lunes, 19 de septiembre de 2016

Puente de vida

El viaje comienza en el mismo instante en que decidimos ir hacia nuestro destino.
El estancamiento ha sido parte de nuestro pasado y sirvió para darnos cuenta que la vida es mucho más que situaciones riesgosas.
Nuestro ser tiene mucho potencial si lo valorizamos y le damos a cada parte, una tarea por hacer.
Y es deber de toda nuestra totalidad como seres, el hacer bien las cosas.
Levantar la mirada y observar que el horizonte no es sólo un sueño.
Y comprobar que la oscuridad, sólo ha sido un mal sueño que ya tuvo su vencimiento.
Y comenzamos a caminar mientras los colores mutan, se mezclan y nos dan mensajes de esperanza.
Y es ahí en que realmente comprobamos que hemos emprendido el mejor viaje.
El puente de vida es hoy un presente que no tiene fin, mientras tengamos fe.
Transitar por nuestros propios sentimientos para revalorizar las emociones y darles el lugar especial que se merecen.
El puente de vida nos traslada, nos conduce.
Y si somos buenos pasajeros, el viaje se disfrutará lo suficiente para que avanzar, sea la tarea más satisfactoria que podamos lograr.
Puede que creamos que el camino ya está hecho, pero a cada paso, modificamos lo que ya no queremos en nuestra vida.
Ese camino se abre, porque la mente hoy está dispuesta a nuevas experiencias.
Las mismas que nos enriquecerán en la travesía.
El viaje lo hacemos solos, aunque pueden sumarse las personas que atraeremos con nuestra propia energía.
Los colores tomarán nuevas tonalidades ya que se guían por lo que vamos sintiendo en en mismo momento que avanzamos.
El puente de vida, nos ayuda a mejorar nuestra vida.
Y la alegría de saber que había vida más allá de lo vivido hasta hoy, nos ayuda a sentirnos protegidos por nuestro Dios.
MARIANO SANTORO