lunes, 25 de septiembre de 2017

Diseño interior

Es notorio ver que el mundo se está quebrando.
Pero a la vez, nuestra mágica percepción nos permite observar con detalle lo que sobresale.
Cansados de tanta maldad, nos focalizamos en lo bueno de vivir.
Y en nuestro rol de arquitectos de la vida, comenzamos a edificar al ser que queremos ser.
Nuestro envase jamás estuvo vacío, ya que siempre lo estuvimos llenando de la divina espiritualidad.
La sed de conocimiento ocupa un lugar trascendental.
Y en esta fantástica experiencia de vivir, queremos que el contenido sea siempre positivo.
Lo que la mente ve, los pensamientos lo transforman y llegan para quedarse y sumar.
Modificar costumbres comienza a ser un hermoso ritual.
Nos alimentamos de la belleza natural.
Y en este sorprendente diseño interior, el niño que somos y seremos, es el guía de nuestro corazón.
Se abren caminos y oportunidades, porque nosotros estamos abiertos a lo nuevo.
Y lo que se presenta, lo recibimos con cálida bienvenida.
Y es esa misma calidad la que nos hace mejores personas.
La humanidad tiene virtudes que aparecen en momentos difíciles.
Nos encontramos con iguales y diferentes y dejamos que las coincidencias en algunos aspectos, nos unan.
Y en constante conectividad con Dios, aprendimos a agradecer cada amanecer.
El futuro se construye cada día en que nos animamos a dar pasos correctos.
Y la paz tan anhelada, llega para dar tranquilidad a nuestra alma.
MARIANO SANTORO