sábado, 23 de diciembre de 2017

Nuestra luz

Nacer para ver; mirar y observar lo que pasa a nuestro derredor.
La humildad nos permite tener una nueva oportunidad para celebrar.
Y en el maravilloso ejercicio de dar, ofrecemos lo que mejor tenemos.
Desde la tierra que pisamos, comenzamos a jugar y logramos juntar un poco en nuestras manos.
Manos que han sabido trabajar y crear momentos valiosos.
Y las semillas del amor, hoy dan sus frutos y se elevan hacia nuestra propia divinidad.
La alegría nos invade y aleja las preocupaciones y temores.
El dolor, se ha sanado gracias al amor por la vida.
No tengo tiempo para quejarme, porque han pasado muchas cosas importantes en las que la esperanza y la fe, se hicieron presente.
Me detengo unos instantes para agradecer y sigo caminando.
Y en ese mismo caminar, vuelvo a dar gracias y una inmensa sonrisa se acomoda en mi rostro.
Voces internas que se hacen escuchar ante las palabras del mundo.
Diferenciar, discernir y elegir lo que nos hace bien, es la misión en este regalo llamado presente.
Una buena noche, dará paso a la Navidad y es en cada cuerpo que la luz toma poder e ilumina nuestro exterior.
Brillar es el arte de potenciar todo lo positivo que hemos aprendido.
Compartir deseos y encontrarnos en abrazos sinceros.
Valores y virtudes, tejidos que forman redes.
Y la mayor grandeza, es la belleza de nuestro ojos que se comunican a través de la mirada
Nuestra luz dibuja los corazones adonde quiere dirigirse y es allá hacia donde vamos, porque hay mucho por celebrar.
MARIANO SANTORO