sábado, 11 de febrero de 2012

Con los pies en el agua

Somos parte del planeta Tierra y estamos llenos de agua, que a la vez, es energía.
Estar con los pies en el agua es renovarnos; es sentir la verdadera paz y relajación que necesitamos.
Estamos llenos de emociones y muchas veces podemos desbordarnos en lágrimas y eso también es agua.
Un ida y vuelta; un reciclaje saludable de energía.
Sentir todo el placer de la naturaleza; sentir el frío, sentir la pasión.
Mirar a todo nuestro alrededor y sentirnos felices por poder vivir cada día.
Sentir que estamos vivos y queremos vivir una vida hermosa.
Sentir que aún tenemos mucho por caminar y mucho por nadar.
Nadar en aguas tranquilas, en aguas casi transparentes para poder reflejarnos y poder ver todo lo que tenemos delante.
Nadar contra la corriente para poder crear cosas nuevas.
No dejarnos llevar por nada ni por nadie.
Simplemente permitirnos fluir y creer que aún hay mucho más.
Creer y ver, teniendo fe y paz, teniendo amor para dar.
Querer para poder tener; pedir para concretar; hacer para no estar inmóviles.
Tener, porque la abundancia de amor, trae más amor.
Desnudar el alma para llenarnos de amor.
Mojar nuestros pies y sentirnos libres.
Sentir la inmensidad del lugar donde vivimos; donde tenemos todo el hermoso cielo a modo de techo.
Caminar entre las piedritas del agua, del mar y vernos gigantes; que nada nos impida seguir; que nadie nos diga qué camino seguir; que seamos dueños y amos de nuestro destino.
Vivir cada día teniendo la certeza que los demás días serán mejores y traerán millones de satisfacciones.
Con los pies en el agua, nos damos cuenta que estamos vivos.
MARIANO SANTORO