miércoles, 9 de septiembre de 2020

Horas de amor

 

Un gran nueve de adoración, se fusiona con las hermosas horas compartidas.
El reloj sin tiempo, que me acompaña en cada despertar.
El cotidiano agradecer y todo se transforma en nueve.
La divinidad que me permite darle sentido a los días.
Y los mensajes que viajan desde el corazón y miman cada noche.
Las estrellas forman nombres y palabras clave, que sólo las decodifica el alma.
La perfección de Dios, ayuda a mantener el nueve que vive en mí.
El azar siempre ofrece su presente.
Los juegos mentales que se abren a nuevos pensamientos.
Los abrazos del afecto, hoy son hermosos recuerdos.
La ternura de la niñez, que hoy vive en el adulto que soy.
El eterno sentimiento que me motiva a sonreír.
Y el interesante espiral que nos conecta con los misterios espirituales.
Las palabras que toman valor y ahí juega nuevamente el tiempo.
Cuando el mensaje tiene un propósito, perdura y madura con los años.
Profetizar y lograr sanar heridas contemporáneas.
Sonrisas que saben de complicidad.
Todo se cruza y los números se divierten.
Y las horas de amor que se hacen piel.
MARIANO SANTORO