martes, 13 de septiembre de 2011

Renacer en vida

Mientras vivimos, vamos escribiendo historias de vida.
Muchas de ellas las empezamos con una inmensa alegría; nos permitimos conocer a la otra persona y nos vamos acostumbrando a que su compañía, nos haga mucho bien.
No todas terminan bien y muchas de ellas, no terminan de cerrar.
Si hubo buenos momentos de felicidad es probable que haya buenos recuerdos.
Uno no vive del pasado, sino que este se nos viene a la mente cuando escuchamos alguna canción, cuando pasamos por el barrio donde vive esa persona que nos marcó y muchos ejemplos más.
Hay días en los que abrimos ese libro de experiencias y podemos ver que hay algo que resalta; algo que ha tenido muy buenas raíces y florece, sale naturalmente.
Los pensamientos positivos nos inundan de emoción y van apareciendo pequeños momentos vividos.
La mente nos pregunta porqué se terminó; porqué no funcionó y no encontramos respuesta, porque la vida es así; nos da muchas cosas y al perder las que creemos poseer, nos descolocamos y al perder ese eje, nos sentimos perdidos.
En cada despertar nace una esperanza; en cada día renace nuestra vida y debemos darle sentido.
Debemos respetar las prioridades; saber hacia adónde vamos; saber que el camino que vamos a seguir es el mejor y que si le sumamos una hermosa compañía, ese camino será más agradable y tendremos la gran oportunidad de amar de manera incondicional.
Todos necesitamos confirmaciones para saber si somos queridos pero al desligarnos de esa presión, nos relajamos y podemos sentirnos mejor.
No es fácil no pensar en que si nos aman o no; pero tenemos la certeza que si damos lo mejor de nosotros, lo van a recibir y si es sincero y de corazón, mucho mejor.
De alguna manera nos retribuyen lo que damos y aunque nuestro ego necesite que nos lo digan, no siempre sucede.
Todos tenemos nuestros problemas, pero lo único que nos libera es el amor verdadero.
Como una flor que crece así es el amor que debemos practicar.
Lo que no debemos hacer jamás es querer arrancar hojas de ese libro que es parte de nuestra historia.
Quizás algunas hojas han sido manchadas por el tiempo y se fueron borrando y otras en las que no nos hicieron bien, pero eso es nuestro.
A modo de testimonio del sentimiento que supimos dar y recibir; aunque no haya sido en igual medida.
Hasta el final de los tiempos y mucho más, el amor salva a las personas y debemos dar lo positivo que haya en nosotros.
Frenar los impulsos que nos llevan a decir cosas que no queremos.
Tenemos el poder de decir NO y a la vez, de decir muchísimos .
Todo lo que nuestro corazón diga , sigamos por ese camino.
Todo lo que es placentero se nos presentará y se abrirán puertas que ni sabíamos que existían.
Vivir en el reino del todo es posible; es algo que puede ser real.
No limitemos los sentimientos puros.
Corrámonos de lo que pueda llegar a manchar este hermoso libro que escribimos cada día.
Hagamos buena letra; hagamos el bien; hagamos lo necesario para acostarnos con una sonrisa gigante que nos diga que ese día vivido, fue algo maravilloso y que por delante llegarán muchos más.
Dá siempre tu corazón a la persona que te adora.
A la que quiere compartir con vos su vida y dejar las mejores raíces.
MARIANO SANTORO