domingo, 11 de noviembre de 2012

Prepararse para amar

En la vida, hay que estar preparado para sentir.
Son infinitas las situaciones que se nos pueden presentar.
Muchas de ellas, ni siquiera imaginábamos que eran posibles de concretar.
Porque muchas veces, nuestra mente nos limita, nos pone frenos pequeños y nos va cerrando la perspectiva de lo que deseamos.
Hay un enorme espejo que está delante y aunque tratemos de obviarlo con nuestra mirada, es nuestro ser quien lo mira permanentemente.

Es el espejo donde miramos y exteriorizamos lo que sentimos y nos devuelve un poco más de eso que damos.
Se dice que matemáticamente, nos conviene hacer siempre el bien, ya que lo que damos, se multiplica.
No tiene sentido hacer el mal o algo que dañe a otros, porque ese espejo nos mira siempre.
A la vez que Dios nos filma las 24 horas del día!
Hay que prepararse para amar, ya que diariamente viviremos lo que el destino nos ponga en nuestro camino.
Reflejemos naturaleza, porque en su sabiduría está el crecer sanamente.

Reflejemos emociones, porque recibiremos el cariño que todos los que nos rodean pueden darnos.
Reflejemos paz, porque en la tranquilidad es cuando se planifican los logros por venir.
En la amistad, está el amor sincero, porque una sola mirada puede decirnos muchos más de lo que dice una palabra.
Esos consejos fieles que siempre están cuando estamos abiertos a recibirlos.
Todo es un gran espejo donde podemos llenarlo con imágenes bellas para reflejar a otros.
Un laberinto con salida hacia la libertad, hacia la paz interior.
La única salida es siempre hacia la esencia verdadera de lo que somos.

No hay finales porque el principio vive eternamente en nosotros.
Abramos nuestro corazón al destino.
Miremos todo lo que Dios tenga para mostrarnos.
Disfrutemos de buenas noches en buena compañía, porque a cada instante estamos fabricando momentos que ya se van sumando a la enorme lista de recuerdos bellos.
Mientras caminemos, intentemos dejar buenas huellas, para que otros nos sigan; porque podemos iluminar caminos ajenos, porque siendo buenas personas y haciendo el bien, todo es crecimiento, todo es energía positiva.

Hay que prepararse para amar, porque el amor está disponible desde el primer segundo que nos decidimos a tener una vida feliz.
MARIANO SANTORO