domingo, 29 de diciembre de 2019

Luz en mí

La soledad ha sido dura por momentos, pero era necesario pasar por ese desierto emocional.
De no buscar algo en especial, pude encontrarme conmigo.
Comencé a dialogar; me presenté y fui contando de mi vida.
Me abrí como nunca antes.
Me pude hacer amigo a través de la confianza en cada conversación.
Sentí que el pecho se inflaba, que se iluminaba.
La divinidad se hizo presente y me fue mostrando algunos caminos.
Diferentes opciones en las que yo era el único con poder de decisión.
Y llegaron algunos bienvenidos errores, ya que han sido los mejores maestros.
El orgullo se desvaneció y dejó paso a la humildad.
Exterioricé todo lo que pude, porque primero fui un gran viajante de mi ser.
Hoy disfruto de mi compañía.
Hoy siento que tengo mucho para dar y las puertas están abiertas.
Sé de esperanza y sé de relojes; sé de caricias y conozco lo que significa extrañar.
La ansiedad no tiene permitido entrar y otras cosas también las mantengo distante.
Me fascina la capacidad de sorprenderme.
Se abren ventanas donde alguna vez hubo paredes.
Y el corazón aprendió a latir por otra persona.
La luz en mí, brilla y tiene mucho por hacer en el camino que empiezo a transitar.
MARIANO SANTORO