domingo, 12 de abril de 2009

Iluminarnos por dentro

Es tiempo de mirarnos y no solo al espejo, sino por dentro. Tenemos que ver cómo está todo ahí. Ver si funciona bien todo lo que llevamos por dentro.
Si el corazón está dispuesto y con ganas de amar a alguien. Si ya no lleva rencores y solo tiene deseos de latir con fuerza por una persona que a la vez de todo por nosotros.
Miremos nuestra alma y ojalá esté limpia, sin culpas y hasta podríamos lavarla un poquito, para mantener su pureza y blancura. Para que Dios nos tenga en cuenta y sepa que estamos de su lado.
Controlemos los músculos, para sentirnos fuertes de poder seguir luchando día a día por lo que merecemos, por nuestros sueños e ideales.
El cerebro, para poder seguir teniendo los hermosos recuerdos que nos dejó la vida hasta ahora; para disfrutar de la gente que amamos y pasamos momentos increíbles.
Busquemos al niño/niña que llevamos dentro para no perder la inocencia.
Estiremos las piernas, masajeándolas para darnos cuenta que aún podemos caminar mucho tiempo, ya que el camino que está por delante, nos llevará a donde deseemos.
Los brazos, para abrazarnos a nuestra familia con fuerza y aferrarnos a tanto cariño que nos han dado.
Los ojos, para que tengamos una visión positiva de todo y que tengamos la sabiduría de discernir entre lo bueno y malo.
Inspeccionemos nuestra sangre, para comprobar que realmente corre por nuestras venas y nos da vida, nos da energía.
Miremos y dejemos que la sorpresa nos asalte y saber que estamos bien, que la alegría sigue siendo una virtud que la mostramos a todo aquél que se acerque a nosotros.
Hagamos un chequeo de todo. Es tiempo de reflexión. De ver que hay mucho más; que lo que vivimos solo fue un ensayo y que pronto, se viene la realidad.
Paz y salud mental es nuestra prioridad.
Vernos, mirarnos, descubrirnos, para que nos vean y sepan que la felicidad está de nuestro lado; que nos miren y se alegren de nosotros; para que nos descubran que nos hacemos valer y que sientan las ganas de sumarse para que entre todos, logremos lo mejor para nuestra vida.
Que la luz que nos ilumine, no te haga preocupar si es poca o mucha, porque es una luz igual.
MARIANO SANTORO