viernes, 11 de enero de 2013

Amor en tiempos de odio

La vida puede llegar a ser un gran ring y aunque muchos no lo crean, ya existe un ganador.
El amor siempre vence al odio.
Por momentos podemos sentirnos abatidos, pero no debemos rendirnos.
Siempre tenemos que intentar tener la mente alejada de los inconvenientes que puedan presentarse.
No es tarea fácil y eso es parte del entrenamiento.
Porque vivir también tiene sus altibajos.
Hay muchísimas cosas por las que merecemos disfrutar de la vida.
Vencer, significa despertarse cada día con intensas ganas y deseos de llenarnos por dentro.
En cada día que por alguna situación nos sintamos vacíos, es nuestro deber llenar nuestro ser con todo lo mejor que se nos presente.
Quizás a modo de búsqueda del tesoro, iremos encontrando virtudes, sensaciones, emociones y experiencias que nos reconfortarán, que alimentarán el alma.
Nuestros ojos observarán muchas cosas no agradables a la vista.
Nos perturbarán por momentos, pero confiá en que se alejará si solo nos focalizamos en estar bien.
Porque no hay límites para ser felices.
Toda maldad tiene una fecha de vencimiento.
Y nosotros, tenemos que marcar la diferencia entre lo bueno y lo otro.
Y aunque algunos opten por un camino que no tiene salida y que gira en espiral, no tiene que ni acercarse a nosotros.
El amor en tiempos de odio es posible.
Porque Dios es amor y vive en nosotros.
Nuestro ser ya viene con los elementos más importantes y necesarios; desde el primer instante de nacer, comenzamos con la gran misión de ir aumentando todo lo positivo que nuestro corazón nos señala.
En cada uno, hay un guía interno que nos muestra que las opciones son posibles y que sumar es el gran verbo que conjuga con amar.
Muchos ya sabemos, porque lo hemos visto; lo que es la oscuridad, que es representada por el odio y no lo queremos para nuestra vida.
Necesitamos luz, necesitamos ser nosotros mismos, sin nada que nos apague.
Hay muchos corazones que han sido heridos y en la unión está el comienzo de la salvación.
Cuando las personas se unen, surgen ideas y va naciendo un nuevo amor.
Amor a todo lo que hacemos y verlo realizado.
Las heridas se curan, el alma se fortalece y el corazón, late con ganas.
Todo lo que pase exteriormente, no tiene que afectarnos por dentro.
Nuestro cuerpo debe ser protegido.
Y el único salvador es el amor.
Recordá que siempre hay tiempo para amar. 
MARIANO SANTORO