domingo, 10 de abril de 2011

Para esos pequeños momentos de soledad

Y la vida nos pone a prueba!
Muchas veces nos suceden cosas no esperadas y reaccionamos de manera muy rara.
Pero más allá de eso, sabemos que hay momentos en los que nos cuesta levantar.
La soledad se hace presente y por más llamados, mensajes o visitas que tengamos; está ahí!
Qué hay qué hacer?
Ocupar esos espacios es lo principal.
Casi a modo de una obligación, podríamos pensar en un hermoso momento de la niñez.
Eso marcará el rumbo de los próximos minutos, incluso de horas.
Instantes de inocencia, de libertad en la que podíamos hacer de todo sin sentir culpa.
Con el paso de los minutos, podemos variar de épocas.
Viajar hasta la adolescencia y seguir recordando.
Seguramente hay miles de recuerdos que se van apareciendo y quizás, muchos ya habían sido olvidados.
Momentos de amor, de felicidad.
Amigos, encuentros y muchas risas.
Con esto no se soluciona el estado de soledad, pero nos da valor para seguir, ya que tuvimos algo lindo.
Si fue poco o mucho, podría variar en el estado anímico, pero estuvieron y eso es lo que vale.
La vida vivida es un premio enorme.
Al igual que la foto, miremos las manos y permitámonos volar y ver cosas ya pasadas.
Esas nubes son los malos momentos que tuvimos que sortear a modo de obstáculos.
Nubarrones y tormentas que nos han dado miedo; pero ya pasaron y pudimos pasarlos.
Ese bote que vemos ahí es como nuestro cuerpo.
Se ve solitario y tambaleante, pero así somos nosotros.
Los 2 remos vendrían a ser nuestros brazos o piernas ya que sin el movimiento de ellas, no avanzamos.

Esa inestabilidad no tiene que perjudicarnos.
Todos somos y tenemos días así.
La sensibilidad es parte de cualquier ser humano, solo varía el porcentaje de uso.
A todos nos gustan que nos mimen o nos quieran y el primer paso es hacerlo con nosotros mismos.
Valorarnos como seres humanos, como personas dispuestas a todo con tal de ser felices y tener una hermosa vida.
Cuando vemos lo positivo a nuestro alrededor, nos contagiamos de esa energía y nos llenamos.
Cada pequeño agujero y sensación de vacío, la vamos llenando con amor.
Cuando logramos la paz mental le damos salud a nuestro cuerpo.
Ya no hay mal cuando lo sacamos de la mente.
Cuando le ponemos amor a todo lo que realizamos, nos fortalecemos.
Nunca veremos el mal si no le damos importancia.
Es obvio que siempre estará rondando y queriendo poseer nuestra mente y todo lo bueno que nos propongamos, pero ahí es en donde debemos ser fuertes y cargarnos de energía sana.
Estamos solos físicamente, pero a la vez estamos con nosotros mismos y al querenos, mimarnos y alegrarnos por estar vivos y ser libres de poder elegir cualquier cosa e intentar por todos los medios ser felices, ahí logramos una mejoría.
Se extraña tener a alguien al lado.
Se extraña oír palabras dulces.
Se extraña un buen abrazo.
Todo lo que se extraña es porque nos gusta.
Focalicemos todo lo que nos guste y vamos a creer que lo vamos a obtener muy pronto.
MARIANO SANTORO