miércoles, 10 de mayo de 2017

Abrazo de raíz

La vida tiene sus encantos y entre ellos, la sabia naturaleza, sabía lo que estaba por suceder.
Luego de recorrer tantos caminos al azar; no se trató de un juego, sino del destino que hacía sus movidas.
Y un día me dediqué a mí, a edificar lo que quería ser.
Y me fui hasta lo más profundo de mi ser.
Comencé a dejar salir las mejores semillas para que se hagan raíz.
Y fue cuando esas semillas de anhelos, dieron sus frutos.
Bien abrazado a la tierra que me dio vida y oportunidades, dejé que el tiempo transcurra naturalmente.
Percibía que no se trataba de buscar, sino de encontrar y así fue que llegaste a mi lado.
Mi ser se alegró de ese encuentro y dejé de lado la timidez y me expresé con las emociones que fluían solas.
Trajiste mucho más que alegría.
La esperanza de la que tanto había escuchado se materializaba.
Y la espiritualidad de la circunstancia, tomó el control de lo que estaba por llegar.
Nuestras raíces se abrazaron.
Llegamos al núcleo de lo que alguien pudo sentir alguna vez por alguien externo, tal como me amaba a mí mismo.
Y fue la unión más perfecta que jamás alguien haya diseñado.
Nos fusionamos y nos amamos.
En un mundo lleno de confusiones, nos animamos a vivir de la manera más simple.
Cuando el amor se potencia mientras va creciendo y haciendo que nuestra vida, tenga más sentido.
Un abrazo de raíz es lo que me dio el regalo más maravilloso, que es el poder verte a mi lado.
MARIANO SANTORO