jueves, 31 de julio de 2014

Una llave, dos corazones

Los corazones habitan en distintos seres, pero existe una llave que los puede unir y es la del destino y llegan de la mano del amor.
Los corazones han pasado por circunstancias dispares y han sabido sortear obstáculos para llegar a este estado de plenitud.
Ambos, han conocido el sufrimiento y de esa manera hoy valoran todo lo bueno que pueda suceder.
Los 2 corazones, han dado lo mejor de sí y muchas veces, han sentido el vacío interior de haber ofrecido tanto a quien no lo merecía.
Algunas veces, se han sentido quebrar, pero siguieron; con la poca fuerza que aún quedaba en su voluntad, pudieron lograrlo.
Y la vida seguía y los los sueños estaban cada día más cerca de la realidad.

El día y la noche se habían conocido.
La luna y el sol se encontraron en la más pura naturaleza.
La misma, de la cual ambos admiraban.
Y entre los misterios de los sentimientos, una llave se presentó ante ellos.
Se miraron y con una sonrisa cómplice, supieron abrir esa maravillosa puerta que los haría entrar a un terreno fantástico y lleno de ilusión.
Y no era un lugar físico; aunque vivía dentro de cada uno de ellos.
Compartieron el viaje y se autodescubrieron.
Fueron aprendiendo lo necesario del otro, para querer seguir teniendo esas mágicas ganas de insistir en ese camino que ya se había abierto para ambos.

Y mientras más se conocían, descubrían las combinaciones de esa hermosa llave que los unió.
Fueron cerrando las etapas que pertenecieron a su pasado y abrían las esperanzas a todo lo nuevo y bueno que estaba por venir.
Mutaron colores y sensaciones; se fueron mezclando las emociones y el futuro era un gran verbo por conjugar en esta historia que ya habían comenzado a escribir.
Sellaron lo que sabían que los iba a unir y dejaron fluir todo lo que sentían.
Una llave, dos corazones es la historia que cualquiera que cree en el amor puede lograr.

Todos somos dueños de muchas llaves y es casi un deber empezar a darle uso y dejar abrir las puertas que se presentan, pero la más importante, es la del corazón.
Abrirnos a lo que el destino nos tenga preparados.
Y la sorpresa llegará en el momento exacto.
Y la otra persona aparecerá cuando aprendamos el verdadero sentido de dar desde lo más profundo de nuestro ser.

MARIANO SANTORO