domingo, 14 de marzo de 2010

Rodeados a todo nivel

La tecnología llego a nosotros y simplemente la sumamos al resto de lo que veníamos haciendo habitualmente.
Mucha gente hemos conocido y nos fuimos rodeando de personas y personajes que cada uno por su lado, nos ha dejado algo.
Muchas cosas han sido positivas, sino, no seguiríamos en contacto. Y otras, nos han hecho mal.
Sumándole a la gente que día a día se nos cruzan en nuestro camino y en nuestro trabajo, muchos quieren ser parte de nosotros y ya no sabemos bien si lo que desean es algo positivo.
Nos aconsejan, dejan sus huellas en nosotros. Dejan sus problemas y todo eso, aunque nos guste ayudar, se acumulan y en un momento, nos damos cuenta que nos pasamos la vida ayudando y tirando buena onda a la gente y del otro lado, no recibimos nada.
No es necesario la amistad por interés, pero mínimamente, merecemos que alguna vez nos pregunten si nosotros estamos bien. Es como que en algún momento nos vieron el traje de superhéroes y piensan que somos inmunes a todo.
Y todo nos llega, todo nos afecta y cada problema que lo hacemos propio, se suma.
Llega un día que el agotamiento es más mental que físico y no respondemos bien.
Protegernos contra todo y todos, es la solución.
Hacernos un caparazón, de una jaula donde nosotros dejamos entrar a quien deseamos y estar en comunión con esa gente.
Dejemos abierta la puerta de arriba, por encima de nosotros para ser iluminados y saber diferenciar quién nos daña o está con nosotros por algo que no nos hace bien.
Distingamos lo bueno. Elijamos. Busquemos entre todos los que nos rodean y sabremos valorar a quien se merece de nuestra presencia y nuestra amistad.
No regalemos tiempo a la gente que no sabe lo que es el confiar y estar siempre disponible en caso de algo negativo.
Ojalá estemos lúcidos para diferenciar cada cosa y cada ser que se acerque.
Estando bien con nosotros, algo bueno nos llena y nos reconforta y sabremos dar a quien lo necesite.
Y el premio, es ser buena gente y dar lo mejor de nosotros.
MARIANO SANTORO