sábado, 11 de julio de 2020

Juego de amor

Juego de amor en el que me quedé participando sólo.
O dicho de otra manera: Que usé las vidas que me permitió ese instante del cual quise estirar.
Pero lo que más rescato, es la intensidad.
El abarcar desde la salud física, pasando por la mental y emocional.
Ese juego de enfermera/paciente en la que todo lo que llegó luego, fue hecho con cuidado.
La reciprocidad en nombre del amor.
Y uno va jugando a su manera, con sus costumbres y experiencia.
Y no podemos cambiar algo que ya es parte de nosotros y a otros, les cae mal.
Sin hablar de algo negativo, porque se trataba de cariño.
Y uno puede dar afecto a muchas personas y su corazón, pertenecer a una sola persona.
Pero no todos en la escuela de la vida, aprenden esa materia.
La confianza es clave para avanzar de nivel.
Y uno sólo, da lo mejor de sí.
Obvio que se extraña, porque mis ilusiones viajaron a un futuro de fantasía y creí que el amor, iba a conducirnos.
Y una pareja, siempre son 2.
Y llenar el álbum con figuritas decorativas, no nos ayuda a ganar, sino que sólo nos entretiene durante un tiempo.
Por eso es importante valorar lo que dura una relación.
Tal como esas maquinitas ochentosas en las que pasábamos horas en el mismo juego.
Y aunque estemos rodeados de otras "máquinas", siempre teníamos nuestra favorita y el corazón lo sabía.
MARIANO SANTORO