Desde chico te habían enseñado a levantar desde los juguetes a todo lo que hayas tirado.
Y aprendiste a mantener esa costumbre a través de los años.
Levantaste mucho más de lo que era tu deber.
Porque el colegio te permitió hacerte fuerte con tantos libros acumulados.
Y el portafolio o incluso los muebles en alguna mudanza.
Y acomodar, levantar y otra vez los ejercicios que no eran del todo saludable.
Mochilas de los hijos y en los viajes, valijas llenas de cosas no tan prescindibles.
Y siempre fuiste solidario, tanto con tu familia como con los que te rodeaban.
La gentileza se ha ido distorsionando con lo que para algunos, era confianza.
Y empezaste a escuchar voces ajenas, llenas de problemas.
Y tu carga, era física y emocional.
Toda la pesadez de los demás, se hacía lugar en tus oídos y por las noches, retumbaban hasta en las paredes.
Los dolores se hicieron presente y tu firmeza se fue doblando hasta encorvarse.
Ser buena gente no significa ser el salvador de todos los que se acercan.
Y alejarte, tampoco es la solución.
Porque la empatía es natural en vos.
La salida es priorizarte, dedicarte más tiempo personal y de calidad.
Soltar las cargas que no te pertenecen y no sentir culpa.
Y vas a comprobar con el cuerpo y el alma, que la liviandad, te brindará paz.
💜
#MarianoSantoro 羊
