martes, 30 de mayo de 2017

Viaje emocional

Mi cuerpo necesitaba reconectarse con la divinidad.
Un viaje místico para fortalecer el diálogo entre mi alma y mi yo superior.
Desde mi existencia, rumbo a la experiencia más emocional que pueda tener.
Mi ser en carne viva, para sentir la fuerza poderosa del amor de la creación.
Y desde la arquitectura de mi vida; edificando mi propio futuro.
Unas bases bien sólidas de valores, respeto y dignidad, con la guía de mi autoestima.
Y la fe que acompaña cada paso, cada situación que me toca vivir.
Desde mi presente humano, hacia un horizonte perfecto.
Y es el amor por mí mismo el que me obsequia esta oportunidad.
Una gran valija que se llena de sentimientos para ser instalados en mi memoria.
Y los recuerdos que llegan para sumarse y potenciar la conexión.
La simetría se equilibra con lo celestial.
Y nuevos colores le dan sentido a la armonía de mi ser.
La iluminación interna marca mi nuevo camino hacia todo lo que me rodea.
Un diálogo entre mi niño interior con el mundo espiritual.
Palabras que sólo se expresan con gestos de humildad.
Sentirme pequeño ante la inmensidad divina, me abre la puerta del crecimiento verdadero.
Y al mirarme por dentro, se refleja el amor que tengo para dar.
El viaje emocional se manifiesta y la esperanza extiende sus brazos para protegerme.
MARIANO SANTORO

lunes, 29 de mayo de 2017

Infinito amor

Desde la finitud del cuerpo, creo en el inmenso poder del infinito amor.
La débil carne puede desvanecer, pero lo que sentimos por alguien, atraviesa todo espacio físico.
Mucho más que un signo en los tiempos donde son pocos los que apuestan a pleno.
El azar es una de las puertas del amor, donde uno juega y sabe que siempre, multiplicará lo que invierta.
El mayor símbolo del amor es el corazón; un órgano que late y marca el ritmo cuando ejerce la acción de amar.
Saliendo del orgullo, podemos sentir algo intenso por otra persona.
A través de la perseverancia, se transforma en sentimiento y a la vez, es el motor de nuestra vida.
Una vida en la que tomamos la elección de ofrecer lo que mejor tenemos, porque la compañía ayuda a continuar camino.
Una alianza que se crea entre 2 para ser uno solo.
Alas angelicales que se fusionan para una vida terrenal.
Un Otoño tan dorado que contagia todo lo que podamos ver.
Y desde esa nueva persepectiva, continuamos dándole color a la relación.
Destiñiendo desilusiones para pintar nuevos sueños.
Compartir lo que el cuerpo quiera expresar y saber que del otro lado, habrá una intérprete.
Un espejo que sólo muestra las fantasías que se crean desde la complicidad.
Reflejando lo que el amor les susurre.
Y las voces del niño y la niña interior, se disponen a jugar y dejarse llevar por una vida sin culpas.
Un lazo único que no ata, sino que quiebra debilidades y se fortalece con el amor fusionado.
El infinito amor se abre cuando uno está dispuesto a dar sabiendo que al recibir, habrá 2 personas que lo disfrutarán.
MARIANO SANTORO

viernes, 19 de mayo de 2017

Que el destino sorprenda

El destino siempre ha estado en mi mente y en mis decisiones. 
Me he encontrado en situaciones en las que aparentemente me sentía perdido, pero aquélla búsqueda interior ha tenido sus frutos.
El mapa de mis emociones se conectó con mi corazón para guiarme.
Alguna vez, allá lejos en el tiempo, había perdido la capacidad de sorprenderme, pero la fortaleza que vive en mi ser, me permitió recuperar cada ilusión, cada belleza, cada sorpresa.
He viajado tanto con mis pensamientos que bien podría ser dueño de una agencia emocional.
Lugares en los que he estado y mis estados anímicos se potenciaron.
Sitios llenos de secretos en los que mi misión siempre fue develarlos.
Un pasaporte repleto de sellos de amor.
Destinos vecinos ya conocidos y aún con sus sorpresas.
Compartir tiempo y experiencias y acrecentar el vínculo conmigo mismo.
Amigarnos con aquéllos sueños proyectados en papel y decretados por mi voz.
La misma voz que supo callar sentimientos porque el dolor ya no entraba en las opciones.
Un azar de deseos, sentidos con el corazón.
Heridas sanadas se aferran a mi amor por la vida.
Viendo vidas de personas allegadas, viviendo mi vida siendo espectador y creando la dirección de mi ser como protagonista.
He aprendido tanto, que aún mantengo las ganas de enseñar y seguir aprendiendo.
Un fiel alumno de mis próximos destinos.
Y la luz que me ilumina crece con el amor que siento por los que me dieron vida.
Tenerlos, llevarlos y protegerlos en mi alma, es tener el banco central de mis emociones en su más divina expresión.
MARIANO SANTORO

domingo, 14 de mayo de 2017

La niña en vos

Había llegado un momento en que las caídas y tropiezos, ya se transformaron en costumbre.
Y a través del tiempo, volver a transformar todo lo experimentado, no es una tarea fácil.
Las circunstancias no nos regalan paquetes de oportunidades a favor.
Nos animamos a dejar ir lo que creímos no necesario y continuamos camino.
Soltamos aquéllas mochilas en las que guardamos recuerdos incompletos y no saludables.
Aprendimos a conocer algunos trucos para enfrentar los obstáculos por venir y a la vez, en ese porvenir, estaba lleno de sueños profundos.
Las lágrimas que soltamos, se secaron con la famosa cura del tiempo.
Los golpes abandonaron las marcas y dejaron espacio para las caricias.
Los dolores ya ni los sentíamos, porque nos ocupamos en salir adelante.
Las preocupaciones que venían con problemas, encontraron sus propias soluciones.
Y nos acercamos a personas.
Empezamos a comunicarnos con pares y con gente a la que podíamos escuchar.
Y en cada palabra que nos decían, nos dimos cuenta que compartíamos mucho más que una simple charla.
Las heridas cicatrizaron de tal forma que hoy, pedíamos a gritos unas caricias sanadoras.
Nos alojamos en corazones ajenos.
Nos sentimos protegidos por personas y por la vida misma.
Y hoy, al observarte tan mujer, puedo verte transparente.
Tu reflejo, muestra tu verdadera esencia.
Y la niña en vos, es toda la inocencia que le abrió las puertas a la experiencia.
MARIANO SANTORO

viernes, 12 de mayo de 2017

Bebida de vida

Horas extensas y amargas en las que los relojes se llenaban de ansiedad.
La dulce espera de momentos agradables, se hacían eternas.
Y la vida tiene sus altibajos.
Nosotros, sólo tratamos de ir esquivando los obstáculos y de tropezar lo menos posible.
Las caídas suelen hacernos mucho daño si no estamos bien parados.
Y las misiones personales se llenan de sueños e ideales.
Y la vida tiene mucho por descubrir.
Hay tanto en nosotros que muchas veces nos fijamos más en lo externo.
Y tantas veces nos hemos llenado de preguntas en vez de vaciarnos con las soluciones que vamos creando desde la positividad.
Aprovechamos las fechas especiales para darle un mejor uso a los recuerdos.
Esperamos las fiestas anheladas para reencontrarnos con gente querida.
Brindamos y le damos importancia a esos 3 deseos.
Y el inmenso poder que está por encima de nuestro ser, es quien observa nuestros movimientos.
Los pasos que damos no siempre son los adecuados.
Y en búsqueda de lo correcto, restamos relevancia a lo inesperado.
La sorpresa que llega desde un destino que no nos atrevimos a imaginar.
Y nuestra sed de conocimiento y sabiduría, nos hace beber del agua que alguna vez rechazamos.
Y somos nosotros los que debemos y tenemos que darnos las oportunidades.
Hay muchísimas experiencias por vivir si nos animamos a tomar la bebida de vida.
MARIANO SANTORO

miércoles, 10 de mayo de 2017

Abrazo de raíz

La vida tiene sus encantos y entre ellos, la sabia naturaleza, sabía lo que estaba por suceder.
Luego de recorrer tantos caminos al azar; no se trató de un juego, sino del destino que hacía sus movidas.
Y un día me dediqué a mí, a edificar lo que quería ser.
Y me fui hasta lo más profundo de mi ser.
Comencé a dejar salir las mejores semillas para que se hagan raíz.
Y fue cuando esas semillas de anhelos, dieron sus frutos.
Bien abrazado a la tierra que me dio vida y oportunidades, dejé que el tiempo transcurra naturalmente.
Percibía que no se trataba de buscar, sino de encontrar y así fue que llegaste a mi lado.
Mi ser se alegró de ese encuentro y dejé de lado la timidez y me expresé con las emociones que fluían solas.
Trajiste mucho más que alegría.
La esperanza de la que tanto había escuchado se materializaba.
Y la espiritualidad de la circunstancia, tomó el control de lo que estaba por llegar.
Nuestras raíces se abrazaron.
Llegamos al núcleo de lo que alguien pudo sentir alguna vez por alguien externo, tal como me amaba a mí mismo.
Y fue la unión más perfecta que jamás alguien haya diseñado.
Nos fusionamos y nos amamos.
En un mundo lleno de confusiones, nos animamos a vivir de la manera más simple.
Cuando el amor se potencia mientras va creciendo y haciendo que nuestra vida, tenga más sentido.
Un abrazo de raíz es lo que me dio el regalo más maravilloso, que es el poder verte a mi lado.
MARIANO SANTORO

domingo, 7 de mayo de 2017

Ventanalma

Bajo mis párpados y me conecto con mi más profunda intimidad.
Y comienzan a aparecer los deseos más genuinos.
Visualizo un gran ventanal.
El mismo que me permite ver mucho más de lo que podría imaginar.
Se abre un mundo fascinante en el que quiero ser parte y luego, compartir.
Y la mente se expande como plumas de un bello pavo real.
Un abanico de oportunidades por descubrir y a la vez, descubrirme más a mí mismo.
Llegar a la esencia verdadera en la que mis ojos, pueden observar el real sentido de la vida.
Un ventanal de luz que deja espacio entre muros que han sido acumulados con el tiempo.
Quebrando historias sin terminar y dando esperanza a los nuevos sueños en lista de espera.
Y el mar aparece entre tanta belleza y me baña en su poderosa energía.
Una limpieza que llega hasta el alma.
Y es el mismo ventanal que se une al alma en una divina conexión.
La misma me deja volar por los mayores secretos y caminos vírgenes hasta en su desnudez de anécdotas.
Y fluyo, tal como lo hace la buena energía, recorriendo cada paso y deteniéndome en los detalles.
Sueño despierto y mi realidad se convierte en la mejor historia que se pueda contar.
Las hojas en blanco van tomando el color de la sabiduría.
Mientras la experiencia acompaña y abraza con pasión los instantes para unirlos y lograr una eternidad.
Y ya no hay habitación que me cubra, ni tape mi cuerpo, porque me fusioné con la vida y puedo ver desde el corazón, lo que tengo como horizonte.
MARIANO SANTORO