viernes, 11 de julio de 2014

Secretos

Y una tarde se hizo noche y esa noche fueron diferentes amaneceres.
Creyendo que el hechizo se había quebrado y ahí estaba.
Tan cerca mío, tan interiormente.
Y fui sumando anécdotas; momentos que nacían para ser contados.
Experiencias que fueron parte del extrañarlas.
Todo lo novedoso ya había sido soñado.
Y los protagonistas decían y sentían.
Y los millones de días que se habían planificado, duraron más en la mente que en la realidad.
Y una noche de festejo hoy queda en mi reflejo.
Trucos que asombran y sentimientos que sobran.

Uno suele dar cuando se siente pleno y el vacío, también sabe llegar.
Y uno va juntando secretos para llenar el álbum de la vida.
Pegando mucho más que figuritas.
Personas que llegan, aparecen para dejar huellas y las marcas se hacen cada día más profundas.
Y hay una laguna de pensamientos, llena de patitos amorosos.
Y hay alguien que los mira y se alegra de estar ahí.
Y alguna vez quise ser algo más de lo que soy, porque la idea era salir de mi ser.
Cuando el compartir se parte y sólo queda el ir.
Cuando la distancia es más de adentro que en metros.
Cuando los árboles ya extendieron sus ramas lo máximo que podían y se quedaron sin ese abrazo necesario.

Porque la necesidad pasa por una realidad.
Y los secretos quedaron de un lado de la magia.
Ya nadie quiere adivinar, porque la historia parece terminar.
El mayor truco que uno puede hacer, es no dejar de creer.
Lo que hoy pueda ser imposible, mañana es comprensible.
Lo que uno pueda dudar, en nuestro corazón ya es una verdad.
No quisiera guardar secretos, porque aprendí a compartir, partir, ir.
Vivir.

MARIANO SANTORO