domingo, 28 de julio de 2013

Ver en profundidad

Al igual que un inmenso mar, nuestro ser tiene muchísimos misterios.
Y si nos permitimos ver en profundidad, encontraremos los mejores secretos y verdades que nos tiene preparado la vida y transitar este camino de felicidad.
En cada viaje interno, nos alejamos de lo material y la esencia se nos presenta y vamos disfrutando todo lo que vemos.
Pero no solo nos limitamos a ver con los ojos; sino que percibimos sensaciones muy especiales al ver en profundidad.
Porque vemos más allá de todo lo que conocemos y lo que nuestra mente daba por certero.
Maravillarnos es parte de la inocencia y del crecimiento.

De ver que lo que hasta ahora vimos y vivimos, es una pequeña parte de un todo eterno.
Creíamos en una finitud, pero descubrimos que es infinito el poder del amor y de todo lo que vive en nuestro ser.
Cuando vamos por el camino de la bondad, vemos que hay cosas que no son acordes a lo que queremos y esos acordes, no hacen melodía, sino que hacen ruido.
Ese ruido nos limita a seguir, a tener una mirada en profundidad sobre todo lo que nos rodea.
Un entorno que no les agrada cómo somos, porque ellos no apuestan a ser lo que ven.
Y lo que ven, es una limitación de ellos.
Porque aún, están atados a un pensamiento erróneo.

La irracionalidad se da a través de los impulsos de querer más, pero en cantidad.
Somos una cantidad de sensaciones y sentimientos que viven en nosotros, pero la calidad, se la damos con el ejemplo de vida.
Hay circunstancias que nos quieren alejar del camino; como que sentimos que nos van arrancando parte de nuestra esencia.
Tironear para obtener un beneficio personal sin mirar las consecuencias.
Y llegan las culpas, cuando en el interior verdadero, llegan las facturas a pagar por tanta maldad.
Hay una gran cantidad de cosas que querrán sacarnos del eje; de descolocarnos e intentar que no hagamos ese viaje.
Pero no necesitamos del permiso de nadie.

La aprobación verdadera viene de adentro.
La satisfacción de que al ver en profundidad, vamos aprendiendo más y más.
Y que vamos llegando al núcleo de lo que somos y hasta podemos espiar lo que seremos, porque aparecen los sueños que están esperando hacerse realidad.
Y vemos luces que nos iluminan y nos abren paso.
Vamos viajando, nadando en nuestro ser.
Como un gran mar donde nadamos en sensaciones que nos emocionan.
Y somos lágrimas de alegría.
Y nos vemos acompañados por seres que aman, pero no al nivel humano, sino a otro mucho más especial, más espiritual.

Y ver en profunidad es confirmar que todavía hay mucho por caminar y nadar.
Y que esa profundidad en vez de hundirnos, nos eleva.
Porque aprendemos que nuestra mente, podemos modificarla y lo que hoy es una cosa, puede mutar.
El sentido que le damos a las cosas, se va diluyendo cuando es el corazón asociado al alma, que nos muestran una nueva realidad.
Y la verdad, es encontrarnos a nosotros mismos.

MARIANO SANTORO