jueves, 25 de agosto de 2011

Despegando las emociones

Suele pasar que uno se escapa de lo que no quiere para su vida.
Esas situaciones que nos descolocan y no nos permiten progresar.
Si vemos a nuestros lados, hay mucho positivo y también vemos otras cosas que sabemos que no serán bienvenidas a nuestra vida.
Somos permisivos y solemos soportar muchas cosas desagradables y todo, bajo el título de que somos muy buenas personas.
Pero es necesario un balance; hacer un parate y dejarse llevar.
Que cada silencio que logremos tener sea el necesario para darnos fuerza y valorarnos como humanos y reconocer si los que están con nosotros y se suman a nuestros proyectos, son gente positiva.
La envidia y la competencia es algo que está y es real.
Necesitamos tomarnos ese viaje mental para despegarnos de lo que nos daña.
Esos momentos de reflexión que solo podemos lograr despejando la mente.
Muchas emociones están saliendo a la luz y es por hacer buena letra y saber que un proyecto puede concretarse y verlo crecer es muy placentero.
Las emociones internas son las que nos revuelven todos los órganos y nos pueden confundir, pero si eso que soñamos es genuino y es algo para bien, todo saldrá bien; sin dudas, ni miedos; solo falta relajarse y creer que se puede.
Busquemos ese lugar necesario que nos alejará de todo por un rato para recuperar fuerzas; ese parate para reencontrarnos y para saber que vamos bien.
Hay cosas que se complicarán, pero que lo que no nos salga o no se cumpla, no pensemos que eso salió de nosotros; no siempre se cumplirán todos nuestros deseos y quizás algunos no eran algo bueno para nosotros.
Balance para saber que nuestra cabeza puede seguir creando cosas muy interesantes.
Vayamos en búsqueda de ese paisaje soñado.
Volemos teniendo los pies sobre la tierra.
Salgamos de nuestro cuerpo físico y mirémonos desde el lugar que queramos y veremos lo que somos actualmente y tratemos de transformar lo que no vemos bien; si estamos tan cerca de algo, quizás no lo disfrutemos y nos confunda.
Podemos tomar una determinada distancia de algo y ver con el alma si vamos bien por ese camino.
Los nervios y los impulsos nos pueden hacer jugar malos momentos.
Hay planes que no se hacen real, pero no pensemos que fue nuestra culpa; quizás no era el tiempo correcto de que se hagan reales.
Disfrutemos de lo que nos llena a nivel humano.
En cada pequeño acto crecemos como personas.
Nada es pequeño y poco cuando uno da con el corazón.
La cantidad o calidad que demostremos al hacer el bien, será bien recibido; aunque no nos lo demuestren.
No esperemos, solo hagamos.
No pensemos, solo relajémonos.
Hagamos lo que nos dicte el corazón.
Que esa sea nuestra única condición.
Las emociones que expresamos son para comprobar que estamos hechos de la mejor manera; que somos sanos mentalmente y mucho más puros en nuestro interior.
Despeguemos y miremos; observemos lo que estamos dejando con cada paso y con cada huella.
Y la emoción nos tomará por sorpresa y una hermosa sensación se apoderá de nosotros.
MARIANO SANTORO