martes, 8 de febrero de 2011

Las huellas que vas dejando

Desde chico me he dado cuenta que en mi vida quiero dejar huellas.
Qué es dejar huellas?
Haber vivido y dejado alguna especie de legado; lo máximo que se puede dejar son hijos, una descendencia.
Pero también el hecho de haber tenido y llevado una buena vida.
A la par, he recibido huellas y de las mejores.
Poder descubrir que una persona se va interesando en vos, que se preocupa por cada detalle de tu vida.
Que esa etapa de conocimiento se hace más amena y que las horas no alcanzan.
Que cuando por algún motivo un día sentís su ausencia, esa falta se nota.
Es como una habitación vacía.
Estás vos, con todas tus ganas de contar, de sentir, de emocionarte, de dejarte llevar y abandonar cosas que te hacen mal y ver que a tu lado no hay nadie.
Esa falta es porque aún nadie dejó una huella en vos.
También podés imaginarte queriendo ser feliz y empezando ese largo camino que tenés por delante despojándote de esa mochila que te ha traído solo sufrimientos.
Sentís como que la vida te pone un espejo delante para que te veas y sentís el peso de esa carga, de tantas cosas inservibles que querés acumular sabiendo que te hacen daño.
Ese mirarte y a la vez descubrirte por primera vez y saber que querés ser feliz por sobre todo.
Y que cuando te permitís cargar sobre tus hombros a quién vos creés que es la persona indicada, la correcta para caminar; esa persona se suma a vos y cada paso, puede parecer que se torna más difícil, que trae consigo complicaciones y muchos problemas pero son solucionables; son cosas que desconocías, pero te harán bien; lo que pocos ven es que esa nueva carga, no lo es tal, es tan solo una persona dispuesta a todo y que cada paso, cuesta el doble, pero si mirás debajo tuyo es porque vas dejando una huella más profunda.
Esa huella que marca el destino de la mano del amor.
La que algo misterioso e incomprensible para la mente humana, te hace saber que vas bien, que renovarás fuerzas y que en un momento ya no tendrás a esa persona encima, sino a tu lado y ayudándote con tus mochilas y vos, que las de ella.
El amor se demuestra de muchas maneras y quizás las que conozcamos nosotros o la que estemos acostumbrados a dar, no sea la misma de la que recibimos.
Pero es amor y el dar es hermoso y recibir nos reconforta; nos alegra saber que alguien siente algo por nosotros y que no quiere perdernos, sino ganarnos, ya que al sentirnos con alguien, todo es más fácil.
En cada paso, en cada meta y proyecto está algo productivo.
Si doy amor a mi manera y recibo otra clase, hay que pensar en la unión de ese amor y en que se siente como una elevación no entendible, ya que es espiritual la que nos hace luchar por querer seguir dando más y lo mejor de cada uno.
Hoy, me alegra saber qué huellas son las que quiero dejar y tener fe en que las que voy a tener por delante, me harán una persona feliz.
MARIANO SANTORO