lunes, 19 de octubre de 2009

Durante la noche

El día nos entretiene con las obligaciones. Gente habitual que nos llena con sus palabras y lo que ha hecho últimamente. Apresuradas en un mundo cada vez más rápido. Velocidad tan peligrosa como el peor de los vicios.
Pasan las horas y cada una trae nuevos dilemas. Distraerse es difícil. Pero seguimos. Hasta que llega ese momento esperado, el regresar a nuestro hogar. El refugio donde nos liberamos y somos nosotros, donde todo es ideal y la felicidad está en cada rincón que supimos ocupar con muebles y recuerdos.
Pero se hace de noche.
Cumplimos con cada una de nuestras obligaciones y nos vamos acercando a nuestra cama.
Ahí se hace duro. La cama ocupa espacio, pero lo que nos invade en nuestra mente, ocupa mucho más. La noche se siente y la soledad y saber que tu ser amado no está, nos preocupa.
Ese vacío que se hace grande. Se agranda y miramos alrededor y no vemos a nadie.
Durante la noche es donde más se siente la falta de cariño. Abrazamos la almohada queriendo cubrir la falta de ser humano. Cerramos los ojos con fuerza y nos preguntamos: Por qué?
Respuestas puede haber miles, pero no estamos con ganas de respuestas, sino de soluciones y no la encontramos. Solo nos encontramos solos y sin amor. Vacíos de cariño y sabemos que dentro nuestro hay mucho para dar, pero no hay quien lo reciba.
Nos equivocamos nosotros?
El sentirnos culpable, nos empeora el estado anímico.
Se hizo de noche y miramos al cielo, nos iluminan millones de estrellas, menos la que deseamos, la que soñamos para compartir nuestra vida.
Durante la noche se extraña, durante la noche no se puede olvidar.
Todos vivimos momentos lindos en esas horas oscuras. Pusimos y fuimos llenados por la luz del amor y ocupamos muchas de esas horas dando lo mejor de nosotros. Y aunque cada día y cada mañana trae sus nuevas oportunidades, nos falta algo. Esa inconformidad que alimenta nuestra mala energía. Nos deprimimos, caemos en estados donde el cuerpo no aguanta y nosotros mismos no nos aguantamos.
Sabemos muy bien qué cosas nos hacen falta. Hagamos la tarea como se debe y tendremos nuestro premio. Todo buen comportamiento se premia y si damos lo mejor de nosotros, sabremos que dimos todo. Del otro lado hay un destino y un amor que nos espera.
Vayamos hacia él con fuerza. Con ganas de abrazar durante segundos eternos. Durante minutos que quieren ser horas. Duremos de dureza. Duremos fieles a lo que sentimos y somos. Durar, para poder continuar caminando ese camino que elegimos. Y el amor que ha sido elegido para compartir la vida, llegará. Como el amanecer llega luego de la noche. Esa noche en la que no está la persona que amás. Durante la noche, cuesta dormir, porque en cada sueño la tenés presente.
Sigamos soñando porque al despertar un día veremos a nuestro lado esa persona que nos dio todo y no supimos valorar en algún momento.
Dale una oportunidad a la noche y llená esos espacios con amor. La puerta se abrirá y entrará alguien que no querrás que se vaya. Sé buen anfitrión y ofrecele lo mejor. Y lo mejor que hay en tu casa, sos vos.
MARIANO SANTORO