sábado, 12 de septiembre de 2009

La ausencia más difícil

Una mañana comienza con tus obligaciones. Te vas llenando de cosas por hacer y el trajín del día, te envuelve en situaciones.
Compañeros, familia, amigos, llamados y alguna que otra variedad, hacen y cumplen casi ritualmente tu día y tu vida.
Te pasás el día hablando o haciendo la cantidad habitual de tareas. Prácticamente ni sabés lo qué es el silencio. Tantas obligaciones, hacen que tu cerebro solo actúe por inercia.
Cansancio tanto sea físico o mental, te hacen regresar. Un buen baño, la cena y a dormir. Sí, esa misión imposible al darte cuenta que realmente hay un silencio enorme y un espacio, imposible de llenar. No podés conciliar el sueño. Algo de pena y lástima. Pero solución pronta, no la hay.
Quién se equivocó? Hubo culpables? Los tendría que haber?
El otro lado de la cama esta vacía y se nota demasiado. Alguna vez alguien durmió ahí. Varias noches esa cama dijo palabras silenciosas y la persona que estuvo, te hizo reír, fantasear, alimentar fantasías y metas; hasta te hizo llorar y quisiste transformar las lágrimas en algo positivo. Desligando razones de la ausencia actual.
Cuesta y mucho. Ese espacio está así y no tenés idea por cuánto tiempo seguirá.
No es fácil llegar a la confianza absoluta en la que los cuerpos hablan y la piel se mezcla tanto, hasta que por momentos es una sola.
Sí, la soledad ha llegado, pero no tiene porqué quedarse. Podés hacerla a un lado. Podés hacerte amiga. Creer y tener fuerza de voluntad.
Pensar que la vida sigue y al amanecer, otro día comienza y trae consigo nuevas experiencias.
Levantarse cuando el cuerpo aún sigue en esa cama sin ganas de nada.
Ponerse a hacer actividades y llenar horas con excesos de proyectos individuales, nos individualiza más, aunque estemos rodeados de personas, sabemos muy bien que eso no es estar con alguien de verdad.
Cariño: es lo que al regresar necesitás que te demuestren.
Amor: esa palabra que esperás que te digan pronto.
Manos: entrelazadas que significan entrega y miradas que son una.
Abrazos: que duran lo suficiente para sentirte feliz y completa.
Soñá, hasta que el destino te deslumbre y te muestre la persona adecuada que te amará por siempre.
MARIANO SANTORO