viernes, 25 de marzo de 2011

Ampliando el tamaño del amor

Todos hemos sufrido en algún momento de nuestra vida.
Lamentablemente ha sido así.
Pero a la vez, en cada golpe, en cada caída han quedado marcas y sabemos muy bien que no queremos tenerlas nunca más.
Cada depresión y cada una de esas muchas noches en las que nos sentimos destrozados, nos endurecimos, nos prometimos y nos juramos no repetir esa experiencia; pero con el paso del tiempo nos dimos cuenta que eso no depende de nosotros.
Cuando miramos el almanaque, no arrancamos hojas de meses, sino que a la vez nos ponemos mal por la cantidad de veces en las que pensamos que a esta edad no estaríamos así.
Pero no es culpa de nadie y menos de nosotros mismos.
Cada vez que empezamos una relación, ésta se va transformando en pareja y todo va creciendo; afectos, cariños y nos vemos a nosotros mismos alegres y creemos que esta vez es la definitiva.
Nosotros no nos mentimos.
Nosotros tratamos de ser fieles a nosotros mismos.
Nosotros jamás somos y seremos culpables de nada si dimos todo de nosotros.
Cuando se da lo mejor, una sensación de liberación nos llena el espíritu.
Jamás está de más soñar en que estamos comenzando una relación duradera.
En caso de hacer lo contrario, no nos valoramos y nos ponemos en la categoría de descartables.
Nos usan 2 o 3 meses, dimos todo lo mejor y el rechazo sumado a la indiferencia es lo que recibimos y no queremos más eso.
Cuando estamos limpios de alma, tenemos el gran poder de discernir, de diferenciar todo lo que se nos presenta.
Si vemos la foto a simple vista se puede ver un corazón cercado, como que es difícil llegar a él.
Generalmente en la humanidad suele salir primero el pensamiento negativo; pero ese corazón chiquito que está tan alejado, tan íntimo, es a la vez un corazón que se agranda y eso se logra dando amor.
Cada vez que damos amor, se nos suma gente a nuestra vida y nuestro corazón se agranda.
Y si ese corazón que vemos parece un muro, es porque queremos proteger a cada una de esas personas que quieren ser parte de nuestro entorno, de nuestra vida.
Con el amor se solucionan muchísimos problemas.
No seamos impacientes si por momentos nos sentimos casi desprotegidos.
El amor cura, el amor salva.
El amor nos aleja de los males cotidianos.
Si la soledad es uno de esos males que sentís que te está matando; cerrá los ojos unos segundos y pensá que hay mucha gente que cree que sos muy importante en su vida.
Y jamás te sentirás sola!
MARIANO SANTORO