sábado, 1 de enero de 2011

La clave es tu nombre

Cuando uno quiere algo y lo desea para sí mismo, lo invade unas enormes ganas de obtenerlo.
Algo así como una ambición de algo material, quizás necesaria para cubrir alguna falta en algún aspecto de su vida personal.
Aferrarnos a cosas materiales para tener un recuerdo de manera viva y presente.
Hay demasiadas sensaciones que nos puede provocar el volver a ver un regalo que nos han hecho alguna vez.
La felicidad nos invade e intentamos traer el momento preciso y precioso en el cual recibimos ese obsequio.
Los regalos son parte de momentos especiales y todo queda en la memoria.
Y cuando se trata de otra clase de recuerdos o presentes; los que no son materiales, sino que los vivimos en carne propia e involucramos a nuestro corazón; se siente diferente.
Un dejo de tristeza llega porque ese recuerdo se ve tan lejano.
Y todo parece empezar a desmoronarse.
Nunca tenemos que permitir que la angustia tome control sobre nosotros.
Todos hemos experimentado dificultades pero siempre hay salidas, aunque sintamos que son invisibles o que las cosas buenas no les pasan a la gente buena.
Toda duda hay que alejarla.
Con mal en nuestro cuerpo no se sale.
Hay en el cuerpo lugares que debemos proteger.
El motor es lo que más golpes sufre.
Ese corazón que recibe tanta información y no discrimina, solo que da amor a quien siente que es una persona verdadera, con valores, creencias y mucho más.
El corazón no tiene lógica, su núcleo interno funciona de forma diferente al cerebro.
Y suelen estancarse cada momento que ha marcado algo o una situación.
Primero debemos querernos para poder dar lo mejor y querer al prójimo.
Cuando damos amor real, se siente diferente.
Pensemos que tenemos a ese corazón en un lugar priviligiado dentro nuestro.
Que gracias a él, somos quien somos.
Que tenemos la oportunidad de solidarizarnos con quien sea, sin descalificar al otro.
Hagamos de lo valioso en nosotros y guardemos cada recuerdo bello cuando un rmomento hermoso se nos presenta.
Sigamos siendo naturales y frontales.
Sigamos perdonando y comprendiendo sin creernos superiores.
Confiemos y demos oportunidad sabiendo que si por algún motivo nos han fallado, existe la chance de superarlo y que algo cambiará
Que todo lo que nos haga bien nos siga perfeccionando a nivel humano.

Sigamos aumentando valores y pensemos que siempre se pueden mejorar las cosas y arreglar, con paciencia y fe.
Nuestro corazón debe permanecer intacto y tener el trabajo que tenga que hacer, esa es su misión.
Y llegará un momento en el que estemos preparados a ofrecerlo.
Y seremos parte de una experiencia maravillosa, que es la de querer y ser queridos.
De sentirnos acompañados aunque no estemos físicamente, sino que ya es parte de nuestro corazón y ahí se quedará, quizás hasta por siempre.
La clave para proteger nuestro bien más importante, es tu nombre, porque al nombrarte, somos felices y un estado de alegría viene a pasar una linda temporada a nuestro rostro y nuestra alma.
Cada secreto que guardemos podrá ser compartido con quien nos preste su oído y su confianza.
Con los mejores deseos de una vida mejor, declaro un año inolvidable a todo nivel.
MARIANO SANTORO