viernes, 14 de octubre de 2016

Recordar

Hay fechas especiales en que me dedico a hacer un extenso viaje.
El destino no es en ningún lugar físico, pero sí emocional.
Me permito recordar y viajar; transportarme a situaciones en las que he actuado de determinada manera.
Y al llegar al presente, descubro que mis acciones han estado bien, que he realizado movimientos que hoy me aseguran una conexión con esas personas.
No siempre suele pasar como uno las desea, pero he sabido crear lazos que no saben de distancia y sí de sentimientos. 
Y cuando tuve oportunidad, me he acercado a lugares para refrescar y revivir algunos instantes.
Mi memoria sabe proteger lo que ha sido bueno, ya que es eso mismo lo que hoy me motiva a ser lo que soy como persona con los demás.
Y los colores toman otra tonalidad, se vuelven más brillantes y nítidos.
Hubo recuerdos que ya han sido parte de un pasado al cual no regresaré, pero fueron el punto clave para aprender a tomar decisiones en las que mi salud estaba en juego.
Y la salud no se trata de azar, sino de poder estar bien en todos los sentidos para dar lo mejor de uno.
Recordar, te trae a mi presente, aunque no te vea, pero estás.
Y una leve sonrisa llega a mi rostro con intenciones de quedarse, porque eso me hace bien.
No hay rastros de tristeza, porque lo que no pudo ser, tenía que ser así para dejar su mensaje.
Y hoy estoy sentado y por momentos camino por mi mente.
La inquietud no es ansiedad ni falta de paciencia, sino que es valorar lo que fue, porque eso me hicieron fuerte en este hoy.
Y la plaza tiene nuevos colores y otras personas pasan tiempo en ella.
Pero cuando paso, se acercan sin pedirme permiso, lo mejor de mi crecimiento.
Ese fue mi colegio verdadero y hoy, sigo dándole importancia al recordar.
Porque viajo, me distraigo, me emociono un rato y sigo caminando, porque sé que la vida aún me tiene nuevos recuerdos para crear.
MARIANO SANTORO