La oscuridad no sólo se ve por las noches.
Hay situaciones que nos desbordan y comienzan a aparecer en modo dominó.
Caen y duelen con toda su fuerza.
Suele pasar que nos dejamos llevar por una velocidad ajena con el fin de encontrar soluciones.
Una noticia no esperada, desencadena los eslabones del orden.
Esa rutina a la que nos estábamos acostumbrando.
Y aunque nos hacía mal, no visualizábamos una respuesta inmediata.
Y tropezamos con oportunidades y nos apuramos.
Y el cuerpo es testigo y sufrimos por demás.
Nos grita tan fuerte, que nos hacemos cargo sólo cuando sentimos dolencia.
Y la paz, sigue estando, al igual que la esperanza.
Sólo están alejadas un poco de lo que nos rodea.
Y allá está el sol que brilla, se lo ve en el horizonte.
Él sabe que todo es pasajero y lo que creímos una montaña gigante, se va desvaneciendo a través de la paciencia.
Siempre, debemos creer en algo superior y a la vez, en nosotros.
Porque si nos inundamos en la orilla, no llegamos a aprender a nadar en problemas.
Y la resiliencia es atravesar el mar junto a sus olas.
Demos gracias por las noches, aunque sean extensas, porque luego vendrá el amanecer.
Un nuevo día para sentirnos vivos y humildes y gigantes en fe.
💜
#MarianoSantoro 羊
