jueves, 19 de noviembre de 2020

Humildad

 

Me alegra poder seguir extendiendo mi mano, para pedir ayuda.
He viajado por diferentes lugares emocionales y no hablo de provincias o del interior del país, sino de mi propio mundo.
Autoconociéndome, para descubrir mis tesoros.
Lo más valioso de mi ser, sigue siendo lo que más me motiva a encontrar.
Encontrando mucho más de lo que mi mente puede imaginar.
Observando que el trayecto es interesante, pero mucho más, lo que está por delante.
Generando ideas, creando mucho más que ilusiones.
Y la sabia esperanza, que está al alcance de mis latidos.
Soñando con nuevos amaneceres en los que el sol, me bañe de placeres.
Maquillando lo que alguna vez fueron lágrimas y transformando mi alegría en algo contagioso.
Manos que supieron apretar con fuerza a lo que el destino puso en mi camino.
Cruzando puentes de sentimientos, para llegar lo más cerca del amor.
Dedos creadores que aún se permiten dibujar y jugar.
Todo en conexión directa con el alma, para poder escribir lo que siento.
Un hermoso viaje de mil estaciones.
Pararme en algunas, ha sido con fuertes dosis de gran aprendizaje.
Y el horizonte siempre estuvo ahí, aunque nunca lo sentí lejano.
Cuando logré estar lo más cerca de mi cielo interno, fue cuando pude sentirme lo más humanamente humilde.
Y mi rostro brilló, sabiendo que aún hay hojas en blanco para llenarlas de gratitud.
MARIANO SANTORO