martes, 22 de noviembre de 2022

Amor musical

 

En algún instante de mi niñez, presté atención a algo que no era material ni visible.
Mis oídos sintieron algo extremadamente sorpresivo y agradable.
Se trataba de canciones, eso que encierra la música.
Y en lo personal, me abrió un mundo fascinante.
Mi cuerpo empezó a moverse a través del ritmo.
Y todo eso, como un gran juego que me divertía.
Era tan linda la sensación que comencé a estar más atento.
Aprender era la tarea por venir.
Y vino de la mano de saborear, de encontrarle un gusto que me sea casi exclusivo.
Escuchar lo que estaba a mi alcance y siempre pegado a ese aparato único llamado radio.
Y las diferentes tecnologías me hicieron compañía.
Aunque no pude comprar todo lo que anhelaba, pero hacía lo posible para estar cerca.
La noche me ayudó para ver a algunos de los músicos que ya son parte de la inmensa y rica historia del país.
Y los extranjeros, que llegaban con su idioma y lograban circular por mis venas, porque las bellas melodías no tienen lenguaje.
Crecer ya era bellísimo, porque me iba especializando en lo que quería tener a mi lado y dentro de mi cabeza.
El corazón se amigó con algunos en particular.
Y en mi rol de alumno, pude estudiar y formar mi propio grupo.
Hoy tengo una linda colección que potencia mi amor musical.
El aire que respiro está asegurado, porque mi corazón está lleno de instrumentos.
MARIANO SANTORO