domingo, 15 de noviembre de 2020

Aprender

 

Pueden ser demasiadas las veces por las que pasamos por puertas que ni siquiera prestamos atención.

Y la educación, no sólo se hace en un establecimiento.

La verdadera formación es la consecuencia de la apertura mental y sin importar el lugar. 

Tomamos algunas ilustraciones que vamos dibujando y observando, para diseñar la persona que queremos ser.

Y toda esa ilusión anhelada, se transforma en esperanza.

No siempre estamos preparados para recibir lo que el destino nos pone delante.

Y se nublan los pensamientos y la mirada.

Se graban datos e información que mucha de ella, sólo se acumulan y utilizan espacio valioso.

Nos gusta imprimir instantes, porque sentimos que los hacemos eternos.

Y seguimos caminando en la escuela de la vida.

Recorriendo rincones mientras nos tomamos un recreo mental.

Y ejercitamos la memoria, para comprobar que realmente tenemos experiencia.

Y cada lugar, tiene su propia historia.

Eso es lo que vamos juntando, como coleccionistas de nuestra existencia.

Y la humilde sabiduría, es el hecho de contar y expandir esos conocimientos.

Cursamos materias que desconocemos, para mantener vigente el espíritu estudiantil.

Y más allá del vestuario que tengamos, la elegancia la hace la empatía.

En cada amanecer, nos encontramos nuevos diseños que la vida nos cruza y con algunos, sentimos algo especial que nos motiva a investigar sobre ese tema.

La maravillosa sensación de que siempre podemos aprender.

MARIANO SANTORO