lunes, 11 de junio de 2012

Hablarle al alma

Mientras mi vida se basaba en anécdotas y experiencias; me dejaba llevar por el destino.
Ese amigo fiel que siempre está cuando necesito conversar.
Muchas veces le he cuestionado el porqué no se han dado algunas cosas que había planificado.
Y su prespuesta fue que aún no era el momento.
Yo, me sentía capacitado a mis sueños y a mucho más; pero ese tiempo no solo dependía de mí, sino de la otra parte.
Y así pasaron los días, los meses.
Algunos recuerdos memorables salen a la luz para contar parte de mi historia.
Una y otra vez, suelo sacar a relucir mis sentimientos para que me conozcan.
Porque yo, sé muy bien quien soy y lo que hago.
El menú de sueños se ha extendido y no veo que sea algo negativo; sino que todo llega en su justo momento.
Cada idea que nace en mi mente, va camino al corazón y al hacerla real, la satisfacción es inmensa.
Porque sé que puedo dar mucho de mí y porque sé que mi manera de amar es especial.
Y por momentos salgo de mi ser y me miro; veo lo que hago y como me muevo entre la humanidad.
Y me descubro de distintas maneras.
Descubrir es lo opuesto a cubrir, a tapar, a guardar; o sea que exteriorizo cada sentimiento que mi corazón quiera contar.
Muchas no son palabras, sino hechos y ahí, es donde se nota que lo que suelo hacer, lo hago con el alma.
Y mi cuerpo habla; se expresa de muchas formas.
Y hay días en que todos mis sentidos se unen y mantienen una hermosa charla.
Por momentos los escucho y otras veces, se reunen en mis sueños.
Ahí es en donde van edificando mi vida.
Hoy, me doy cuenta que puedo hablar de muchos temas que he aprendido.
Y el mejor de ellos, es el poder hablarle al alma y contarle que soy feliz.
Que este camino que elegí es el que me llevará hacia la felicidad.
Este camino donde voy abriendo puertas para los que me sigan.
Y el alma me responde y me dice que mi corazón sabrá guiarme.
Mi alma me dice que hago lo correcto; que los pequeños inconvenientes que surjan, no son frenos, sino que me dan más valor y fuerza a seguir yendo hacia mi meta.
Porque mi meta es ser mejor persona.
Mi meta es mostrar mi amor y que el amor, me muestre a quien amaré.
Porque uno llega a conocerse cuando se siente libre y puede amar.
Y siento que al llegar, el amor verdadero me abrazará.
Y volveré a hablarle al alma.
Y le daré gracias.
Le agradeceré que haya elegido este cuerpo y esta persona que soy, para poder dar lo mejor de mí.
Siempre.
Porque la palabra siempre es como el amor; no tiene final.
Y lo que para algunos pueda ser un final, para mí es el principio de algo mejor.
MARIANO SANTORO