martes, 28 de diciembre de 2010

La misión que deseo cumplir

Aventurarme en situaciones complicadas es lo que suelo hacer.
Balance anual para darme cuenta que sigo siendo buena persona.
Controlar mi ansiedad para no volver a cometer errores.
Dejar que mi corazón me siga llevando por caminos de paz.
Esperar a que el amor que está en algún lado, me sorprenda.
Felicidad por vivir y por hacerla mía cada día.
Ganas de estar una buena temporada sintiéndome bien.
Hacer algunas cosas para mejorar a nivel humano.
Inteligencia y superarme aprendiendo cosas cada vez que pueda.
Jamás, permitir que me usen o maltraten.
Llorar, tan solo cuando valga la pena y esa persona merezca una de mis lágrimas.
Mirar, a una hermosa mujer y permitirme quererla con todo mi ser.
Nunca, volver a pensar que toda persona que se me acerca es buena. No confiar en todo el mundo.
Olvidar, para poder seguir camino y dejar atrás todo lo malo que me ha pasado.
Perdonar, ya que es un don hermoso y nos limpia el alma.
Querer, ya que es parte de mi naturaleza y es un placer hacerlo a la gente que adoro.
Romanticismo, seguir sintiendo eso tan maravilloso y seguir escribiendo.
Soñar, ya que en cada sentimiento de poder lograr algo que deseo, me permite ser feliz.
Tratar de seguir demostrando mi personalidad y abrirme a quien me lo permita.
Unir cada recuerdo positivo y alegrarme por haber tenido buenos momentos.
Vivir, porque aún me queda un largo camino.
Hay muchas por cumplir y que están en el gran menú de mis proyectos.
La misión que quiero aceptar, es el poder llegar a tener una hermosa vida, junto a mi familia de sangre y a la del corazón, la que pueda llegar a formar.
Cada recuerdo bueno de mi pasado sigue en mí y hay nombres que jamás olvidaré.
Mujeres que me han hecho cambiar y tener una mirada diferente sobre ellas.
Las que me han enseñado que estar en pareja es un trabajo placentero y que cada día se aprende.
Por todo lo que tengo delante.
Por el destino en el cual creo y siento que esta vez saldrán las cosas bien.
Por la Fe.
Por la música.
Por el amor a vos.
MARIANO SANTORO

viernes, 24 de diciembre de 2010

Mi carta para esta Navidad

Querido Papa Noél:
Este año ha sido muy duro y muy difícil.
Tuve que pasar por situaciones que no estaba preparado y me han golpeado en demasía.
Te doy gracias, por haberme permitido sufrir por querer a alguien, ya que eso me ha hecho valorarme un poco más y darme cuenta que mi amor no es para todo el mundo.
Que mi cariño y entrega lo merecen pocas personas.
Que todo lo que he aprendido al quererme jugar por alguien solo es un recuerdo que me trae momentos hermosos pero en el balance, hoy sigo mal y con mucha tristeza.
Gracias, por haberme permitido tener poco trabajo, ya que gracias a eso puedo saber lo que es la necesidad y tratar de progresar en cada cosa que hago y realizo por mí y por mi vida diaria.
Gracias por el alejamiento de algunas personas, ya que pude darme cuenta que cuando uno confía mucho y se muestra tal cual es, hay gente que no está preparada a recibir cariño del verdadero y puro.
Gracias por haberme dado golpes para que esas marcas más que nada internas me fortalezcan y me den sabiduría en cada nuevo paso que quiera caminar junto a un nuevo amor.
Gracias por hacer que mis noches se hagan eternas sin poder dormir; para saber que mi descanso es necesario y solo debo preocuparme por seguir siendo buena persona, aunque el resto no me valore.
Primero estoy yo y todo mi bienestar.
Que mi corazón solo tenga latidos de amor para quien corresponda.
Que mi amistad sea tan real con la gente que me aprecia y lo reconoce.
Que mis caprichos me hagan saber que en un momento hay que cortar con todo lo que me daña.
Que mi soberbia me engrandezca para saber con quién estar una buena parte de mi vida y querer una estabilidad.
Que mi orgullo sirva para saber que soy mucho más que un simple hombre; sino que dentro de mí hay cosas reales que han sido perfeccionadas y lo seguirán siendo de modo constante y en lo posible, que crezca a nivel humano.
Te pido pocas cosas:
Seguir teniendo a mi familia para que cada noche sienta ese amor incondicional y ese abrazo y beso que me permitan soñar y poder tener mucho más que buenas noches, mucho más que amaneceres maravillosos, mucho más que una vida plena dejando que sea el corazón y mi alma quien me marque los pasos a seguir.
Que en mi destino haya una buena mujer para darle todo lo mejor de mí y así, poder seguir creyendo en el amor sano y verdadero.
Te pido Fe, para poder hacer realidad todos estos sueños y pedidos.
Te pido fuerza, para que ante nuevos obstáculos, me des el camino para poder pasarlos sin que me hagan daño.
Y te pido que Dios me siga protegiendo y me permita tener la inocencia tan hermosa como para poder escribirte una carta y creer que todo es posible si conservamos la pureza y los valores con los cuales fuimos criados.
Gracias!
Feliz Navidad!
MARIANO SANTORO

domingo, 19 de diciembre de 2010

Corazón inteligente no conoce odio


El cerebro me hace pensar y no logro sacar algunos pensamientos.
El corazón me hace sentir y lo que menos quiero es dejar los sentimientos que tengo o tuve.
Me guío por el corazón.
Soy muy cerrado en cuanto a temas sentimentales se trata y el ser así no es malo, sino que le doy demasiada importancia y eso trae consecuencias; trae angustias y dolores.
Los momentos de tristeza son sin lágrimas, ya que por dentro estoy inundado y no de agua, sino de bronca.
No hace bien y lo sé y a la vez me destroza el mal de la gente.
Si acaso supieran que con tan poco harían muchísimo!

Cuando uno se da cuenta que ha sido descartado, descartable, nos hace mucho mal.
Sentimos que dimos mucho a alguien que no merece nada.
Si cometió acciones para vengar su pasado, hay otro error.
La idea no es echar culpas, pero todos valemos y no pueden tirarnos así nomás, merecemos respuestas a las preguntas que hacemos.
Merecemos palabras antes que el silencio nos llene de dudas.
Merecemos una mirada antes que el desprecio.
Es muy difícil curar penas cuando todo se trata de reconocer que no hubo maldad.
La maldad se hace sin que uno se de cuenta y eso, nos afecta.
Si uno hizo algo malo, se disculpa y del otro lado se lo entiende y comprende; aunque el perdón no llegue enseguida, la acción ya se hizo.
El tiempo puede borrar heridas, pero no puede borrar cosas que uno no hizo.
Es cansador pedir disculpas sabiendo que no se hizo nada.
Rebajarse ante alguien que no nos valora o respeta es degradante.
Ser buena persona es la solución.
Si de un lado juegan a psicopatearnos, debemos estar al margen y no engancharnos; sino, haremos tanto mal o peor que esa gente.
Y ahí, entramos en un juego sin fin.
Embellecernos por dentro.
Recuperar la esencia, el núcleo que nos hace y nos hizo buenas personas.
Cuando uno sueña con cambiar al mundo o tratar de salvarlo, debe tener una razón y cuando se habla de temas sentimentales tiene que ser igual, tiene que haber una razón para amar, para compartir; para salvarnos y salvar la relación que se tiene.
No guiarnos por los impulsos, sino por los latidos.
Cada pulso acelerado es que algo nos provoca.
Tratemos de reciclarnos, de volver a ser lo que siempre quisimos ser.
La desventaja que puede tener alguna gente, es que por más daño que me hagan, jamás dejaré de querer.
Con cada mujer que llega a mi vida, aprendo algo y a cada una, trato de darle todo de mí.
Para saber amar hay que ensayar y practicar; diariamente es un examen donde la buena nota es ganar confianza con nuestra pareja.
Mi cerebro puede equivocarse al elegir a alguien por lo físico o por el motivo que sea.
Pero mi corazón es más inteligente y mira mucho más allá.
No puedo ordenarle a mi corazón que no te quiera.
Y nunca le llevaría la contra a lo que siento.
MARIANO SANTORO

lunes, 13 de diciembre de 2010

Los 4 elementos para vivir

Existen cuatro elementos y son:
Tierra: el lugar donde vivimos y debemos crecer aprendiendo cada día lo que es bueno para nosotros.
El aire: necesario para vivir, lo que nos da aliento a creer que lo que nos propongamos lo vamos a lograr.
Fuego: el que nos motiva a amar, a sentir algo por alguien; ese calor interno que nos provoca a entregarnos.
Agua: la bebida necesaria para poder vivir.
Cada elemento tiene un poder y una razón.
En nuestra vida, hay muchas cosas que creemos necesarias y varias de ellas, son solo pasajeras.
Lo que va a durar, es lo que llevamos dentro y lo expresamos.
No se puede materializar el amor, quizás dando obsequios sería una manera de dar, pero no es la ideal.
Lo que somos es lo que aprendimos y lo fuimos perfeccionando con el tiempo.
Todo mal que vimos, lo alejamos de nosotros y si ese mal, nos lo hicieron, tener la valentía y el coraje y ser sabios para superarlo.
Inconvenientes habrá siempre, pero está en nosotros saber qué camino elegir y sortear esos obstáculos.
Nuestro cuerpo no es inmortal y lo que sentimos por alguien, sí puede llegar a serlo.
No es fácil olvidar lo que uno dio y más si el corazón tuvo la razón y se dejó guiar por los sentimientos.
El cerebro es lo que nos frena.
El orgullo nos trae soledad.
Pensar es bueno y maravilloso, pero el saber diferenciar y tratar de dar amor a quien creemos que se lo merece.
La vida, nos da chances, nos da oportunidades y a veces no las vemos.
La ceguera cotidiana nos tapa mucho de lo bueno que se acerca a nosotros.
Cuando el destino nos permite estar en un lugar sabiendo que todo ese momento será una gran prueba y superarla es nuestra obligación.
No defraudar a quien nos permitió esa chance y menos, a nosotros mismos.
La actitud al saber cómo movilizarse y actuar ante la persona que quisimos.
Si dimos parte de nuestro tiempo y el cariño y no importa la cantidad dada o recibida; el cariño y el afecto no tiene medida, no sabe de esas cosas, solo se da, si es sincero y sale de nuestra alma.
Las miradas y las pocas palabras que se puedan pronunciar tienen que ser las correctas.
No hubo planificación.
En la vida diaria, no hay ensayos, la única oportunidad ante una nueva chance, es hacer lo correcto en nosotros; algo se movilizará, algo nos hará sonreír y saber que hicimos bien, que cumplimos esa tarea.
El destino, moverá sus fichas y ordenará ambas partes.
Pero solo se concretará cuando nuestro corazón esté limpio y libre de maldad o rencor.
Acaso tenemos el poder suficiente como para no perdonar a alguien?
Quién nos puso ese cargo tan soberbio?
Cuando se habla de sentimientos debe existir la igualdad; ninguno está por encima del otro.
Si uno se equivocó, es bueno poder decirlo y del otro lado, escuchar y hacer balances.
El único que pone un final es Dios.
El resto, permitámonos seguir siendo simples humanos con ganas de ser felices y haciendo lo mejor que podamos.
Los elementos pueden ser 4 y también 4, podrían ser nuestras obligaciones básicas:
Escuchar.
Reflexionar.
Perdonar.
Olvidar.
Todo es posible, mientras haya FE y sea el corazón el que hable por nosotros.
No hay mejor presentación que ser buena gente y tratar de ayudar a quien lo necesite.
MARIANO SANTORO

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Los deseos son siempre tres


Siempre se suele pedir 3 deseos: Salud, dinero y amor.
Para la salud, hay que cuidar el cuerpo y todo lo que hacemos con nosotros mismos.
El dinero, se lo consigue teniendo trabajo y amando lo que uno hace.
El amor, llega en algún momento de nuestra vida.
Todo puede llegar a ser maravilloso si conseguimos estas 3 cosas; pero es probable que la ambición nos haga querer un poco más, o quizás otras cosas.
Si pudiera pedir, elegiría que me perdonen por haberme equivocado alguna vez y que me valoren por todo el resto de buena persona que soy.
Podría pedir que me quieran, para poder dar todo de mí y ser el más compañero, el más protector y el más fiel.
Un tercer deseo sería poder amanecer al lado de esa mujer que deseo.
Ese juego de palabras de pedir deseos y a la vez, desearlos, al igual que uno desea a una mujer, a su pareja.
Desearla a nivel íntimo y mucho más como persona.
Uno: podría ser yo, un solitario queriendo revertir esa situación, ese estado civil tan triste por momentos.
Dos: seríamos los 2. Vos y yo, unidos por el destino que nos tiene marcado un hermoso camino por transitar.
Tres: sería la bendición de un hijo.
La unión que uno puede lograr, lo que se puede llegar a sentir en tan poco tiempo, se lo valora y es probable que se lo valore mucho más al ya no tenerlo.
Cuando ese camino que se había empezado, se achicó; se desunió y se hizo de una sola mano; nos sentimos perdidos, ya que a nuestro lado no hay nadie.
La tristeza llega acompañada por la angustia.
Nos sentimos abandonados, solitarios.
Imaginemos que todo lo que habíamos logrado, se desvaneció y no existen culpables, ya que no se puede culpar a una de las partes, sino a una confusión, a un error que creció y borró todo momento grato, todo hermoso momento.
Cuánto dura una relación?
Cuánto dura querer a alguien?
Cuánto dura el dolor de una pérdida?
Con FE, todo es recuperable.
Con FE, ese dolor se va.
Con FE, empieza la palabra FELICIDAD.
Y eso es lo que te deseo a vos.
A mí, por haberte querido tanto.
Por haberte llorado y extrañado hasta este segundo.
A mucha gente le suele pasar cuando vive una separación; pero hay veces que parece ser una extirpación, como que nos sacan algo sin estar preparados y eso, nos hace tambalear.
Por la amistad, que tanto cuesta lograr y hacer que dure.
Por creer que Dios todo lo puede y lo que se ha roto y quebrado; la magia de los milagros lo puede unir.
Mientras haya vida, tendremos que vivir y tratar de estar bien con nosotros mismos, sin nada malo en nuestro corazón.
Nuestro corazón debe ser como un quirófano; impecable, puro y limpio, para poder darlo a quien merece y a quien creemos dueña de él.
En mis sueños hay muchas cosas por cumplir.
En mis metas a futuro, hay algunas cosas que quiero lograr.
En mis proyectos, está el crecer a nivel humano.
En mi mente, estás vos y también tenés una parte de mi corazón.
Mi alma, es la que te brindó lindos momentos y es por ellos, que hoy deseo verte; que hoy deseo saber que estás bien.
De esa lámpara no saldrá ningún genio para cumplirnos los deseos.
Miremos a esa lámpara como nuestro cuerpo y que de nosotros, sale todo lo que queremos tener.
La solución está en nosotros y todos los deseos, se podrán cumplir si hay amor puro y verdadero.
No creo que pueda llegar a cansarme de decir que te extraño.
Y podría no cansarme nunca de decirte que te quiero.
Hoy, mis deseos pueden ser tres.
Verte, quererte y tenerte.
Y si pido otros tres, serían:
Que logres perdonarme, que volvamos al diálogo y que no me dejes nunca.
Me dieron ganas de tres más:
Te deseo que sigas siendo tan linda como hoy. Me deseo poder darte lo mejor que pueda. Nos deseo un lindo camino juntos.
Y le sumo Salud, para poder abrazarte todas las veces que me necesites y pueda ayudarte en todo.
Dinero, para regalarte cosas que te alegren.
Y amor, para que nos una y ser felices.
MARIANO SANTORO

lunes, 6 de diciembre de 2010

Los 2 lados en nosotros

Todos tenemos un lado B.
Muchos tratamos de que ese lado B, también sea Bueno; pero por momentos nos cuesta.
En la vida vamos conociendo cosas y en situaciones que nos superan, solemos sacar lo peor de nosotros y ahí está el error.
Cada día, debemos esforzarnos para que ese lado negativo disminuya o simplemente desaparezca.
Uno no se propone ser mala persona, sino que cuando estamos alterados o vivimos algo que no estábamos preparados, suele salir todo eso.
Obviamente que si del otro lado no se entiende y no comparte este punto de vista, todo se complica más.
Uno quiere ser buena persona durante lo que vive y experimenta, se muestra de una manera, de la forma más real y verdadera que pueda tener.
Lo positivo, lo sensible; hasta es probable que muestre su corazón y todo lo que es capaz de dar.
Pero es una tarea complicada.

La muerte es algo natural, pero no desearla.
Esa parte mala, podríamos llamarla así, ya que nos empuja a un camino de maldad y mucho daño; ya que nos lo hacemos nosotros mismos y a los que nos rodean.
Lo positivo mata a lo negativo.
El bien, debería vencer contra el mal.
Muchas cosas solemos guardar en nuestra vida; rencores, bronca, odio y tratamos de borrar todo lo bueno que hayamos vivido.
Si alguna vez nos tocó experimentar algo lindo y hermoso, por más que luego hubo una separación, una pelea o falta de diálogo; nada puede hacer borrar todo lo bueno ya vivido.
Es casi un deber guardar y proteger esos momentos.
Saber que alguna vez fuimos y nos hicieron felices.
Darle frente a las cosas, ser frontales, ir hacia adelante siempre.
Al dar la espalda, no vemos, nos perdemos de mucho y negamos todo lo que el destino nos quiera mostrar.
Seamos sinceros con lo que expresamos y mucho más si el lenguaje es el amor o el cariño.
No existe maldad en un corazón que ha hecho todo por recuperar lo que alguna vez quiso.
MARIANO SANTORO

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Una vez no es suficiente

Una vez se nace.
Muchas veces abrimos los ojos.
Morir se muere una vez,
pero son muchas las que fallecemos de amor.
Una vez se va al colegio;
muchas más son las que se aprenden en la vida.
Una vez me permití conocer a alguien
y fue ahí donde me abrí y me mostré tal cual soy.
Un día supe lo que era querer;
muchas más, son las que supe lo que era extrañar.
Dejé lágrimas en varios rincones,
con varios sabores amargos.
Un día empecé a pensar mucho en una mujer
y esa noche no pude dormir.
Un día me di cuenta que me equivoqué
y di la cara y pedí perdón.
Mi realidad se transformó en un sueño.
Mis límites cambiaron.
Mis prejuicios se desvanecían.
Mi corazón latía con más fuerza, con más rapidez.
Y supe lo que era la angustia.
Sentí que me quebraba;
pero del otro lado tenía silencio.
Mi corazón gritaba y no tenía respuesta;
la caparazón se había roto.
El mundo seguía su rumbo,
pero yo estaba perdido; no tenía guía, no tenía mapa.
Volví a enfrentarme con la soledad
y me dijo que luche por lo que más deseaba.
Siempre dije lo que sentía.
Muchas veces hice lo que debía hacer.
He fallado, pero en el balance, mis disculpas me supieron dar ánimo.
Hoy llego hasta acá y no sé cómo seguir.
Miro a todos lados y no estás.
Pongo mi mano en mi pecho y aún no te fuiste de ahí.
Vives en mí y no puedo sacarte.
Perdón puede ser mucho más que una palabra
y más si la escuchás de mis labios.
Me equivoqué y siento haberme portado de manera extraña.
Una oportunidad es lo que pido;
yo daría miles, con tal de compartir mi vida con quien quiero.
Hoy siento una falta y estoy hablando de vos.
Volví a soñar, me ilusioné.
Crecí tanto que ya ni me conozco.
Daría muchas cosas por olvidar;
haría cualquier cosa por tenerte.
Mis delirios me hacen creer que volverás.
Mi locura es hacer lo que hice, sin saber que iba a perderte.
Te sigo llorando y esa maestra que tuve;
la que me enseñó lo qué es una familia,
la que me enseñó a que mi prioridad deben ser mis sentimientos y estar y dar todo a mi pareja;
esa maestra logró cambiar a este caprichoso alumno;
hoy quiere una nueva clase, hoy quiere mostrar lo que aprendió.
Una vez se comienza una pelea;
pero son muchas las ganas de arreglarlas y superarlas.
He cambiado mi cuerpo y podría cambiar mi imagen;
pero nunca cambiaría lo que siento.
Te nombro, ya que te escucho en cada latido.
Me siento incompleto sin saber de vos.
De cada pequeño momento,
tengo grandes recuerdos.
De cada encuentro,
tengo infinidad de besos.
Y sé muy bien que una vez no es suficiente,
para decirte que te quiero.
MARIANO SANTORO

lunes, 29 de noviembre de 2010

Darnos oportunidad para ser feliz


Muchas cosas se logran con esfuerzo.
En la vida, nada se nos regala.
No existen recetas; quizás algún milagro; quizás la ley de atracción; quizás algún secreto.
Pero todos, merecemos ser felices.
La vida nos golpea cuando menos lo esperamos; la preparación para conseguir logros, es así.
En la sorpresa, es cuando nos hacen mover algunas cosas internas.
La mente nos prueba; el corazón nos prepara; las ganas y deseos nos alimentan a ir por más.
Conseguir estar con alguien que queremos; tener un buen trabajo y que nos respeten; tener amistades fieles.
Mucho de lo que nos rodea es maravilloso y quizás, al estar o sentirnos llenos de dramas y problemas, no lo valoramos.
Tenemos sed de más; tenemos ansiedad de mucho.
Y no hablo de ambición; sino de que en esos momentos en que por más gente que haya a nuestro alrededor, sabemos muy bien lo qué es la soledad.
Queremos ser felices.
Todo nos lo debemos permitir.
En cada despertar tenemos nuevas experiencias y oportunidades.
En cada frase que leemos de algún libro; en cada video que recibimos en nuestro correo o quizás buscando en internet, vemos cosas que nos alegran y en las que estamos de acuerdo.
Siempre que buscamos, encontramos y mucho de lo que buscamos lo vemos y lo conseguimos; pero la búsqueda de felicidad no se encuentra en algún buscador de internet.
La búsqueda es interna y cuando logramos ver nuestra esencia; ver de lo que realmente estamos hechos; nos vamos ilusionando; nos vamos dando cuenta de lo mucho que valemos como personas, como seres humanos y ahí, es el tiempo para abrirnos a lo externo.
El corazón ya tiene deseos de ser mimado.
A nosotros, nos dan ganas de soñar, de pensar que podemos amar y ser amados.
Nuestros ojos se iluminan y en cada amanecer, una sonrisa se instala y nos guía.
Debemos darnos la oportunidad para ser feliz.
Quizás debamos tomarlo como misión y tener la suficiente fe para saber que en algún momento llegará ese día.
Nuestro entorno; esa gente que de verdad se preocupa por nosotros, nos lo hará saber.
La felicidad no solo es un estado emocional, sino que puede ser un estilo de vida.
Todo está en nosotros.
En cada recuerdo vivido con gente que nos hizo bien; que nos quiso y dimos lo mejor, nos recompensamos; nos alimentamos de toda esa energía para ir por más.
Mi felicidad, es saber que vos podés encontrar la tuya.
Y si puedo ayudarte, sabés que podés contar conmigo.
Siempre.
Al igual que la eternidad.
MARIANO SANTORO

viernes, 19 de noviembre de 2010

El libro de la vida

En las etapas de la vida se aprende a amar y adorar;
a besar y a bailar;
a usar el corazón y sentir cariño;
se conoce el dolor y el destino.
Extrañamos y nos enamoramos;
fallamos y juntamos fuerzas.
Algunas ganamos y otras gritamos.
Somos humildes y somos heridos;
nos imaginamos y nos ilusionamos;
jugamos hasta que nos juzgan,
lo lamentamos y lloramos.
Queremos mentir cuando nos sentimos morir;
queremos odiar y a la vez olvidar;
pedimos perdón, también por favor;
reclamamos poco y nos gritan mucho;
nos queda recordar y reflexionar.
Dejamos de sentir cuando empezamos a sufrir;
llega la tristeza cuando algo termina.
Un día a la vez,
una última mirada;
una vida unidos.
Cosas y casos nos pasan.
He transitado por caminos de tierra que me han enceguecido.
He tropezado con paredes y piedras he recibido.
He nadado por mares de sueños profundos
y logré ver el brillo de una perla que me cambió el mundo.
He nacido algunas veces,
me he sentido morir otras tantas;
en mi cuerpo han dejado marcas
y dolor durante meses.
Si respondo con odio, no soy ganador.
Si guardo rencor, ensucio mi alma.
Si niego de todo lo bueno que di,
jamás sentí algo por alguien.
Prefiero equivocarme, prefiero pedir perdón.
En el libro de la vida, aún quedan páginas vacías;
páginas que serán escritas a medida que el destino me muestre el camino a seguir.
Muchas hojas se han manchado;
alguna que otra la he querido arrancar;
pero entre todas, hacen lo que es mi vida.
Lo que fue, es y será.
El testimonio de mi vida dejado en escritos.
Mi sentimiento expuesto.
Mi realidad en carne viva.
Mi corazón, casi al igual que un placard;
con pequeños cajoncitos donde guardo hermosos recuerdos;
donde hay nombres que estarán toda mi vida.
Todo lo malo que he vivido trato de purificarlo.
Dios me ayuda a limpiarme de tanto mal.
Mi nombre, ya está escrito en el libro de la vida.
Y tengo muchos deseos de ver el tuyo a mi lado.
MARIANO SANTORO

martes, 16 de noviembre de 2010

La naturaleza no se equivoca

Cuando no lo esperamos, de alguna manera llega.
Quizás lo buscamos por mucho tiempo.
Quizás ya ni sabíamos por dónde buscar.
Y la naturaleza, de la mano del destino nos lo muestra, nos lo pone delante y se presenta.
Al principio lo vemos normal, no vemos nada extraño y hasta ni nos damos cuenta.
De a poco, nos permitimos conocerlo y vamos soltando algo de confianza y todo surge naturalmente.
La vida, la cotidianeidad nos hace extrañar y pensar un poco más en esto que nos está pasando.
Veníamos muy tranquilos aunque las ilusiones no se habían perdido.
Llegó y no sabemos si es para quedarse, pero debemos disfrutarlo mientras dure y si a la vez, le sumamos fe y pasión en cada movimiento que hacemos, en cada cosa que damos, puede durar mucho tiempo.
Todo tiene un tiempo y la espera se puede hace muy extensa, incluso ante una separación o algún corte de relación.
El tiempo cura heridas y a la vez, recuerda momentos.
Está en nosotros poder diferenciar y tratar de quedarnos con lo positivo.
Toda frialdad, hasta la de un corazón congelado, en algún momento se derrite.
La solución sería poder hacer balances.
En casi todo lo que vivimos tenemos opciones y siempre que estemos bien emocionalmente lograremos todo lo que nos propongamos.
Sabemos que hay gente que nos ha hecho vivir situaciones que serán parte de nuestro futuro.
Siempre se crece y ante los golpes, se aprende.
Uno cambia por uno, no por la persona con la cual está.
Pero si notamos que nuestra pareja comienza a vernos mejor, a que estamos mejorando a todo nivel y que esos cambios pueden hacer que renazca la relación, bienvenidos sean.
Hay muchas cosas, quizás demasiadas que nos puedan hacer mal, pero peor es no seguir al lado de la persona que queremos que sea parte de nuestra vida.
Tratemos de mirar más allá de los hechos y broncas por cualquier motivo; tratemos de discernir lo que el corazón quiere expresar.
El lenguaje que supera toda distancia, es el amor verdadero.
MARIANO SANTORO

sábado, 13 de noviembre de 2010

Transformar el odio en amor

Todo lo excesivo, nos hace mal.
Y a la vez, cuando estamos en crisis personales al nivel que sea, es probable que cambiemos algunos significados de las cosas más habituales.
Obsesionarnos con algo o alguien nos hace mutar, ser otros y nos dan ganas de demostrar lo que no somos y hacerles cambiar de idea.
Mientras exista el diálogo y la comprensión, todo se logra.
Cuando el rencor nos invade, al instante se acercan otras cosas negativas, entre ellas la bronca y el odio.
Y no hay peor cosa que querer frenar el odio con más odio.
No es tarea fácil luchar contra el odio, pero es casi un deber hacerlo.
Transformarlo y hacer que renazca el amor, ya que dentro de cada persona que odia, en su núcleo tan profundo, tan íntimo, existe el amor.
Liberar capas de dureza en estados anímicos malos, es complicado y el tiempo, lo puede todo.
Dios lo puede todo.
Todo puede cambiar y hasta mejorar, de la mano de la fe y hacer balances de vida, de momentos compartidos.
Si uno dio o demostró amor, jamás se olvida en la persona que lo recibió.
Quizás, se lo corra a un costado, ya que lo malo, tiene un cierto poder de tapar lo bueno, pero ese es un error y con el tiempo, con la paz, con la tranquilidad mental, se logra recuperar lo que se creía perdido.
Todo está en nosotros.
Una flor es vida, es natural, demuestra cariño.
Una tijera, corta lo bueno.
Analizar lo que nos sucede no es malo; es descubrir que no nos equivocamos al permitirnos conocer a alguien; a no volver a creer y pensar que fallamos de nuevo; a que todo lo que dimos fue pérdida de tiempo.
Dimos lo mejor, confiamos, nos dejamos llevar y la fluidez salió y creció.
Aunque la meta no fue el seguir juntos o lo que una de las 2 partes haya imaginado; existe la confianza que se han dado, más el afecto, el encariñarse y el extrañar momentos.
El amor, siempre triunfará.
Tendrá enfrentamientos duros; serán difíciles pero no imposibles.
Lo malo se puede desvanecer.
Llegó y se estancó como si fuese un capricho, pero el bien, siempre gana.
Solo hay que creer que si dejamos fluir el odio que hay en nosotros, recibiremos lo mismo.
Demos amor, sembremos amor.
Demos vida y vivamos de manera agradable.
Una linda sonrisa supera y tapa las lágrimas más amargas que hayan caído de nuestros ojos.
Confiemos.
Pensemos.
Elijamos quien deseamos tener a nuestro lado y que esa elección de vida, sea la correcta.
Consultemos.
Hablemos.
Si alguna vez un corazón tuvo latidos de emoción por alguien, esos latidos jamás se irán de nuestro cuerpo.
Seamos coleccionistas de positivismo y mostremos lo que somos, sin temor al que dirán.
Somos y estamos hechos con sensibilidad, con ternura, con pasión.
Jamás odiaré a quien quise.
Jamás olvidaré a quien me mostró su alma.
Hoy, mi alma está herida y con amor, voy a recuperarme.
MARIANO SANTORO

martes, 9 de noviembre de 2010

La llamada que nunca llega

Muchas veces en la vida nos hemos equivocado o hubo un malentendido con alguien en particular.
Seguro que fueron varias las veces y a la vez, a medida que crecemos, nos afecta más.
La culpa llega y sabemos que algo en nosotros hizo algo no debido, hasta quizás de manera inconsciente.
La falta de diálogo o que te lo prohíban, es lo peor.
El no poder dar tu versión de las cosas, de lo sucedido, nos daña incluso en la salud.
Desde una angustia muy profunda hasta transformarnos en seres que jamás queremos ser y menos, vivir de esa manera.
Suelen aparecer promesas de encuentros pendientes y el teléfono, no suena.
Nos ilusionamos, esperamos y casi, pareciendo obsesionados, miramos el celular a ver si aparece un mensaje que nos devuelva la alegría.
Dicen que la espera desespera.
Que si amas a alguien hay que dejarlo libre.
Dicen muchos dichos, pero cuando el corazón siente, hay que seguir a tus propios deseos.
Si el corazón te marca o te dice que hagas algo, andá seguro, ya que tenés el aval más importante, que es el sentimiento.
Sumando la sinceridad y la frontalidad.
Nunca mintiendo para sacar beneficio alguno, solo pensar en el otro y en nosotros.
El poder de las palabras, de la amistad, de saber que más allá de la distancia temporal y de probables peleas y discusiones fuertes, algo nos marcó.
Tuvimos una crianza especial, sana, agradable y feliz y todo eso, debemos traerlo de nuevo.
Recordar cuando estamos solos y mucho más en un reencuentro.
Una mirada o un abrazo que mueren de ganas de decir: GRACIAS, se silencian y del otro lado, lo perciben y llega el abrazo requerido; fuerte y con esa energía que nos alimenta.
Varias veces en mi vida me he dormido esperando un llamado.
Y en otras fui yo en las que en vez de esperar, haya hecho la primer movida.
Si una persona tiene valores a todo nivel, merece que le hagamos saber que siempre estaremos a su lado.
Distancias físicas o de las que sean.
La cuestión es contar con alguien y saber que siempre habrá tiempo para escuchar lo que diga nuestro corazón; con las palabras que nos dicta el alma y a la vez, es DIOS quien nos guía para no fallar y dar lo mejor de nosotros.
Siempre intentaré cerrar los ojos pensando en toda la gente buena que me rodea y nos da su apoyo incondicional.
Haré mis movidas.
Iré con Dios para que me proteja.
Diré y me expresaré según lo que sienta de verdad y de la manera más pura.
Sin miedos y sin dar miedos a la otra persona.
Seguridad para que si en algún momento se perdió la confianza, que el destino más la FE, la traiga y la recupere por todo el tiempo que esté por delante y hasta por el resto de nuestras vidas.
Creer que todo es posible y que siempre se puede superar lo malo que opacó al verdadero ser.
Una liviandad sentirás en tu cuerpo, una descarga de sensaciones que te harán saber que no te equivocaste al enfrentar la situación.
Y podrás renovar la paz que sentiste alejada.
MARIANO SANTORO

sábado, 6 de noviembre de 2010

En el árbol del amor ...

Cuando uno se detiene y ve un árbol y toda la maravilla que representa, puede ver mucho más.
Yo, muchas veces lo veo como el árbol del amor, donde cada rama es una parte diferente.
Tenemos el afecto, que es lo que sentimos por los seres más cercanos.
El cariño, por lo que nos pasa en la vida junto a personas.
La amistad, una de las grandes ramas de este árbol.
El romance, lo que se vive cuando uno disfruta cada minuto al lado de su pareja.
La adoración, eso que hace dar todo por quién lo merece y lo hacemos de corazón.
Y en algunos momentos de la vida, aparecen ramitas que con el tiempo desaparecen y otras que cuesta sacarlas, pero es deber, ya que queremos que ese árbol siga creciendo bien.
El odio, el rencor, la angustia, la tristeza, la desesperanza.
Todas esas ramas hay que cortarlas.
Junto a la fe y a la fuerza de cada uno, poniendo su gota de agua, seguiremos viendo un hermoso árbol.
La sensibilidad, la sencillez, la sinceridad, son otras ramas que suelen crecer pero cuesta reconocerlas.
Hay mucho en un árbol que nos puede dar alegría.
Seamos como él y pensemos en que podemos crecer siendo felices.
Entre los sueños o ideales del ser humano están, tener un hijo, escribir un libro y plantar un árbol.
A la vez, podemos vernos reflejados en él y sentir como esas ramas nos abrazan, nos brindan una sonrisa que se instala en nuestra cara y nos sentimos acompañados por tantas cosas buenas que nos rodean, que nos hacen vernos fuertes y con gente que nos llena a nivel emocional.
Mientras crecemos, aparecerán nuevos corazones que querrán sumarse a nosotros; intentaremos formalizar algo y hasta quizás dure toda la vida.
Otros desaparecerán como si jamás los hubiésemos visto o conocido.
A todos, intentaremos darles lo mejor que tenemos: que se sientan seguros a nuestro lado; darles la protección necesaria para no temer; darle sombra en los momentos que el calor los invada.
Dar, esa es la clave.
Esperar respuesta alguna, no sería la opción adecuada, aunque será bienvenida.
Mientras hagamos todo con amor y a la vez respetando al otro, algo vibrará dentro de nosotros y sentiremos que hemos cumplido una especie de misión.
Demos de corazón, demos con el alma, demos y hagamos.
Si cerca nuestro, hay alguna ramita que se ha caído, tratemos de cuidarla.
Las plantas son vida.
El aire es vida.
El agua es necesaria para vivir.
Y a vos, te necesito en mi vida para seguir creciendo.
MARIANO SANTORO

lunes, 1 de noviembre de 2010

Una nueva mirada de esperanza

De alguna manera, todos hemos sufrido.
Muchos males están al alcance diario y entre ellos, la angustia es una de las más difíciles de superar.
El no saber de qué se es culpable, en caso de un alejamiento personal, se deba a eso.
Pero si nos encerramos en eso, no salimos.
Una nueva mirada, una nueva persona llega de una extraña manera y te cuenta anécdotas.
Te da el positivismo que vos también tenés y vas compartiendo igualdad de pensamientos, más allá de la diferencia de edad.
La edad es tan solo un número, lo que cuenta es el crecimiento mental y darle importancia a eso.
Mirar la vida y disfrutarla.
Tratar de no analizar, ya que siempre que lo haremos, aparecerá algo que nos empuje del lado contrario al que deseamos ir.
La belleza de una persona viene de adentro, de su alma, de su corazón.
Las palabras pueden hacer daño y casi siempre, el silencio, dice más y expresa lo que sentimos realmente.
Las palabras envuelven cuando uno no está lo suficientemente bien de ánimo y transforma lo oído y lo hace malo.
Uno lee o escucha, según esté ese día.
Luchemos por estar bien cada día, ya que cada amanecer trae consigo experiencias.
Compartir lo que uno piensa y siente con alguien, no importa si se volverán a ver, lo importante es saber que no estamos solos y lo que creemos es solo nuestro.
No hay mayor soledad que pensar que nadie cree lo mismo que nosotros.
Miremos alrededor y con la frente alta, sabiendo que lo vivido fue de experiencia y aprendizaje.
Si dimos algo bueno, ojalá lo recuerden.
Es maravilloso quedar en la mente de la gente que ha pasado por nuestra vida.
Pasemos a sentirnos libres al pensar y al sentir.
Exterioricemos todo lo que sea verdadero y sincero.
No temamos mostrar el corazón, aunque del otro lado no entiendan el mensaje.
Nuestro deber es ser 100% reales y ya con eso, tenemos mucho camino ganado.
MARIANO SANTORO