lunes, 29 de abril de 2013

La realidad

Hay blanco y negro, luz y oscuridad, verdad y mentira.
Hay muchísimos ejemplos de una cosa u otra, pero lo que nadie puede negar, es que existe una sola realidad y es la que se vive cada día.
A muchas personas les gustaría vivir por siempre de una manera, inconscientemente un estancamiento que no conduce a nada; es algo estático y la vida pasa de largo.
Y esa es una realidad, aunque ellos no la puedan ni ver, porque hay algo que les tapa la visión y sólo ven lo que quieren, cuando quieren.
Muchos no pueden verse interiormente porque el vacío es inmensamente profundo.
No es saludable ser extremista y no querer ver que también hay matices en la vida. Sino, no le daríamos esos toques de color que nos sorprenden y nos emocionan.
Son muchas las veces en las que esperamos por ese arcoíris que nos modifique lo que estamos viendo, ya que por momentos, nos  sentimos perdidos y necesitamos de esos colores para poder ver algo más y no constantemente lo mismo.
La rutina aburre y la cotidianeidad tiene mucho de rutina y no siempre se puede estar sorprendiendo al otro y menos a nosotros mismos; se necesita de mucha creatividad para no caer en la rutina, que es una realidad que tratamos de obviarla.
Por los único que debemos preocuparnos en serio, es por nosotros; porque de esa manera y estando bien, podemos expandir los buenos sentimientos y el bienestar y así, poder contagiar esa energía a los demás. Sirvamos de ejemplos con acciones verdaderas y que perduren.
Hacer algo pasajero, es tarea para cualquiera, por eso debemos ir siempre hacia el perfeccionamiento humano; el nuestro y el de los que nos rodean, mediante la ayuda.
La realidad se percibe cuando estamos limpios álmicamente.
A todos nos ha pasado de endurecer lo externo para protegernos; esa caparazón va tomando forma y nos va encerrando, nos cierra a las oportunidades y creemos que al ser duros, no nos sucederán cosas, pero a la vez, nos perdemos de arriesgar mucho más, que no lo hacemos por temor a repetir historias.
Intentamos protegernos de lo externo y muchas veces no nos cuidamos a nosotros mismos, pensando de manera positiva y recibiendo solamente las buenas energías de todo lo que está a nuestro alrededor.
No hay dureza que perdure cuando el corazón expresa las verdaderas emociones.
Nos sentimos derretir cuando estamos viendo que se aleja de nosotros lo que tanto queremos.
Y la única solución, es hacer las cosas bien, pensando cada movimiento.
Porque cuando razonamos y hacemos un gran balance de lo que podemos perder, vamos a hacer todo lo posible para que realmente no lo perdamos.
Y eso es la realidad. Amamos hacer y sentir. Queremos que las personas cercanas estén bien.
Dejemos que la luz que vive en nosotros, nos muestre las puertas y los caminos por venir; esos que nos abrirán más puertas y más caminos. Y mucha gente verdadera se sumará.
La realidad, es lo mejor que vos querés para vos y para quien está a tu lado.
MARIANO SANTORO

jueves, 25 de abril de 2013

Se puede

Se puede, es una de las afirmaciones más positivas que tiene el ser humano.
Ante las adversidades de la vida y las situaciones que nos provocan malestar, podemos apartarnos y hacer lo posible para que no nos hagan daño.
El amor es el mayor poder existente.
Y otro gran poder, es la música, la que nos transporta a momentos ya vividos y regresan en buenos recuerdos.
Y no se trata de una obsesión, sino de reconocer que tuvimos y compartimos muchas historias y gracias a ellas, hoy, podemos seguir adelante.
Toda persona desea encontrar su lugar, su propio espacio y a la vez, puede aceptar que hay otros lugares y que todos podemos ser parte de todos; porque se puede, porque el fin es similar y todos, queremos estar bien y felices.

Cuando hacemos las cosas en paz y tranquilos, salen bien y en ese sentimiento de hacer las cosas lo más perfecto posible; nos relajamos y nos permitimos dialogar con nosotros mismos.
Mantener una charla entre alma y corazón y definir qué es bueno para mi vida sin hacer mal a los que me rodean.
Y si ese bienestar se vuelve contagioso y podemos hacer el bien a nuestro entorno; el resultado, es altamente positivo.
No se puede dividir lo que está unido por la vida.
Siempre hay algo que nos une; desde una canción o un pequeño recuerdo.
Lo que se vivió, es parte de nuestra piel y quedarán marcas y aunque haya cicatrices; hay marcas más profundas que quieren lo mejor para la mayoría.
No todos tenemos las mismas metas y es genial tener personalidad y hacer lo que uno sienta; pero siempre desde las buenas acciones y sin competir.

Porque uno no compite por ver quién besa mejor en una pareja; sino que se comparte la sensación de besar.
Somos emocionales y racionales.
Cuando hay 2 personas que comparten experiencias; muchas cosas comienzan a suceder y es como que se alinean los planetas y una gran energía positiva, llega a nosotros y nos motiva a hacer más por nosotros y nos permite ser abridores de puertas o de mentes cerradas.
Se pueden obtener estos logros y muchos más; incluso lo que ni siquiera hoy está en nuestros pensamientos.
Y eso se llama crecer y darnos cuenta de que si cometimos errores, hay muchos métodos para solucionarlos.
La vida es real y los sueños, pueden cumplirse para que se transformen en realidad.

Quizás hace mucho que no amanecés con ganas de hacer algo por vos, darte una especie de mimo al alma y tener un acto de bondad.
Intentá hacer algo que salga directamente desde el corazón, sin impulsos, sin nervios y creyendo con toda la fe, que lo que hagas, estará bien, tanto sea para vos o para la persona que lo reciba.
Antes de hacerlo, pensalo, creelo y decí para vos, para tu interior y hablale a tu corazón y que esas palabras sean:

Se puede!
MARIANO SANTORO

viernes, 19 de abril de 2013

Tu verdadero tesoro

Todo camino hacia el interior, te hace descubrir sorpresas que vivían en vos.
Desde la personalidad, deseos íntimos y mucho más.
Tu verdadero tesoro está dentro de ti.
Cuando se dice que uno llegó hasta el fondo o hasta la profundidad, es ahí donde se aloja la salvación.
La idea sanadora que nos permite saber que ya no hay más fondo, ya no hay más adonde ir, porque llegamos al lugar indicado y si nos dejamos llevar por los pensamientos positivos, obtendremos respuestas a cada problema.
Toda la oscuridad que nos impida seguir viendo y viviendo; necesita de nuestra propia luz y reside en el interior.

Ese es el gran tesoro que debemos proteger.
Muchas veces somos nosotros quien necesitamos ayuda en vez de darla, de ofrecerla porque somos solidarios natos.
Esa falta momentánea de protección nos deja desnudos de alma y casi débiles.
Y ese tesoro tiene los mensajes correctos que nos hablarán de una manera especial y nos darán soluciones.
Por fuera, podemos ser extremadamente duros, hasta parecer irrompibles.
Pero esa dureza es lo que cubre el cuerpo frágil; que la única pesadez que tiene, es el malestar que nos provoca la mala energía.
Esa debilidad que nos comienza a empujar; nos tambalea los pensamientos.
Creemos que ya no hay fuerzas y sí las hay; siempre están y llegan en el instante exacto.
Tu verdadero tesoro no es material, sino que ayuda a tu materia, a tu cuerpo, a tu ser.

La mayor riqueza que tenemos es vivir una vida honrada, humilde y sincera.
Riquezas que se depositan en la confianza que brindamos a los demás.
Porque somos ricos y todo ese tesoro lo invertimos en nuestro propio banco, que es la salud mental y en tener una vida digna.
Llega un momento en la vida en la que no tenemos que buscar más, sino que tenemos la obligación de encontrar.
Encontrar paz, buenos amigos, sabiduría, personas a quien querer, sumar proyectos, realizar sueños y todo lo que la vida nos regale.
Mucho de todo eso, está escondido en nuestro ser y es necesario empezar a encontrarlas.
Si vemos una llave, se abrirá una puerta y a la vez, otra más y en cada una, habrá algo sorprendente, algo que nos motivará a seguir.
Nuestros sentidos también son llaves; incluso nosotros mismos.

Ya que al tener una apertura a lo positivo, la felicidad se nos para delante y entramos a vivir en un estado adictivo.
Nos generará más energía para seguir encontrando, para alegrarnos y saber que siempre hay más para nosotros y vive en nosotros.
Y vivirá, porque este camino, no tiene fin.
Todo lo verdaderamente bueno, no caduca.
El amor no vence.
Las buenas acciones no vencen.
Y de esa manera, seguiremos venciendo los prejuicios y lo que hasta ayer, nos ataba a algo que no nos dejaba ver ese gran tesoro.

MARIANO SANTORO

lunes, 15 de abril de 2013

Reencuentro

Muchas veces la soledad viene acompañada de confusiones.
No creo que uno cometa errores si realmente los piense.
Los impulsos, no salen del corazón; sino de un lugar que aún, nos falta manejar.
Somos conductores de un cuerpo y no es una tarea fácil, ya que si nos dejamos llevar por las emociones, podemos hacer cosas negativas.
Y cuando nos pasan estas cosas, nos sentimos perdidos.
No significa que cambiamos el camino que veníamos caminando, sino que nos paralizan las situaciones y solemos expresar cosas que no nos gustan.
Las maneras no suelen ser correctas, pero algo en nosotros, nos lo dice.
Y quizás haya pasado un tiempo para chocarnos con la pared de la realidad.

Cuando uno ha realizado mucho por los demás y si dimos lo mejor y fuimos sinceros con nosotros mismos.
Cuando el corazón nos jugó las cartas más complicadas, tuvimos que hacer una movida.
Y eso se llama reencuentro.
Reencontrarse con un pasado que siempre estará.
Con un presente raro, pero es un regalo, es una nueva oportunidad de no girar la única llave que nos deja abrirnos a los secretos, a lo que se vivió y a lo que vendrá.
Siempre habrá un futuro y una semilla, que de a poco se irá transformando en una plantita con ramitas, un arbolito pequeño que nos gusta mirar y encariñarnos.
Cuando vemos crecer lo que hicimos, se produce un reencuentro con nuestra energía y nos fusionamos.
El mar siempre besará la arena y aunque se aleje, la tendrá en sus recuerdos.

Los reencuentros se producen en la mente y algunas veces, se alojan en algún sueño.
No todos se convierten en realidad y táctiles.
Los signos de grandeza, los símbolos que muestran los buenos sentimientos, las señales que nos dicen que estamos bien; todo esa mezcla que exterioriza nuestro cuerpo y nuestro ser, genera positivismo.
No solo se crece cumpliendo años.
Se crece con los hechos y cuando aprobamos esas materias que no nos dejaban dormir.
Ante la imposiblidad de descanso; la respuesta está en reencontrarse con quien somos.
En ese espejo que no solo muestra belleza o una supuesta fealdad; nos muestra lo interno; nos muestra una verdad que solo nosotros la podemos ver y muchas veces, nos duele, porque no nos gusta lo que vemos y ahí, es cuando queremos empezar a limpiar.

Nos lavamos de la suciedad que nos provocaron.
Y comienza a aparecer y a relucir algo tan especial y único que nos alegra.
Nuestra semblanza recupera un brillo especial.
Producimos felicidad en nuestro entorno.
Y se arma un gran evento llamado comunión.
Siempre debemos hablarnos, escuchar lo que el alma nos quiere decir.
No tapemos los oídos y no impidamos que esas palabras internas nos digan la única verdad.
Tenemos mucho por hacer y cuando la solidaridad la hacemos con nosotros mismos y nos preocupamos por ser mejores en lo que hagamos, cuando la autoestima ya está en su nivel ideal, cuando nuestra mente produce ideas, mágicamente aparecen esas hojas en blanco que nos pone la vida y ahí, empezamos a escribir felicidad para todos los que nos rodean.

Cuando nos reencontramos con todo lo que nos hizo bien, nos hace mucho mejor.
Cuando nos permitimos recordar, renacen los mejores sentimientos que tuvimos.
Siempre habrá noches donde nos iluminaremos por dentro y siempre habrá días en los que ya con fuerzas en todo nuestro ser, sigamos caminando hacia todo lo que nos da tranquilidad.

MARIANO SANTORO

sábado, 13 de abril de 2013

La felicidad nos espera

Las lecciones de la vida parecen no terminar y no lo harán, ya que cada una de esas pruebas sorpresas que nos toma la vida, nos sirven para crecer, para seguir aprendiendo, ya que siempre hay materias nuevas cuando se trata de la superación personal.
A cada paso que damos, nos encontramos con algunas piedritas, con inconvenientes que mientras tengamos la mente tranquila y nos dejemos guiar por nuestro corazón; las haremos a un lado.
Ya sabemos qué cosas nos sirven y queremos para nuestra vida.
Debemos abandonar definitivamente lo que nos haga daño; no se coleccionan negatividades; sino que nos apartamos porque tenemos muy bien definido el camino que queremos.

Algunas veces creímos no poder cambiar y fuimos modificando costumbres, conductas para sentirnos mejor y lo logramos.
El cambio real es decidir qué vamos sumando a nuestra vida; porque nuestra vida no tiene cambio, no somos un producto o una cosa; somos personas con deseos genuinos de ser felices.
La vida es demasiado hermosa para perder tiempo con lo que nos frena.
Hemos sido tantas cosas en la vida y hoy, poder sentirnos libres es lo que nos debe importar; lo demás, fue parte del paisaje mientras viajábamos por la vida.
Circunstancias que dejaron sus huellas; esas marquitas que el tiempo se encarga de sacar, porque es el mejor cirujano.

Toda marca interna, es la que quizás nos moleste; pero si cada una de ellas sirvieron para ser lo que somos hoy, cumplieron su misión y ya no debemos darle más importancia.
Es momento de valorarnos, de vernos y saber que podemos ser dueños de todo lo que hagamos.
Soltemos amarras que nos atan al pasado tormentoso; porque hoy podemos disfrutar de un cielo completamente despejado.
Y nuestro corazón también es ese cielo; lleno de claridad que nos ilumina.
A nuestro alcance está el árbol de la vida y debemos abrazarnos y entrelazar esas ramas de experiencia que crecieron luchando con los poderosos vientos y golpes; pero nadie más poderoso que Dios, porque es él quien nos da ese poder, esa fuerza interna para seguir.

Ya estamos preparados; hemos recuperado el color en nuestra visión.
Nuestro cuerpo va dejando pieles que ya no usaremos.
Lo que realmente somos, va quedando expuesto y no debemos temer, porque pocas cosas importan más que ser uno mismo.
Nos vestimos de humildad y bondad.
Nos rodeamos de todo lo que nos hace bien.
Cuando lo necesitamos, paramos para disfrutar el paisaje y nos tomamos de la mano con las personas que aceptaron el mismo camino.
La felicidad nos espera.
Ya no hay apuro porque la meta está cerca.

Ya no tiene que haber nerviosismo, ni temor; hay mucha luz en el trayecto.
Todo lo demás, es parte de algo que quedó demasiado lejos y ni siquiera, ocupará un lugar en nuestra mente.
Cuando le damos un buen valor a los espacios de nuestra vida, incluso los espacios de nuestro ser; nos alimentamos de paz.
Elevemos nuestro ser y sigamos caminando.
Las puertas se seguirán abriendo porque la llave, es el amor que tenemos por la vida!

MARIANO SANTORO

lunes, 8 de abril de 2013

El niño interior

Cuenta la historia que un niño había nacido con deseos de los padres y pusieron en él, toda la alegría necesaria para disfrutar de la vida.
Ese niño, creció observando y todo, era parte del aprendizaje.
Muchas visiones eran muy fuertes para la edad tan temprana y no hubo confusión, sino que se dejó llevar y seguía mirando.
Los accidentes se hicieron cotidianos y todos eran parte de las pruebas que debía aprobar.
Nadie le había dicho que el colegio más importante es el de la vida, el que se vive en la calle.
Ese niño crecía y fue su propio maestro y alumno; vivía con una extremada libertad y la única ley que tenía era vivir al máximo todo lo que la vida tenía para enseñarle.
Situaciones de peligro donde salió más fuerte y así, iba perdiendo el miedo a las cosas.
Supo lo que es la oscuridad y se sintió cómodo también, porque al tener una luz especial, no le molestaba estar en lugares temerosos.
Supo ambientarse a lo que estaba por venir.
También tenía el don de profetizar y ver lo que iba a ocurrir en un plazo cercano.
Muchos a su alrededor se asombraban de que lo que decía, se hacía real; hasta supo leer la mente de las personas con las que más conexión tenía.
Se enamoró más de lo que una persona puede hacer.
En él, había mucho amor, aunque en su crecimiento hubo dolor y momentos tristes.
No creía que dar explicaciones cambiara algo y no las daba.
Fue absolutamente libre de tomar cada decisión de su vida.
Elegir, era fascinante, ya que sólo él tenía el poder de hacer lo que su corazón le pedía.
No buscaba nada porque no había perdido nada.
Solamente vivía las situaciones.
Se hizo muy amigo de la independencia y de los relojes; sabía que el tiempo, era muy importante y que todo, tiene un comienzo.
Y las cosas no terminan cuando uno decide, sino que es Dios el único que pone punto final.
La soledad fue su amiga y le sirvió para autoconocerse.
Aprendió cada valor humano que existía e inventaba nuevos.
Creador de su propia vida.
Edificador de una personalidad especial.
Y seguía creciendo y mirando; siendo un gran espectador de lo que ocurría a su alrededor.
Y sólo él, sabía lo que pasaba en su interior.
Muchas veces se permitía viajar y así conoció y tuvo contacto directo con su alma y ahí, ella hizo un trato.
Cuidaría de él, a cambio de expresarse mediante la escritura.
Fue así que la experiencia se hacía texto.
Testimonios de vida.
Historias que las hacía propias para poder darle la solución adecuada y salir airoso.
Todo tiene solución, aunque el proceso sea dificultoso.
Eso se lo dijo su amigo el tiempo.
No eran buenos amigos, ya que la impaciencia molestaba bastante y trataba de tranquilizarse y esperar.
Sabía que alguna vez llegaría y así, también llegaban las segundas oportunidades; esas en las que pudo pedir disculpas si había hecho algo erróneo.
Seguía aprendiendo y mirando y le sumaba, el hacer.
Era hacedor de sus propios milagros y de algo que construía para tener su privacidad.
Estaba protegido desde el cielo y en la tierra, era inmune a la maldad.
Si uno puede hacer el bien, no había motivo por optar lo contrario.
Se comunicaba mucho más con su interior que con los de afuera.
Aunque era extrovertido, iba fortaleciendo su personalidad.
Y creció y ese niño, es un hombre, con la sabiduría de la vida.
Aprendió a escuchar y a ser directo.
Tiene mucho por delante y no existe persona que se lo impida.
Se propone y lo logra; sus caprichos son a la vez metas.
Sabe que algunas quedarán en el camino, pero es él mismo el que hace las huellas de su propio camino.
Y en todo ese ser que ha aprendido muchísimo y quiere seguir aprendiendo, vive el niño interior que estará siempre para recordarle la manera en la que ha crecido y en todo lo que cree, que gracias a Dios, es su única guía.

MARIANO SANTORO

jueves, 4 de abril de 2013

Cuando vivas la realidad

Has soñado y dormido más de lo suficiente.
Has imaginado mundos posibles donde tus cosas saldrían bien, ya que la visión que tenías hasta hoy, estaba nublada y tu mente perturbada.
Tu fantasía ha creado príncipes cuando ni siquiera tuviste un rey.
Fuiste lo que quisiste, pero todo era una ficción.
No siempre en los sueños las cosas salen bien; la perfección viene de otro lugar.
Armaste y planificaste situaciones en donde querías salir ganando, pero tampoco era un juego donde alguien tiene que ganar.
La confusión ya era inmensa y perdiste el control.
Esperaste el gran milagro incluso cuando no creías en vos.
Cuando vivas la realidad, encontrarás la gran verdad.
Has corrido por laberintos de tu mente queriendo encontrar la salida y te perdiste en tus sentimientos erróneos.
No había pasión en tus actos, sino desesperación y todo se transformó en una gran incógnita.
Esperaste más de la cuenta, hasta que los relojes se pararon y ya no había horas ni tiempo para ver tu propia luz.
Incertidumbre y hasta momentos de locura.
Habías perdido la noción y la razón, la emoción y sensación.
El dolor y pánico estaban en tu piel.
La duda fue la que te cubría y fue tu hogar.
Ya no sabías qué tirar de todo lo que no te servía, porque hasta tu vida había sido una tristeza.
Ya no más; ya no es necesario que sigas así.
Para aprender, se debe vivir de otra manera.
Cuando vivas la realidad, aprenderás que siempre tendrás una nueva oportunidad y es la de elegir ser mejor persona, rodearte con la mejor vestimenta para el alma y son tus amistades.
Cuando vivas la realidad, descubrirás que el amor, no es una opción, sino un estilo de vida y que al confiar en él y dejarte guiar, abrirás el mundo donde quieras vivir.
Ya no hace falta dormir, ni acostarte, porque tenés mucho por descubrir.
El camino hacia la realidad, es abrir tu alma y cerrar lo negativo.
Aleja de tu ser lo que no te llene, lo que sea pasajero, lo que tenga vencimiento.
El amor verdadero no vence.
Las buenas acciones no vencen.
Una vida verdadera no tiene vencimiento si se la vive con todo tu ser.
Tira las paredes que hacen que vivas en una cárcel emocional; rompe las ataduras con todo el daño que te hicieron; corta todo lazo con la negatividad.
Construye el castillo que quieras; edifica una vida ejemplar.
Sé feliz, porque es posible y porque muchos quieren verte bien.
Merecemos estar tranquilos y con paz interior; sentir la satisfacción de ver que hay una luz infinita esperando iluminar nuestro camino.
Dale un buen uso a tu boca y besá la vida que tenés por delante.
Vestí tu cuerpo con amor y llenáte con la mejor energía de las personas que ya están caminando el camino que recién descubriste.
Cuando vivas la realidad, comprenderás que el mundo que deseamos no es una ficción.

MARIANO SANTORO