jueves, 19 de noviembre de 2015

Dibujar

La gran importancia de recuperar esos instantes que parecían eternos cuando éramos niños.
El momento de ponernos a dibujar.
Era el comienzo del viaje imaginario en los que una simple hoja en blanco, nos permitía dejar salir lo que pasaba en nuestra mente.
Y no había limitación, más allá de la poca falta de experiencia por nuestra corta edad.
Dibujar fue y será un arte; una manera de expresarnos y de dejar un testimonio visible.
Hoy ya crecidos, ese dibujar se transforma en metas y planes.
Los proyectos que comienzan con una simple nota en cualquier papel, luego van tomando forma.
Y la perseverancia los hace crecer y nos hace ser testigos mientras se hace realidad.
Y la emoción se apodera de nosotros, porque es un logro cumplido.
Y sabemos que cuando nos ponemos a dibujar, siempre puede nacer algo, incluso aquéllos dibujos que han quedado en algún cofre.
Si siempre mantenemos una buena conversación con nuestro niño interno, siempre estaremos dispuestos a dibujar.
Y en este presente, aún sigo extendiendo mi mano, que va a acompañada por mi creatividad.
Y veo que al dibujar, toda mi fortaleza interna, se llena de alegría, porque sigo siendo yo mismo y a la vez, le doy espacio a mi gran niño
.
Las edades son tan sólo etapas de la vida en las que uno elije cómo vivirlas.
Lo que nos potencia el valor como personas es la sabiduría y mantener los valores humanos.
Los movimientos que salen al dibujar, se manifiestan y se visualiza algo que quizás, ni teníamos presente.
Porque al dibujar, aparece esa magia que es la vida y lo que surge de cada pensamiento.
Al dibujar, no me dejo llevar por la realidad y todo lo que sucede, sino que le doy mi propia perspectiva.
Y ojalá que en cada momento que me ponga a dibujar, pueda darle los colores necesarios para sentirme feliz.
MARIANO SANTORO