jueves, 17 de diciembre de 2020

Realidad virtual

 

En un año como este que se va cerrando, se abrieron muchas puertas virtuales.

Sabemos que el cariño es algo que se va cosechando a través del diálogo.

Y ha sido bastante lo que conocimos y que nos hemos permitido ir un poquito más allá de nuestra zona de confort.

Los prejuicios nunca han tenido sustento, sino que se construían sobre cualquier dicho ajeno.

Las verdades, sólo se sienten en persona y en carne propia.

Animarnos a sumar gente a nuestra vida, sabiendo que el círculo, a medida que crecemos, se va achicando; es una linda misión.

Y el tiempo bien sabrá si ese querer es mutuo y tiene un interesante crecimiento.

Una ayuda virtual, llega cuando ni siquiera la esperamos.

Y esas sorpresas nos enriquecen y fortalecen.

Nos motivan a continuar; a creer que los otros, pueden identificarse con uno y se forma un bello lazo.

Una sana relación que sólo el tiempo y la inversión en él, dirán si fue productivo.

Manos que llegan acompañadas de palabras.

Y eso que venimos extrañando desde hace meses, se va haciendo su espacio.

El saludo, el abrazo, el contacto real.

Y lo virtual, queda en paralelo para seguir edificando esta nueva amistad.

Y el afecto, se une al cariño; las emociones se divierten junto a los sentimientos y a las risas que nacen.

Y la tristeza va quedando bien atrás, para salir por la puerta de las oportunidades que nosotros mismos abrimos.

El poder de la tecnología, si le damos el uso correcto.

El poder del amor, si abrimos nuestro corazón.

MARIANO SANTORO