sábado, 30 de mayo de 2015

Leyendo

Un día me encontré leyendo, pero no se trataba de un libro; sino de mi propia vida.
Siempre he sido un buen espectador de lo que sucedía a mi alrededor; pero también, me di el permiso para autoconocerme.
He logrado bucear en mi ser, en toda mi alma y corazón.
He estado durante un largo periodo dentro de mi cuerpo y aprendí mucho de la vida.
No sólo pude leer palabras, sino que me encontré con los sentimientos más puros que he sabido proteger.
Leyendo pureza, encontré la belleza de experimentar.
Leyendo simpleza, descubrí el poder de la humildad.
Leyendo páginas, me vi con alas verdaderas de libertad.
Leyendo naturaleza, me vi rodeado de un presente con mucho futuro.
Leyendo pensamientos, comprobé que me conduzco de manera positiva.
Leyendo amistades, me di cuenta que siempre es saludable estar rodeado de gente querida.
Leyendo misterios, le di mejor sentido a algunos secretos.
Leyendo miradas ajenas, me vi reflejado y me agradó esa visualización.
Leyendo olas de mar, pude fortalecer mi propia energía.
Leyendo el pasado, pude saber qué cosas dejar en mi baúl de recuerdos.
Leyendo días nublados, dejé fluir la luz de mi sol interior.
Leyendo lo que me rodeaba, me hice amigo de la soledad.
Leyendo sobre misiones y destino, caminé cada empedrado que se ha presentado.
Leyendo sobre eternidad, tengo reservado todo el amor que puedo dar, porque aprendí el valor de compartir.
MARIANO SANTORO

miércoles, 27 de mayo de 2015

Lunares

Lunares es dejarme perder en un lugar que sólo existe en mi mente.
Porque todo lo que pueda hacer para verte es encontrarte en mi ser.
Un planeta lleno de fantasías que a tu lado se hacen realidad.
Un cielo cubierto de estrellas que dibujan nombres y nos iluminan en noches de seducción.
Nubes que le dan un clima intenso, pero que no molestan con nuestra visión.
Todo el panorama es parte de la escenografía del amor compartido.
Lunares que brillan y algunos, se instalan en tu cuerpo.
Pequeñas huellas que nos permiten jugar, cómplices del amor.
Contarlos, es parte de la hermosa sensación de tocarte.
No hay principio ni fin, porque sólo vemos un presente que está coloreado en tonos lunares.
Una ambientación externa que nos conducen al placer.
La tierra que echamos buenas raíces nos abriga.
Nosotros somos los encargados de sumarle el calor propio.
Lunares que están hacia donde mire, porque le dan alegría a mi vida.
Y los cuerpos se unen y acarician, porque en cada mimo renacemos.
Salen a la luz los recuerdos de sueños proyectados y hoy, son parte de una nueva realidad.
Observarnos es querernos, porque nuestra mirada tiene un lenguaje especial.
Y nos llenamos de colores y sensaciones, mientras algunas estrellas se acercan para hacerse amigas.
En ningún momento nos dimos cuenta que somos los únicos del planeta, porque en nosotros está la tarea de volverla a poblar.
MARIANO SANTORO

sábado, 23 de mayo de 2015

Hermosa

Hermosa es la vida que me brinda oportunidades.
La que en cada amanecer, me obsequia naturalmente sonrisas que se esconden en diferentes lugares y me permito jugar hasta encontrarlas.
Me agrada ser cómplice de esa inocencia sana, la que me deja ser yo mismo, sin prejuicios ni explicaciones.
Observar detenidamente el paisaje, me hace disfrutar más del camino que tengo por delante.
Hermosa es el alma, que nos sugiere que la alimentemos con cosas bellas, porque a la vez, nos enriquecemos nosotros y podemos dar lo mejor a quien lo necesite.
Y la vida es mujer que espera paciente, la que ha conocido demasiado, pero sabe que hay mucho por conocer y será mejor en calidad.
Dejando ir lo que no nos suma, potenciamos la energía positiva.
Nos vamos llenando y eso es tan renovador que nos alegra de saber que podemos seguir creciendo.
Hermosa mirada que se avergüenza de ser mirada.
Dulzura tierna en una eterna adolescente que sueña e imagina un mundo mejor.
Y es en su pequeño mundo, que siente que si muchos tienen la misma idea, el mismo pensamiento; ese mundo será como lo deseamos.
Creciendo interiormente, es el mejor viaje que podemos realizar.
Hermosa la sensación de querer, ya que sabemos que podemos hacerlo real.
Aflorar las emociones y hacerlas sentimientos.
Que el tiempo sea testigo de algo maravilloso que un día se propuso comenzar una vida de calidad.
Comprobar que todo lo que pasa por nuestra mente y se construye en nuestros sueños, se puede transformar en algo cotidiano.
Hermosa es la mujer que se encuentra en los latidos de su amado y que ambos se protegen, sabiendo que logran una sola unidad.
En el mágico proceso de conocernos y fortalecer lo que somos, comprobamos que llega el momento de compartirlo.
Y nacen nuevos colores, que son producto de la mezcla que sólo el amor puede hacer, a través del milagro de la comunión, de esa hermosa unión de almas.
MARIANO SANTORO

martes, 19 de mayo de 2015

Suéñame

Suéñame, aún quiero verte dormir.
Observarte es deleitarme y encontrarme en tu belleza, porque sé que ambos, nos dimos un lugar reservado para todo lo hermoso de la vida y que vive en nosotros.
Suéñame, porque aún es tiempo de soñar y planificar e imaginar.
Todo un mundo de realidades está a la espera para que les abramos las puertas de nuestro ser.
Suéñame, porque de mi parte estoy preparando todo para que tengas el mejor despertar.
Un amanecer donde la sorpresa te abrace tan fuerte que sientas que serás protegida por toda la eternidad.
Suéñame, tu almohada aún tiene algunas cosas para escucharte decir.
Mientras, te hablaré en sueños, susurraré secretos y te diré todo lo importante que sos para mí.
Suéñame, la noche es tuya mientras te hago compañía y le hablo a la luna sobre vos.
Cuando llegue el día, aún estaré a tu lado y el sol, nos brillará tanto que aunque estemos desnudos, sentiremos todo su calor.
Suéñame, porque quiero saber tus sueños cuando volvamos a hablar.
Me gustaría que me cuentes de ellos, de tus fantasías, de tus deseos.
Suéñame, porque al soñar se proyecta y juntos, haremos de tus sueños la película de nuestra vida.
Protagonistas de la mejor historia de amor que jamás se haya escrito y la nuestra, será basada en un hecho real.
Suéñame, el colchón sabrá equilibrar la pesadez de lo que ya ha pasado y te dejará libre.
Libre para flotar y volar por todo lo que te permitas imaginar.
Suéñame, porque me recostaré a tu lado.
Te mimaré y besaré tanto, que de a poco, comenzarás a abrirte y a sentir.
Estoy con vos en la realidad y mi pecho servirá para que te apoyes en todo el amor que tengo para compartir con vos.
MARIANO SANTORO

jueves, 14 de mayo de 2015

Canción

Cada día es una nueva canción que nos animamos a escribir.
Y a la vez, toda nuestra vida es parte de una gran disco con canciones que alternan los momentos más bellos, que son los que queremos rescatar y proteger.
Una selección de canciones que tienen nombres de personas, de lugares, de instantes y de cosas.
Canciones que se escribieron con tiempo, con paciencia y con ganas.
Acontecimientos que merecen eternizarse porque nos pertenecen.
Cada canción tiene un comienzo y un final, aunque no le hayamos querido poner un final, pero la sabiduría de la vida bien sabe el porqué.
Cada canción toma vida tan sólo recordándolas.
Una canción es un pasaporte a los sentimientos.
Un viaje de ida al encuentro directo con las emociones que nos provocaron en el momento que fueron compuestas.
Notas altas y bajas, negras y blancas que se armonizan haciendo una melodía, una pareja, una relación.
Canciones circulares que circulan por nuestras venas, que corren por la sangre y nos hacen ser parte de un pasado que sabe mucho más de verbos.
Canciones que no se olvidan, porque las huellas se hicieron tatuajes.
Canciones que viven, que renacen porque cada tanto, nos gusta escucharlas.
Canciones que se cantan con el corazón, porque han sido vividas con el alma.
Canciones que tienen colores, porque son los que le han dado diferentes tonalidades a nuestro existir.
Rotan y giran, porque se han ganado su propio movimiento a medida que fuimos viviendo.
Y siempre tendremos tiempo de escribir nuevas canciones, porque la música es el ritmo y la intensidad con la que queremos vivir.
Alguna canción será la preferida, pero todas son parte de la trayectoria.
Elegir la mejor canción es darle importancia a la que más poder tuvo, la que nos hizo amar la música que además de ser nuestra compañera fiel, es la misma persona que se transforma en armonía y juntos, hacemos la más bella canción.
MARIANO SANTORO

martes, 12 de mayo de 2015

Sembrar

Un día me animé a querer y mi corazón se permitió amar a la persona que cambió mi manera de ver la vida.
Un día dejé una puerta abierta y entraron en mí, los mejores sentimientos hacia otra persona, ya que era un reflejo de mi ser. 
Un día fui una pequeña semilla de paciencia, que luego se transformó en esperanza.
Un día me di cuenta que había mucho más que lo que veía a simple vista, podía mirar y fue cuando valoré la vida y todo lo que me rodeaba.
Un día me vi rodeado de ventanas y me acerqué a cada una para que entre la suave brisa del amor.
Ese día fue en que realmente me emocioné, porque no estaba en mis planes encontrarme con el más puro y genuino amor.
Un día abracé a la tierra, que fue la misma en la que pude echar raíces.
Me focalicé en la profundidad de mi mismidad, en lo interno, en crecer interiormente, porque todo eso, alguna vez saldría a la luz exterior.
Y la luz que ya vivía en mí, era el alimento de mis creencias y hasta de mis enamoramientos.
Porque comencé a amar esas mágicas oportunidades; aunque haya habido algunas que las dejé pasar.
Pero el tiempo también es mágico y suele regalarnos instantes y si estamos concentrados y ya aprendimos sobre el amor, sabremos hacer lo correcto.
Y un día estando ocupado con mis obligaciones, tuve el recreo mental de mirarme y vi crecer unas hojitas.
Toda esa dulzura natural, me sirvió para tener mayor conocimiento de lo que es el proteger a alguien.
Mi ser, ya tenía la seguridad necesaria para avanzar y fue cuando miré hacia arriba y me dejé crecer.
Y esas hojas tomaron fuerza, crecieron con fe, se hicieron solas sabiendo que la naturaleza las cuidaría y les haría saber que suele haber circunstancias que sirven para saber que también hay adversidades.
Pero todo es cuestión de creer y crecer.
Un día mis manos se abrieron con la intención de ayudar y fue cuando recibí la mayor gratitud de la vida.
Dando, me encontraba cada vez más lleno.
El alimento sabio era el amor que puse desde el primer día que miré hacia Dios y sentí su protección y sabía que eso era eterno.
MARIANO SANTORO

sábado, 2 de mayo de 2015

Ficción

Cuando la realidad comienza a distorsionarse creemos que se transforma en ficción.
Pero ficción no es todo lo que no podemos creer; sino que es algo que nos da la oportunidad para ampliar nuestra mente.
Los sentimientos no son ficción, sino que se pueden frenar y hasta estancar por un tiempo, a causa de algún suceso extraordinario.
Y todo lo sorpresivo que es el enfrentarse a la experiencia de vivir cada día, nos choca contra una fuerte realidad.
Y esa realidad es la misma que a veces, queremos escapar; porque no es de nuestro agrado, porque sabemos que trae consecuencias y cicatrices. 
Querer ver todo lo que nuestra mente imagina también puede resultar una ficción.
Y en esos sueños creamos fantasías que nos trasladan a una felicidad duradera.
Y al despertar, creemos que lo que creímos en esos sueños, puede hacerse realidad y en gran parte es así si le ponemos voluntad y deseos genuinos que salgan desde lo más profundo de nuestro ser.
El mismo ser al cual acudimos y viajamos para tener una conversación con nuestro niño interior.
Y es ese ser que somos en toda la totalidad y que a la vez, no podemos ver, porque se relaciona con el sentir.
Y eso no es ficción, porque al no verlo, podríamos creer eso y nuestra mente se llena de confusiones.
Y alejarse de lo que nos saca de foco, tampoco es ficción, sino que es una realidad que debemos mejorar.
Cuando nos permitimos sentir por otra persona y depositar cada deseo y esperanza, también es realidad, aunque no se cumpla.
Un paraíso en el que no exista la maldad y cada amanecer nos podamos alimentar del amor que emana uno sobre el otro y lo comparte.
Un cielo nevado de estrellas que nos iluminan y forman las mejores figuras que jamás podríamos dibujar.
Y nuestra inocencia niñez que ha crecido y se encuentra con la adultez de saber que hay otra persona que llega para sumarse a nuestra vida.
Y nuevamente la ficción de todo lo que pensamos e imaginamos.
Porque cuando logramos cubrir la soledad con la compañía de nuestro espejo materializado y hecho persona; nos damos la chance de volar, de soñar despiertos, de creer que no todo es ficción.
Y la ficción es una realidad que aún no fue, porque está en nosotros tomar la decisión correcta de hacer lo que nos dicte el corazón.
MARIANO SANTORO