viernes, 19 de marzo de 2010

Renovar la fe verdadera

Hay demasiado mal en el mundo como para que nosotros también nos bañemos en eso.
Debemos liberarnos de lo que nos daña, lo que nos ensucia la mente y el alma.
Los golpes diarios, la mala onda, los nervios, la falta de dinero y de trabajo, la salud que nos afecta, los impuestos a pagar, las deudas acumuladas y una enorme cantidad de cosas negativas.
Se puede salir?
Siempre se puede.
Dónde está Dios cuando nos comienzan a pasar estas cosas?
Mirándonos y viendo si nos sabemos manejar.
Es demasiado fácil empezar a alejarnos del camino cuando vemos que las cosas no siguen el rumbo que teníamos pensado.
La depresión nos toma por completo y otras enfermedades o síntomas aparecen, pero hay que tomarse un breve descanso e intentar alejarnos de eso.
Pensar en lo bueno, en que aún podemos lograrlo.
Pensar en que el camino que tenemos por delante, aunque hoy lo vemos oscuro, tiene demasiada luz para iluminarnos por mucho tiempo.
La situación por más dramática, tiene una solución.
El creer, nos permite un beneficio especial para lo que nos pueda llegar a pasar.
Una especie de protección personal y privada.
Algo así como un seguro de creyente.
Tratá de tomarte un pequeño recreo y encontrá algún espacio de tiempo para pensar en todo lo lindo que nos tiene preparada la vida.
Permitite soñar e imaginar que lo vamos a lograr.
Que estamos cerca de lograrlo.
Que se cumplirán muchas de las cosas que alguna vez abandonamos por no tener fe.
Que nuestra familia y nosotros, sentiremos ese alivio tan necesario; como la tormenta luego de un día sofocante de calor.
Una sensación de felicidad te invadirá.
La dureza que conseguimos en tanto tiempo, toda esa caparazón, comenzará a ablandarse al tener paz en nuestro corazón.
Renovate y cree que es posible.
MARIANO SANTORO