnerables y a la vez poderosos.
Seres en búsqueda de la perfección, cuando la gran acción se llama amor.
Estar, estoy, estamos.
Mezclarnos hasta unirnos.
Vivir hasta sentirlo.
Soltar hasta morirlo.
Porque en lo más profundo de nuestro ser, está la vida eterna.

MARIANO SANTORO

miércoles, 23 de enero de 2013

Conjugar

Nacer y embellecer la vida.
Descubrir y sorprender a los que nos rodean.
Sentir que con cada acto, crecemos.
Dejar florecer nuestro ser y que cada pétalo sea de amor y dulzura.
Hablar, porque al expresarnos agregamos cultura y comunicación a lo que somos.
Abrazarnos a la vida porque en ella disfrutaremos nuestra estadía.
Somos pasajeros de un viaje llamado felicidad.
Somos perlitas que resaltan la hermosura de ser buenas personas.
Sensibilizarnos, porque en la humildad se crece y tomamos contacto con la naturaleza.

Confiar, porque es uno de los grandes secretos para creer en nosotros y en los que llegan a nuestra vida.
Soñar, porque todo es posible y en cada noche, se planifican los días por venir, ya que ese horizonte existe y es nuestro.
Iluminar, para cuando en nuestro camino nos crucemos con la oscuridad y podamos serles útiles a los que nos siguen.
Dios es el mayor verbo que existe.
Conjugar es jugar a ser mejores cada día.
Sin competir, porque el verbo correcto es compartir.
Sin dañar, porque el verbo correcto es sanar.
Sin molestar, porque el verbo correcto es ayudar.

Todo lo que pasa por nuestra mente, debería ser filtrado por nuestro corazón.
Tratar de no equivocarnos, para no fallarnos a nosotros mismos.
Entender lo que nos digan, para comprender y hacernos cargo.
Querer, para demostrar todo lo que recibimos.
Ser y estar, cuando nos necesiten.
Ayudar, porque está en nuestros genes.
Reír, porque nos aleja de lo malo.
Salir, porque el encierro no nos sirve.
Seguir, porque tenemos mucho camino por transitar.
Recordar, porque significa que hemos vivido.
No perder la capacidad de asombro, ya que sin eso, el vacío interno aumenta y nos destroza.

Valorar, cada segundo que compartimos con amigos.
Y conjugar el mejor verbo por toda la eternidad.
Amar.
Amarte.

MARIANO SANTORO

sábado, 19 de enero de 2013

Paz

Hoy es el día ideal para hablarle al centro de mi ser.
Es en ese lugar donde vive mi paz interior.
La paz tan necesaria que externamente nos cuesta conseguir por diferentes motivos.
La tranquilidad es uno de los tantos estados que no abundan.
La velocidad de las personas, sumado a la de sus cabezas, nos golpean y quieren empujarnos hacia un ritmo no positivo.

La ansiedad de querer que nuestros deseos sean cumplidos en la inmediatez.
El preocuparnos por banalidades, cuando lo más importante es querernos, respetarnos y valorarnos a nosotros mismos.
Hoy estoy haciendo este viaje y no se trata de ir de vacaciones, ya que siempre podemos hacerlo, siempre y cuando busquemos la felicidad y la salud mental.
El viaje me lleva a todo mi interior, a la esencia de lo que he sabido sembrar en cada momento de mi vida.
Haber superado inconvenientes o problemas graves.
Dejar de preocuparme por cosas sin sentido y darle relevancia a lo que me sume.

Hoy, en este viaje, llevo hermosos recuerdos que me acompañan y me alegran el trayecto.
El camino al centro de mi ser, para lograr la paz necesaria para seguir caminando.
Bajarme de los impulsos; alejarme de lo que daña; sentir que tengo mucho para dar y que al sentirme mejor yo, creceré y generaré nuevos proyectos, porque aunque la vida transcurre en el presente; sé en lo más profundo de mi corazón que tengo un maravilloso horizonte que está por venir.
Es el viaje elegido desde el alma; donde el pasaje lo gestiona mi corazón y me dejo guiar por él.
Dios me acompaña y la calma se aproxima.

Los deseos han acrecentado las ganas de hacerse realidad.
En mi vida, elijo y acepto que siempre tengo opciones; porque esa es la verdadera democracia.
La de tener libertad en mi ser; elegir el mejor camino que tenga por delante.
Todo lo que uno vive, se experimenta desde la realidad.
Los sueños que he acumulado; tienen su lugar sagrado y los que deban ser cumplidos, ya tendrán su oportunidad.
En la larga lista de deseos; porque el menú es extenso; me priorizo.
En mí, está el absoluto poder de vivir una vida en paz.
Y todo mi ser, se encargará de hacerlo conocer a los que me rodean.

MARIANO SANTORO

miércoles, 16 de enero de 2013

La energía del mar

Diariamente consumimos una inmensa cantidad de energías y recuperarlas, no es tarea fácil.
Nuestro entorno pocas veces nos ayuda y la complicación, aumenta.
Pero no hay impedimentos que salgan de nuestro ser.
Nuestra presencia en algún sitio, nos puede desgastar, pero la esencia, es lo que debemos proteger.
Uno de los máximos proveedores de energía es el mar; el agua que nos renueva y nos limpia, incluso de toda la maldad acumulada.
La ondulación de las olas es como nuestra vida, nunca está en plena quietud.
La paciencia nos aleja de la ansiedad.
El equilibrio emocional nos permite estar centralizados.
La mente, merece detenerse en algún momento.
Dejarnos llevar, pero nunca por la corriente.
Nadie tiene control de nuestra vida y de lo que hacemos.
La libertad del ser es lo que nos permite estar en paz.
Ser y estar.
Ver y amar.
Besemos la arena que se acerca a nosotros y la que nos permite mezclarnos con su suavidad.
La fragilidad del tiempo es lo que hace que cada instante sea mágico.
La magia de vivir y sentir.
La gran pareja de la vida es el sol y la luna, que cada una nos brinda su ayuda y son el ejemplo de la incondicionalidad.
Pocas veces se juntan y a la vez, su amor es inmenso e intenso.
Todo es energía y todos somos parte de un mar gigante.
El mar del amor.
El mar en el que cada día queremos bañarnos y disfrutar de las gotas de sabiduría; de sentir que podemos dar y hacer mucho más en cada acto.  
El secreto de disfrutar de la energía es fluir como el agua.
Habrá cosas que nos resbalarán y servirán para fortalecer lo que realmente sirve en nosotros.
Recargar para seguir camino.
El mar es lo más grande que existe y que no tiene límites.
El mar, está dentro de amar y es infinito todo lo que tiene para nosotros.
Cuando miramos a otra persona, nos descubrimos y vemos que la felicidad es posible; que al mirar otros ojos, las lágrimas ya no son de tristeza, sino que son gotas de mar, de amar.
Necesitamos agua para saciar la sed; nuestro cuerpo necesita del agua para limpiarnos.
Necesitamos energía para vivir y seguir creyendo.
Seamos buceadores de felicidad.
Todo el poder del mar está a nuestro alcance.
Disfrutarlo está en nosotros.
Amarlo, es una obligación y también somos dueños de ese poder.
La energía de amar, está en nuestro mar interior.
MARIANO SANTORO

viernes, 11 de enero de 2013

Amor en tiempos de odio

La vida puede llegar a ser un gran ring y aunque muchos no lo crean, ya existe un ganador.
El amor siempre vence al odio.
Por momentos podemos sentirnos abatidos, pero no debemos rendirnos.
Siempre tenemos que intentar tener la mente alejada de los inconvenientes que puedan presentarse.
No es tarea fácil y eso es parte del entrenamiento.
Porque vivir también tiene sus altibajos.
Hay muchísimas cosas por las que merecemos disfrutar de la vida.
Vencer, significa despertarse cada día con intensas ganas y deseos de llenarnos por dentro.
En cada día que por alguna situación nos sintamos vacíos, es nuestro deber llenar nuestro ser con todo lo mejor que se nos presente.
Quizás a modo de búsqueda del tesoro, iremos encontrando virtudes, sensaciones, emociones y experiencias que nos reconfortarán, que alimentarán el alma.
Nuestros ojos observarán muchas cosas no agradables a la vista.
Nos perturbarán por momentos, pero confiá en que se alejará si solo nos focalizamos en estar bien.
Porque no hay límites para ser felices.
Toda maldad tiene una fecha de vencimiento.
Y nosotros, tenemos que marcar la diferencia entre lo bueno y lo otro.
Y aunque algunos opten por un camino que no tiene salida y que gira en espiral, no tiene que ni acercarse a nosotros.
El amor en tiempos de odio es posible.
Porque Dios es amor y vive en nosotros.
Nuestro ser ya viene con los elementos más importantes y necesarios; desde el primer instante de nacer, comenzamos con la gran misión de ir aumentando todo lo positivo que nuestro corazón nos señala.
En cada uno, hay un guía interno que nos muestra que las opciones son posibles y que sumar es el gran verbo que conjuga con amar.
Muchos ya sabemos, porque lo hemos visto; lo que es la oscuridad, que es representada por el odio y no lo queremos para nuestra vida.
Necesitamos luz, necesitamos ser nosotros mismos, sin nada que nos apague.
Hay muchos corazones que han sido heridos y en la unión está el comienzo de la salvación.
Cuando las personas se unen, surgen ideas y va naciendo un nuevo amor.
Amor a todo lo que hacemos y verlo realizado.
Las heridas se curan, el alma se fortalece y el corazón, late con ganas.
Todo lo que pase exteriormente, no tiene que afectarnos por dentro.
Nuestro cuerpo debe ser protegido.
Y el único salvador es el amor.
Recordá que siempre hay tiempo para amar. 
MARIANO SANTORO

viernes, 4 de enero de 2013

Lentamente

Paciencia, frenar, descansar, detenerse unos instantes para contemplar la naturaleza.
Cuando hacemos nuestras tareas, debemos disfrutarlas cada una de ellas.
Como si se tratase de algo que jamás hemos vivido en carne propia.
Sorprendernos y maravillarnos en cada segundo.
Lentamente es llenarnos por dentro, es dejar pasar todo lo necesario para sentirnos plenos y que el corazón se ensanche de emoción.
Aunque la velocidad mundana quiera empujarnos; de esa manera no llegaremos rápidamente; sino que no disfrutaremos lo que se presente.
En todos los aspectos, debemos estar preparados; tomar conciencia que nuestro ser tiene sus propias necesidades pero mediante los impulsos y la ansiedad; no estaríamos sintiendo el verdadero significado de lo que llegue a nuestras vidas.
Es como amar en cámara lenta; percibiendo cada detalle; cada aroma y mirada.
El amor es el mejor ejemplo para definir las cosas más importantes de la vida.
Y amar lentamente, es tener seguridad en uno mismo y en lo que hacemos.
La rapidez queda en cualquier lado y no se valora ni la situación, ni a la persona.
Lentamente es cuando al trabajar, nos tomamos ese tiempo imprescindible para no equivocarnos y al tener la mente relajada, nuestra tarea sale bien.
Lentamente cae una gota de agua y va colmando nuestro cuerpo, nos alivia de la sed y la sed, también puede servir como ejemplo para todo lo que queremos sumar a nuestra vida.
La felicidad llega en pequeños instantes.
Un amanecer se disfruta en cada segundo y a la vez, nos maravilla y emotiva los constantes cambios que se generan.
Lentamente es poner lenta nuestra mente y dejar que todos nuestros sentidos se eleven y profundicen el mensaje que tenemos que recibir.
Lentamente abrimos nuestro corazón para brindarlo a la persona que estamos empezando a amar.
Lentamente la raiz comienza a hundirse en la tierra para lograr la futura firmeza del árbol de la vida.
Ese árbol que somos nosotros y dejamos crecer nuestras ramas y al amar, los pequeños capullos de amor, florecen y deslumbran a todo aquél que sepa entender y comprender el verdadero sentido del amor.
El sentido de saber que cada uno tiene una misión y que somos una inmensa luz para iluminar caminos, que lentamente nos llevarán a nuestro paraíso personal.

MARIANO SANTORO

martes, 1 de enero de 2013

La única persona

Desde el primer instante en que miraste al mundo.
Desde ese segundo que al ver, aprendiste que había algo nuevo y por descubrir.
Fuiste creciendo muy de a poco y todo era sorpresa.
Viviste cada etapa y la disfrutaste como pudiste.
No tenías reglas ni leyes; sólo la intuición de ser buena persona.
Cada paso que diste, servía para crecer.
Chocaste, tropezaste, te golpeaste y hasta algunas veces sufriste.
Pero no ha sido por tu culpa, sino porque en la vida, hay que pasar por pruebas.
Son experiencias que nos fortalecen y hacen que a modo de una gran viga, estemos centralizados.

Cuando estamos abajo, hasta casi tirados; la única opción es pararnos.
Porque el horizonte es muy amplio y cada amanecer tiene algo en particular para aprender.
La gran escuela en la que somos maestros y alumnos, se llama vida.
Mientras te vas descubriendo y viendo lo que pasa a tu alrededor; sentís la enorme necesidad de realizarte; de hacer de vos alguien que deje huellas.
La única persona capaz de lograr la eterna felicidad, sos vos.
Nadie edificará en vos si no tenés una base sólida.
La prioridad está sólo en vos.
Valorarte y quererte; para que toda persona que llegue a tu vida, sea para sumar.

Todas las virtudes conocidas, llegarán a vos con el paso del tiempo y dentro de ti, en tu propia esencia, sentirás que eso que está formando tu personalidad, será para bien.
Y seguirás caminando y dejando luz a cada movimiento, porque sos una estrella que brilla y puede alegrar a quien se acerque.
Sos la única persona en la que debés invertir y creer; porque luego de eso, confiarás en la gente y podrás ayudar.
Todo lo que hagas, serán como misiones; podrás demostrar tus habilidades para ser quien desees.
No existen límites cuando se trata de ir en búsqueda de la perfección.
Amigate con Dios, tu creador y aferrate a él; de su mano, recorrerás los caminos especiales que no son para todos, sino para una gran cantidad de elegidos.

Y vos, sos la persona elegida y no se trata de un sorteo, sino de que tenés un enorme abanico de posibilidades y en cada una, te probarás para superarlas y aprobarlas.
Vos, sos un regalo de Dios y te obsequió la vida para que la vivas de la mejor manera.
La única persona que puede entender esto, es la que en su corazón, se alojan los sentimientos más puros que puedan existir.
El alma, casi transparente es lo que te hace resaltar y el brillo de tu esencia, es lo que te marca, lo que te define, lo que te hace especial.
Tené la absoluta confianza de que sos una estrella y al caminar hacia la felicidad, te encontrarás con muchas personas que te acompañarán.

Entre todas, harán el cielo más hermoso y podrán iluminar a quien lo necesite.
La oscuridad, es necesaria para que puedas resaltar.
Y vos, sos la única persona que tiene el poder de elegir brillar!

MARIANO SANTORO