viernes, 31 de julio de 2020

La taza que espera

El invierno ya había dado su presente y sabíamos que era necesario una conversación.
Nos quedaron pendientes algunas cosas por decir y también por sentir.
El calorcito de la taza, erróneamente abrigaba alguna de las emociones.
Y no era suficiente.
En ese anhelo de querer siempre más, estaba a la espera.
Y el aroma estaba en el aire; eso perdura porque le he sabido dar un valor especial.
La mesada casi fría jugaba con la taza y las luces, hacían sombras que daban mensajes.
Pero no había ninguna voz cerca.
Los llamados ya quedaron muy atrás y en esta modernidad que transmite audios, son pequeñas dosis cuando se necesita la presencia.
Todo parece poco, porque vos sos mucho.
Y no es cuestión de alabarte, sino de sinceridad.
Las figuras que se proyectan en las paredes, quieren imitar tu silueta.
Pero sólo serán copias y ni siquiera están impresas.
Fotografías de un pasado que se frena llegar a este hoy.
Final de mes, final de ciclo.
Y las pruebas han sido demasiadas para probar nuestra estabilidad emocional.
Los golpes dejan huellas internas, pero en el exterior, sólo quiero sonreír.
Me sobran ganas y motivos.
Y tu bebida espirituosa, espera ser tomada por vos y yo, beber de tus labios.
MARIANO SANTORO

miércoles, 29 de julio de 2020

Administrar la libertad

Muchas suelen ser las veces en que no valoramos la libertad.
Y en este momento pandémico, el encierro obligatorio, nos hace querer romper rutinas y estructuras.
Una lucha que se complica con el paso del tiempo.
Y esas alas que siguen en nosotros, se cierran momentáneamente, porque la salud las golpea.
Eso daño intenta quebrar alguna emoción, peor ahí es donde juega un rol extremadamente importante, la fe.
Y muchos somos luchadores natos y también buenos alumnos.
Y la salud física y mental, deben ser siempre, nuestra prioridad.
Las cadenas que el cuerpo acumuló, se anudaron para molestar y darnos malestar.
Pequeñas complicaciones que en este tiempo, se potencian.
Y en una prueba no esperada, rendimos el examen de esperanza.
Y todo el amor que tenemos por lo que nos rodea, es el alimento en modo dieta para llenarnos por dentro, incluso mentalmente.
Y la calle, estaba tan cerca y lejana a la vez; pero se pudieron hacer unos cuantos pasos hacia la puerta.
Y el bello sol nos recuerda su inmensidad.
Y caminar, fue un ejercicio casi nuevo; en una nueva oportunidad.
Y las alas se sintieron cómodas y agradecieron.
Las emociones se expresaron y comunicaron con los que fueron medicación humana.
El volar, es una tarea personal y debemos ser cuidados por los lugares que queremos ir.
Priorizarnos y estar más atentos.
Escuchar el corazón, para administrar la libertad.
MARIANO SANTORO

lunes, 27 de julio de 2020

Palabras silenciosas

El cuerpo tiene diferentes maneras para expresar todo lo que pasa en su interior.
El cerebro, por momentos, quiere jugar sólo y abrirse, pero todo se une cuando se trata de salud.
Las piernas tienen la misión de llevarnos hacia nuestro destino.
Caminando, atravesamos obstáculos y nos vamos sorprendiendo a medida que avanzamos.
Los brazos que bien saben de amistad, abrazan con fuerza a esas bellas personas que llegan a nuestra vida.
Las maravillosas manos dan cariño y caricias, mimos y saludos.
Escriben todo lo que sienten que es necesario volcar en un papel o virtualmente.
La caja donde protegemos al corazón, tiene varios vecinos y convivientes.
Y todos se comunican a través de síntomas y signos.
Señales que nos ayudan a comprender lo que puede estar pasando.
La cabeza pensante, trata de evitar pensamientos nublados.
La boca que besa, también quiere hablar y a veces, no puede.
Las palabras silenciosas que alguna vez no dijimos, se quedan estancadas.
Se bloquea la comunicación con lo externo.
Y la mirada comienza a lagrimear.
Todo el ser, se une por dolor en la apresurada búsqueda llamada amor.
La contención ajena, es válida y suma a todo lo que nos suceda.
Los labios quieren sellar lo que pueden ser secretos, pero también lo que sentimos por los demás.
Una lucha en la que debemos salir ganando, porque el mayor deber, es priorizarnos y tener fe, que vamos a seguir, porque aún hay mucho por vivir.
MARIANO SANTORO

domingo, 19 de julio de 2020

Servicio completo

El viaje necesitaba un breve descanso.
La trayectoria ha sido difícil y una pausa, viene bien para reflexionar.
Llega un momento en nuestra existencia, que requerimos un "service".
Pero el verdadero servicio completo, es seguir dando lo mejor que tenemos.
Nuevos pasajeros se subirán y disfrutarán de la experiencia.
Y todos nos transformaremos en maestros, sin dejar de ser alumnos en la escuela de la vida.
Conozco muy bien el empedrado y muchas de esas piedras, me han hecho ver la realidad de los que siguen siendo parte del camino.
Las circunstancias han golpeado varias veces y la fuerza interior, se potenció.
Sé que el ser se fusionó con los afectos más cercanos y ese amor multiplicado, me dan la suficiente fuerza para seguir.
La calle me ha dado mucho y es ahí en donde seguiré descubriendo historias y sorpresas.
Algunas veces, los vidrios se han empañado, mezclándose con las lágrimas que supimos conseguir.
Amores y amantes han quedado atrás, pero en el horizonte, se puede llegar a ver que hay linda gente esperando ser parte de mi vida.
Detenernos y observar, porque siempre hay algo nuevo por mirar.
Los amigos que ayudaron a que este colectivo humano, funcione, han hecho un hermoso trabajo.
Ese alimento cotidiano en el que uno, a cualquier hora, sabe que puede contactar y habrá mucho más que palabras.
Despejaremos nubes, porque el sol interior me mostrará destinos.
Y la luz de mis ojos, hoy tiene una mirada más.
Mi eterna guía llamada familia, vive y está en mi corazón.
Y ante la llamada de "auxilio" de quien se sienta mal, sabe que estaré ahí.
MARIANO SANTORO

sábado, 18 de julio de 2020

Ver con el corazón

La emoción es lo que nos ayuda a percibir lo que vamos a mirar.
Sin dirección predestinada, nos entregamos a la sorpresa.
Empezamos a averiguar hacia dónde vamos y vemos, según la intuición.
Y observamos las pistas que se cruzan.
Registramos los detalles que nos sirven para continuar.
Examinamos nuestro interior para confirmar que estamos preparados.
Solemos analizar lo que nos pasa, a modo de fortaleza natural.
Y el pensar, se fusiona con el sentir.
Llegan las reflexiones necesarias, porque hemos tenido pasado.
Meditar es una buena opción, para despejar pensamientos.
Y toda la información que se aparezca, será parte del aprendizaje.
Esa eterna búsqueda en la que el fin es encontrar.
Y surge un nuevo comienzo que nos pertenece.
Tocamos para hacer realidad lo que antes soñamos.
Y lo cuidamos porque sabemos que nos ha costado bastante esfuerzo.
La atención, estaría guiada por lo que expresa el cuerpo.
Y lo vamos a proteger, porque es parte de nuestra misión solidaria.
Y la misma vida, hará el milagro de mostrarnos a esa maravilla que llega a nuestra vida, para sumar, para crecer.
Y es ahí, cuando empezamos a ver con el corazón.
MARIANO SANTORO

sábado, 11 de julio de 2020

Juego de amor

Juego de amor en el que me quedé participando sólo.
O dicho de otra manera: Que usé las vidas que me permitió ese instante del cual quise estirar.
Pero lo que más rescato, es la intensidad.
El abarcar desde la salud física, pasando por la mental y emocional.
Ese juego de enfermera/paciente en la que todo lo que llegó luego, fue hecho con cuidado.
La reciprocidad en nombre del amor.
Y uno va jugando a su manera, con sus costumbres y experiencia.
Y no podemos cambiar algo que ya es parte de nosotros y a otros, les cae mal.
Sin hablar de algo negativo, porque se trataba de cariño.
Y uno puede dar afecto a muchas personas y su corazón, pertenecer a una sola persona.
Pero no todos en la escuela de la vida, aprenden esa materia.
La confianza es clave para avanzar de nivel.
Y uno sólo, da lo mejor de sí.
Obvio que se extraña, porque mis ilusiones viajaron a un futuro de fantasía y creí que el amor, iba a conducirnos.
Y una pareja, siempre son 2.
Y llenar el álbum con figuritas decorativas, no nos ayuda a ganar, sino que sólo nos entretiene durante un tiempo.
Por eso es importante valorar lo que dura una relación.
Tal como esas maquinitas ochentosas en las que pasábamos horas en el mismo juego.
Y aunque estemos rodeados de otras "máquinas", siempre teníamos nuestra favorita y el corazón lo sabía.
MARIANO SANTORO

miércoles, 1 de julio de 2020

Estar

Manos de abuela.
Esas que saben de cariño y la vida les da otra oportunidad.
Las pequeñas mujeres que han sido madres y luego, otro título lleno de afecto.
El cariño cómplice que surge entre la relación con su nieto.
Los platos especiales y los billetes a escondidas.
Esos abrazos que duran y uno hace fuerza para que lleguen más al corazón.
Y si de sentir se trata, todo lo que hacen, es desde lo más profundo del ser.
Manos trabajadoras y que a su vez, saben acariciar.
Han conocido el dolor, pero siempre van a optar por el amor.
Abuelas; como la mía y la de quien lea esto.
Las palabras que dicen con la mirada.
La ayuda incondicional de hacerse presente cuando es necesario.
Cumplir, años y promesas.
Cumplir con la vida dejando buenas huellas.
Cumplir su misión y hoy poder recordar.
La gente sana, sabe abrir caminos.
No hay puertas imposibles, porque todo se hace con fe.
La tecnología hace su mejor trabajo al mantener viva la esencia.
Estar, en mi mente y en mi corazón; por siempre.
MARIANO SANTORO