domingo, 19 de diciembre de 2010

Corazón inteligente no conoce odio


El cerebro me hace pensar y no logro sacar algunos pensamientos.
El corazón me hace sentir y lo que menos quiero es dejar los sentimientos que tengo o tuve.
Me guío por el corazón.
Soy muy cerrado en cuanto a temas sentimentales se trata y el ser así no es malo, sino que le doy demasiada importancia y eso trae consecuencias; trae angustias y dolores.
Los momentos de tristeza son sin lágrimas, ya que por dentro estoy inundado y no de agua, sino de bronca.
No hace bien y lo sé y a la vez me destroza el mal de la gente.
Si acaso supieran que con tan poco harían muchísimo!

Cuando uno se da cuenta que ha sido descartado, descartable, nos hace mucho mal.
Sentimos que dimos mucho a alguien que no merece nada.
Si cometió acciones para vengar su pasado, hay otro error.
La idea no es echar culpas, pero todos valemos y no pueden tirarnos así nomás, merecemos respuestas a las preguntas que hacemos.
Merecemos palabras antes que el silencio nos llene de dudas.
Merecemos una mirada antes que el desprecio.
Es muy difícil curar penas cuando todo se trata de reconocer que no hubo maldad.
La maldad se hace sin que uno se de cuenta y eso, nos afecta.
Si uno hizo algo malo, se disculpa y del otro lado se lo entiende y comprende; aunque el perdón no llegue enseguida, la acción ya se hizo.
El tiempo puede borrar heridas, pero no puede borrar cosas que uno no hizo.
Es cansador pedir disculpas sabiendo que no se hizo nada.
Rebajarse ante alguien que no nos valora o respeta es degradante.
Ser buena persona es la solución.
Si de un lado juegan a psicopatearnos, debemos estar al margen y no engancharnos; sino, haremos tanto mal o peor que esa gente.
Y ahí, entramos en un juego sin fin.
Embellecernos por dentro.
Recuperar la esencia, el núcleo que nos hace y nos hizo buenas personas.
Cuando uno sueña con cambiar al mundo o tratar de salvarlo, debe tener una razón y cuando se habla de temas sentimentales tiene que ser igual, tiene que haber una razón para amar, para compartir; para salvarnos y salvar la relación que se tiene.
No guiarnos por los impulsos, sino por los latidos.
Cada pulso acelerado es que algo nos provoca.
Tratemos de reciclarnos, de volver a ser lo que siempre quisimos ser.
La desventaja que puede tener alguna gente, es que por más daño que me hagan, jamás dejaré de querer.
Con cada mujer que llega a mi vida, aprendo algo y a cada una, trato de darle todo de mí.
Para saber amar hay que ensayar y practicar; diariamente es un examen donde la buena nota es ganar confianza con nuestra pareja.
Mi cerebro puede equivocarse al elegir a alguien por lo físico o por el motivo que sea.
Pero mi corazón es más inteligente y mira mucho más allá.
No puedo ordenarle a mi corazón que no te quiera.
Y nunca le llevaría la contra a lo que siento.
MARIANO SANTORO